on Monday, September 28, 2009

Hace sólo un par de horas la esencia de Don Guillermo Endara Galimany fue al encuentro de su creador y, estoy segura, que habrá llegado a él esbozando su inmensa sonrisa y con la conciencia tranquila que sólo queda al final de una vida dedicada a dar lo mejor a un país y a su gente.

Cuchungo, como lo llamábamos la mayoría de los panameños fue parte de nuestra historia política por más de cinco décadas. Fue Presidente del país en uno de los períodos más oscuros de nuestra historia, siendo capaz de tomar las riendas de una patria destrozada por los odios y las ambiciones de grupos, que no tuvieron el menor reparo en utilizar la violencia física en su contra y de otros que lo culpaban de la invasión estadounidense.

El vacío que deja en la Sociedad panameña es enorme, básicamente porque estamos faltos de líderes que sepan guiarnos hacia el futuro, sin proyectar el “juega vivo” como la herramienta principal de trabajo. Su imagen de hombre bonachón que le ganó el apodo de “pan de dulce”, de probidad en las acciones, de poseedor del conocimiento de la tolerancia y de la esperanza en que todo es posible si se antepone las necesidades de país antes que las propias, será difícil de llenar en los tiempos de hoy.

Pero si hay algo que voy a extrañar de Don Guillermo Endara, será esa autenticidad humana de quien vive de cara a lo que siente y a lo quiere proyectar. Endara deja una tremenda memorabilia de anécdotas y acciones, que pocos hoy se atreverían a sostener ante la opinión pública. Nos dio una historia de amor en la Presidencia, tantas frases irreverentes pero llenas de verdad, instituyó la reconciliación como herramienta principal para la reconstrucción de un país y no abandonó sus principios y luchas, aún en las postrimerías de su vida.

Aunque en algún momento hayamos disentido de sus propuestas o medidas, probablemente la mayoría de nosotros concuerde en que su estatura política sólo podrá ser alcanzada por aquellos que se comprometan verdaderamente a servir a la Patria y no a servirse de ella.



El poder embrutece
Guillermo Endara Galimany
on Wednesday, September 16, 2009

Hace ya unos meses que escribí en este blog mi humilde concepción de lo que fue la debacle de las hipotecas “subprime”, en la creencia de que los genios de las finanzas tardarían, por lo menos, un par de años en estructurar nuevas redes de re-titulaciones, plagadas de recovecos y vericuetos, destinadas a trabar al pendejo inversionista que espera, al final de la maraña de intercambios financieros, sacarse una jugosa ganancia. Pero bueno, como no soy avezada en el tema, pues me equivoqué.

Ponga atención, si usted tiene una póliza de seguros por 1 milloncito y resulta que descubre que tiene un cáncer que le está acabando la vida, y el bolsillo por gastos médicos, puede optar por lo que se conoce como un “life settlement” y venderla por unos 500,000 dólares, por ejemplo, dependiendo de su expectativa de vida???????

Eso es lo increíble de nuestra era, hasta una enfermedad terminal puede convertirse en el medio de hacerse de Don Dinero para campear el temporal, aunque a la larga, quedará igual de frío y pálido.

Este no es un instrumento nuevo ya que se viene comerciando desde que se dio el boom de los enfermos de SIDA, perdonen si suena grotesco, pero con los adelantos médicos la expectativa de vida de estos enfermos aumentó, lo que disminuyó las ganancias de los inversores. Así que, aprendida la lección, ahora apuntan a los adultos de más de 65 años y los Gurus financieros se especializan mucho en determinar la expectativa de vida, para que no les “salga el tiro por la culata.”

Pero nuevamente, el negocio mayor no estriba en comprar 10 pólizas, guardarlas en la caja fuerte y esperar a que los dueños pasen a mejor vida; el verdadero negocio, al igual que sucedió con las hipotecas subprime, se crea a partir de las subsiguientes titulaciones que luego que se venden como paquetes de bonos en fondos de inversiones.

Tal como lo explica un reciente artículo en el New York Times, los bancos están a la búsqueda de nuevos negocios financieros y tienen en la mira las titulaciones masivas de estas pólizas de seguros de vida. Muchos aducen que este es un negocio mucho más seguro para los inversores, ya que el valor de las mismas no está sujeto a las variaciones del mercado, como sucedió con las subprime; no obstante, tiene aristas peligrosas a considerar.

¿Se podrán predecir promedios de expectativas de vida certeras, que verdaderamente garanticen al inversor que cobrara su ganancia antes de morirse él?

