
SEGUNDA ENTREGA
II Efectos en Nuestros Países
Muchos analistas insisten en decir que lo sucedido con el mercado inmobiliario de USA no afectará en nada nuestros centros financieros domésticos, argumento éste con el que no concuerdo en un 100%.
El problema de las hipotecas “subprime” no se limita únicamente al beneficiario que perderá su casa por no poder pagarla y a la entidad financiera que la emitió; su efecto va mucho más allá de eso y, ahora entenderemos ¿por qué?
En vista de que el mercado “ninja” estaba en su apogeo y, a fin de evitar que el porcentaje de sus reservas bajara, las entidades emisoras de estas hipotecas necesitaron a su vez del financiamiento de otros banco extranjeros, que por supuesto no sabían lo que en realidad estaban financiando, a fin de evitar que sus reservas de Capital bajaran de los porcentajes permitidos. A su vez los promotores de inversiones se plantearon la necesidad de diversificar el negocio para aumentar sus márgenes de ganancias y lanzaron las “Titulaciones” que no es otra cosa que colocar manzanas “prime” con manzanas “subprime” en un mismo paquete y lanzarlas a los inversores con la etiqueta de ganancias cuantiosas a pesar del alto riesgo, los llamados MBS, COD, CDS y algunos otros, que sería muy largo explicar en detalle.
Lo cierto es que estos productos estrella eran incorporados por inversores en fondos, de pensiones, “hedge funds”, respaldo de bonos, etc., que luego eran comercializados por los “brokers” en puestos de bolsa de todo el mundo y, a su vez, respaldados por las empresas Aseguradoras de deuda. El resultado: cualquier “broker”, aseguradora o banco inversor puede tener una papa caliente sin saberlo. Ese es el gran problema, que a ciencia cierta no saben cuántos son los afectados, ni es posible calcular una cifra total. Por lo tanto, ese banco de ciudad en el que usted ha ido metiendo los centavos ganados durante toda su vida, puede estar en peligro de descapitalizarse.

Es cierto que en nuestros países latinoamericanos, los bancos siguen siendo conservadores a la hora de realizar inversiones, por lo tanto quizás han sido más prudentes y no se han dejado deslumbrar por estos nuevos productos, pero entendamos que las sucursales de los bancos internacionales si pueden verse afectadas ya que sus portafolios usualmente presentan un porcentaje alto de inversión en plazas internacionales.
¿Le suena esto a “estafa”?
Difícil calificarlo así, recordemos que todo este desorden se basó en principios financieros que se suponían estables como el hecho de que la vivienda se revaloriza y que los sujetos de crédito defectuoso podrían pagar sus deudas.
No obstante, los precios de las viviendas en USA se fueron al suelo y los ninjas se vieron ante el pago de hipotecas cuyo costo era mucho mayor que el valor actual de su vivienda, por lo tanto no honraron sus pagos. De pronto, la venta de los productos estrella dejó de ser buena y los bancos se vieron en problemas para mantener sus reservas.
O sea…. ¿fue entonces un error de juicio? ¡Ouch! Sí, eso creo que fue, todo el mundo prefirió el “atajo heurístico” antes que pensar en lo verdaderamente incierto de la situación.
Es lógico pensar que ahora que se tiene conocimiento de los “detalles técnicos” del problema, por lo menos no seguirá creciendo el efecto dominó que inició esta crisis, pero definitivamente, no es posible determinar aún hasta donde llegarán los ya existentes y cómo terminará todo para cada región financiera.