¿Cambiarán en algún momento las regulaciones fiscales promedio que aplican hoy día a estas pólizas? Hasta donde sé el IRS ya tienen en estudio este componente.

¿No dará esto pie a que se cometan fraudes y los especuladores se aprovechen de las necesidades de los adultos dueños de estas pólizas?


¿Cooperarán las Compañías de Seguro, a sabiendas que esto garantizará un aumento en los pagos de pólizas que antes eran canceladas por diversas razones? Esto deriva del hecho de que si el dueño de la póliza decide terminarla porque no puede pagar las mensualidades, o por otras razones, los inversores de los fondos deberán seguir haciendo estos pagos, garantizando que en algún momento, todas las pólizas deberán ser pagadas.


¿No iremos nuevamente camino de otra debacle financiera? Si se afectarán las reservas de capital de las grandes aseguradores, no sólo sufriría el mercado de las pólizas, también afectaría al reaseguro del comercio internacional y a la capacidad de cualquier ente financiero, de responder por pérdidas o fraudes mayores ante sus clientes.


¿Y qué pasa si se muere un beneficiario y sus familiares nunca lo registran como tal, dejando a los inversores por “saecula saeculorum” sin cobrar el dividendo? Pasará que probablemente muchos familiares no se enterarán de esta operación financiera hasta la muerte del beneficiario y, será tal la rabia, que les importará un bledo esforzarse por anunciar el fallecimiento…


Pero lo que más me preocupa es que en algún punto de la cadena, muchas familias quedarían sumidas en la desesperanza, ya que después de la muerte del beneficiario no contarían con ese dinero para sostenerse; o sea, se quedarían a la Luna de Valencia, lo que me parece francamente injusto.

Creo que las Aseguradoras, en algún momento, deberán dar la opción en el contrato de póliza, de que la misma no pueda ser comercializada en el mercado de valores, dándole así la opción a quien quiera adquirir una, de bloquearla para que en un momento de desesperación no sucumba ante esta nueva elucubración financiera. Esto permitiría también que se aplicaran intereses mayores sobre pólizas negociables, o no negociables, según se decantara la tendencia del mercado, haciéndolas atractivas al inversor y, el intenso IRS, estaría en capacidad clavar justamente a quienes negocian las pólizas y no castigar a quienes las tienen para protección de sus seres queridos.

Pero lo peor de todo esto, es que en el mismo hit parade, los bancos y brokers de Wall Street siguen buscándole salida a productos tóxicos, viéndose un aumento reforzado en las transacciones de “remics”. ¿Será que no hemos aprendido nada? Pues parece que no, porque el mismo artículo antes mencionado indica que entidades como Credit Suisse y Goldman Sachs ya están creando infraestructuras internas para apoyar el negocio de los “life settlement.”

¿Dónde habrán quedado todos los propósitos de revisar las legislaciones financieras, de ordenar a las calificadoras de riesgos y de redefinir y mejorar los acuerdos de Basilea? Supongo yo que todavía han de estar en las mesas de negociaciones; lo cierto es que yo ya estoy revisando lo aprendido sobre los Ciclos Económicos, ya que todo parece indicar que cada vez serán más cortos, perpetrando en nuestras vidas el estrés financiero, como una actividad anual, tal como nos sucede con las compras de regalos de navidad.

Es la fortuna, no la sabiduría, la que gobierna la vida de los hombres
Marco Tulio Cicerón- escritor y político romano
on Saturday, September 12, 2009

Después de un poco más de 60 días del Gobierno de Martinelli, vemos varias iniciativas en ejecución, que indudablemente tienen que ver con la necesidad de corroborar a la masa electora, que las promesas de campaña no se quedarán en eso.


Lo primero que debo notar es que este es el Gobierno del Jean, prenda de vestir que parece haber sido escogida por el “craizy team” para proyectar el concepto de que es un gobierno donde sí se trabaja, ya que el demin ha sido siempre una tela utilizada en la confección de uniformes en trabajos que requieren mucho esfuerzo físico y, en los que usualmente hay que enlodarse y llenarse de hollín para sacar adelante el resultado que se busca. Percibo que será por toda la suciedad y corrupción que tendrán que limpiar en sus cinco años de Gobierno, quizás incluso en sus propias huestes. He de decir que he visto al Presidente en ciertos actos protocolares, no muy bien vestido, pero el jean es una de mis prendas favoritas y el que todo el team lo utiilice para transmitir esa opción de cambio o renovación, me parece muy refrescante.


Desde la Toma de Posesión también se nota una inusitada celeridad en el trabajo de los bienaventurados Diputados de la Asamblea, que espero perdure con el mismo nivel de motivación durante todo el período. La aprobación de los “100” para los Jubilados sin pensión, ha sido muy bien recibida. Hay también una cantidad de anteproyectos en espera, entre ellos el #21 relativo a medidas de justicia fiscal para la clase media y otros. Algo interesante, muchos de ellos han sido o estaban propuestos por miembros del PRD. Lo cierto es que habrá mucha tela que cortar en los próximos meses con las iniciativas legislativas que el Ejecutivo estará presentando, sobretodo en el ámbito de materias fiscales para las empresas.



A través de los medios también hemos tomado debida cuenta de las acciones realizadas en relación a los contratos o concesiones que tenía el Estado panameño con empresas locales y multinacionales destinadas a dar un mensaje, alto y claro, de no tolerancia a los chanchullos contractuales que se han dado en nuestro país desde el glorioso 1903. Hemos visto a un Martinelli con mazo en mano, como en sus mejores días de campaña, destruyendo la corrupción en forma de concreto y rellenos. Y como parece que lo de los rellenos es un negocio redondo, vemos como ahora el Miramar tendrá que pagar por su estacionamiento subterráneo, el Club de Yates está en problemas a futuro, los corredores van a ser auditados y la Pollution clama porque tiene sus contratos en orden.



Lo cierto es que esto es algo que ha debido ser hecho hace mucho tiempo porque estamos hasta el copete de que se le den concesiones a las grandes empresas para que brinden servicios a la Sociedad y quedamos, al final de la línea, en un tremendo cuello de botella con carreteras mal construidas, servicios carísimos, etc. Lo que me preocupa es el show mediático que, si bien en una primera instancia sirvió para enviar ese mensaje claro, abusar de él podría generar una percepción negativa en los inversionistas extranjeros y locales, sobre la capacidad de los Gobiernos futuros de mantener las negociaciones realizadas en otros períodos, o sea, la tan cacareada “estabilidad jurídica”.



Esta última semana, aún con Martinelli de viaje, el “team” se vio en TV abriendo cercas y entrando en las instalaciones de Ocean Pollution para detener otro relleno en ciernes. Si me permiten una sugerencia, creo que mandar la orden a la empresa y negociar las condiciones de la “rendición” serían suficientes de ahora de adelante, a fin de no continuar promoviendo la idea de que el Gobierno irrumpe constantemente en “propiedad privada” alegando malos manejos, no vaya a ser que algún funcionario no lea correctamente los contratos y nos encontremos con el desgobierno de las acciones. No estoy en contra del proceso, pero si de la forma como se está llevando a cabo.



Lo que si he de decir es que el Gobierno del Cambio, al cumplir sus 100 días, medición que se ha convertido en la revisión de ejecución por excelencia a nivel mundial, mediáticamente hablando, tendrá muchas acciones positivas que mostrar, pero, que de ninguna manera garantizan que será la trayectoria en los años por venir. Es importante que se comprenda que lo que de verdad queremos ver los panameños, son acciones concretas en términos del transporte, la seguridad, la educación, la economía y la Caja del Seguro Social, sobre las cuales aún sólo hemos visto pasos inseguros, derivados de hechos recientemente ocurridos, como los accidentes de tránsito, las quejas irresolutas de la población y los efectos de la crisis de poder adquisitivo, que nos convirtieron la risa en mueca, cuando la luz subió en lugar de acomodarse a la rebaja solicitada por el Presi.


Todo parece indicar que antes de los 100 días el Gobierno enfrentará su primera escaramuza, con la anunciada postura de los maestros de lanzarse en la búsqueda de nuevos aumentos salariales y el regreso a su jubilación especial. Entes como la Alcaldía de Panamá se vislumbran como constantes focos de conflictos, bochinches criollos y cera de velas en las escaleras de alguna institución y, el submundo de los narcos y las pandillas siguen descontroladas en su escalada de violencia y lucha por el control.



Esperaré entonces para conocer cuál será la estrategia del “team en jeans” para lidiar estas batallas, que en casi todos los Gobiernos anteriores nos llevaron a ceder ante gremios que se han quedado en el discurso social y en la trampa de dirigentes que tienen poco o menos “know-how” que un joven de 15 años.