Los órganos rectores de las finanzas internacionales saben hoy que son en parte responsables de lo que ha sucedido. Las normas de Basilea no han podido evitar los recovecos de las titulaciones, los órganos administrativos de los Bancos y Entidades de Inversiones no fueron capaces de ver más allá de sus narices eligiendo el riesgo para evitar pérdidas y las agencias calificadoras de riesgos han sido cualquier cosa menos realistas al emitir sus famosos “re-ratings” para los productos estrella y se acomodaron mentalmente.
Como diría mami: “se armó el San Fermín”.
…continuará …… III Posibles efectos en Panamá
Muchos analistas insisten en decir que lo sucedido con el mercado inmobiliario de USA no afectará en nada nuestros centros financieros domésticos, argumento éste con el que no concuerdo en un 100%.
El problema de las hipotecas “subprime” no se limita únicamente al beneficiario que perderá su casa por no poder pagarla y a la entidad financiera que la emitió; su efecto va mucho más allá de eso y, ahora entenderemos ¿por qué?
En vista de que el mercado “ninja” estaba en su apogeo y, a fin de evitar que el porcentaje de sus reservas bajara, las entidades emisoras de estas hipotecas necesitaron a su vez del financiamiento de otros banco extranjeros, que por supuesto no sabían lo que en realidad estaban financiando, a fin de evitar que sus reservas de Capital bajaran de los porcentajes permitidos. A su vez los promotores de inversiones se plantearon la necesidad de diversificar el negocio para aumentar sus márgenes de ganancias y lanzaron las “Titulaciones” que no es otra cosa que colocar manzanas “prime” con manzanas “subprime” en un mismo paquete y lanzarlas a los inversores con la etiqueta de ganancias cuantiosas a pesar del alto riesgo, los llamados MBS, COD, CDS y algunos otros, que sería muy largo explicar en detalle.
Lo cierto es que estos productos estrella eran incorporados por inversores en fondos, de pensiones, “hedge funds”, respaldo de bonos, etc., que luego eran comercializados por los “brokers” en puestos de bolsa de todo el mundo y, a su vez, respaldados por las empresas Aseguradoras de deuda. El resultado: cualquier “broker”, aseguradora o banco inversor puede tener una papa caliente sin saberlo. Ese es el gran problema, que a ciencia cierta no saben cuántos son los afectados, ni es posible calcular una cifra total. Por lo tanto, ese banco de ciudad en el que usted ha ido metiendo los centavos ganados durante toda su vida, puede estar en peligro de descapitalizarse.

Es cierto que en nuestros países latinoamericanos, los bancos siguen siendo conservadores a la hora de realizar inversiones, por lo tanto quizás han sido más prudentes y no se han dejado deslumbrar por estos nuevos productos, pero entendamos que las sucursales de los bancos internacionales si pueden verse afectadas ya que sus portafolios usualmente presentan un porcentaje alto de inversión en plazas internacionales.
¿Le suena esto a “estafa”?
Difícil calificarlo así, recordemos que todo este desorden se basó en principios financieros que se suponían estables como el hecho de que la vivienda se revaloriza y que los sujetos de crédito defectuoso podrían pagar sus deudas.
No obstante, los precios de las viviendas en USA se fueron al suelo y los ninjas se vieron ante el pago de hipotecas cuyo costo era mucho mayor que el valor actual de su vivienda, por lo tanto no honraron sus pagos. De pronto, la venta de los productos estrella dejó de ser buena y los bancos se vieron en problemas para mantener sus reservas.
O sea…. ¿fue entonces un error de juicio? ¡Ouch! Sí, eso creo que fue, todo el mundo prefirió el “atajo heurístico” antes que pensar en lo verdaderamente incierto de la situación.
Es lógico pensar que ahora que se tiene conocimiento de los “detalles técnicos” del problema, por lo menos no seguirá creciendo el efecto dominó que inició esta crisis, pero definitivamente, no es posible determinar aún hasta donde llegarán los ya existentes y cómo terminará todo para cada región financiera.

Los órganos rectores de las finanzas internacionales saben hoy que son en parte responsables de lo que ha sucedido. Las normas de Basilea no han podido evitar los recovecos de las titulaciones, los órganos administrativos de los Bancos y Entidades de Inversiones no fueron capaces de ver más allá de sus narices eligiendo el riesgo para evitar pérdidas y las agencias calificadoras de riesgos han sido cualquier cosa menos realistas al emitir sus famosos “re-ratings” para los productos estrella y se acomodaron mentalmente.
Como diría mami: “se armó el San Fermín”.
…continuará …… III Posibles efectos en Panamá
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