Ah… y por cuestión orden, yo creo que el Presi si debe tener un nuevo avioncito.





Toda tijera nueva corta la tela a al primer intento. Carmen Sarasqueta.

on Sunday, September 6, 2009

Hace ya unos días que disfruté de otro gran programa en Nat Geo “Los Niños Momia del Llullaillaco”. Es impresionante observar como un grupo de científicos escudriña con sus herramientas, que parecen sacadas de un libro de ciencia ficción, las últimas horas de vida de estos tres niños Incas, llevados a un muerte temprana para agradar a sus dioses, que fueron descubiertos en 1999 en la provincia argentina de Salta.
Es un hecho que la búsqueda del conocimiento en sus diferentes formas, sigue siendo la motivación principal del ser humano. Que los cuerpos de tres niños que vivieron hace ya 500 años vuelvan a nosotros, extremadamente bien preservados, nos da la oportunidad de mirar con nuestros propios ojos, a seres como nosotros de los que ya no quedan casi huellas palpables en nuestra época y aprender un poco más de nuestra naturaleza humana.

Me pregunto yo, una civilización que disfrutó de conocimientos astronómicos y matemáticos, que aún hoy nosotros tratamos de corroborar, tenía tanto temor a los simples dioses de la naturaleza, que era capaces de sacrificar niños, de una forma tan cruel, simple y sencillamente para contar con su gracia.

Es algo que me choca enormemente porque el conocimiento del que disfrutaban no parecía ser consistente con sus actuaciones. Pero todos sabemos, que en aquellos días, el conocimiento era totalmente elitista. Sólo los sacerdotes y allegados a la corte del Gobernante Inca, disfrutaban de él en forma real. Ese mismo conocimiento era utilizado para mantener a raya al resto de la población; el miedo fue siempre un mecanismo poderoso para gobernar en las antiguas civilizaciones. Probablemente por eso, los padres entregaban a sus hijos en la firme creencia que estos se convertirían en dioses mediante estos sacrificios y, de paso, harían un gran bien a la comunidad.

Los resultados de las pruebas realizadas por los científicos concuerdan de manera impresionante con los relatos de los archivos de Indias, donde los españoles describen muchos de estos ritos. Cada huella en la piel, los ojos o el cabello de los niños hablan de los ritos a los que fueron sometidos durante esas últimas horas, lo que me deja perpleja ante el concepto de la vida y la muerte que aquellas civilizaciones manejaban. Hoy, la Doncella, la Niña del Rayo y el Niño me llevan a meditar si el conocimiento del que hoy disfrutamos nos hace diferentes o mejores que los antiguos Incas.

Es cierto que cada uno de nosotros tiene a su disposición una gama amplia de herramientas y medios para hacerse del conocimiento necesario para labrarse un futuro; es más, eso incluye también ese conocimiento general que nos llega del pasado, así como los nuevos descubrimientos que nos permiten atisbar el futuro; sin embargo, debemos reconocer que nuestra sociedad de hoy, llamada del Conocimiento, es quizás más violenta que la de los propios Incas, así como menos solidaria y, si me lo preguntan, el ser humano promedio de hoy domina tan poco conocimiento acerca del mundo que lo rodea, que probablemente sea relativamente comparable al Inca promedio de aquellos tiempos. Y si no, pregúntele a un estudiante secundario ¿qué motivó la Segunda Guerra Mundial? y me atrevo a asegurarle, que muy pocos podrán contestarle aduciendo: “esa no es mi especialidad”.

Algunas culturas siguen utilizando el conocimiento como ventaja, al mantener a sus masas a raya bajo conceptos religiosos y culturales que los aíslan del resto del mundo. También en muchas organizaciones de todo tipo, sigue privando la máxima de que es mejor no compartir lo que se sabe, porque así nadie puede quitarme mi puesto; pero cada día comprobamos, que los medios de transferir el conocimiento se multiplican geométricamente neutralizando efectivamente los intentos que aún existen por evitarlo.

Si hay algo que ha probado la historia de estos tres niños es que el conocimiento sobrevive a las épocas, a las civilizaciones y a las catástrofes, para recordarnos, una vez más, que podemos tener el conocimiento pero sólo si sabemos utilizarlo apropiadamente, seremos capaces de sobrevivir como Sociedad sin terminar destruidos como los Incas.

Nuestro conocimiento está constituido por el pensamiento y la experiencia acumulados de innumerables mentes.
Emerson
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