
Hace sólo un par de horas la esencia de Don Guillermo Endara Galimany fue al encuentro de su creador y, estoy segura, que habrá llegado a él esbozando su inmensa sonrisa y con la conciencia tranquila que sólo queda al final de una vida dedicada a dar lo mejor a un país y a su gente.
Cuchungo, como lo llamábamos la mayoría de los panameños fue parte de nuestra historia política por más de cinco décadas. Fue Presidente del país en uno de los períodos más oscuros de nuestra historia, siendo capaz de tomar las riendas de una patria destrozada por los odios y las ambiciones de grupos, que no tuvieron el menor reparo en utilizar la violencia física en su contra y de otros que lo culpaban de la invasión estadounidense.
El vacío que deja en la Sociedad panameña es enorme, básicamente porque estamos faltos de líderes que sepan guiarnos hacia el futuro, sin proyectar el “juega vivo” como la herramienta principal de trabajo. Su imagen de hombre bonachón que le ganó el apodo de “pan de dulce”, de probidad en las acciones, de poseedor del conocimiento de la tolerancia y de la esperanza en que todo es posible si se antepone las necesidades de país antes que las propias, será difícil de llenar en los tiempos de hoy.
Pero si hay algo que voy a extrañar de Don Guillermo Endara, será esa autenticidad humana de quien vive de cara a lo que siente y a lo quiere proyectar. Endara deja una tremenda memorabilia de anécdotas y acciones, que pocos hoy se atreverían a sostener ante la opinión pública. Nos dio una historia de amor en la Presidencia, tantas frases irreverentes pero llenas de verdad, instituyó la reconciliación como herramienta principal para la reconstrucción de un país y no abandonó sus principios y luchas, aún en las postrimerías de su vida.
Aunque en algún momento hayamos disentido de sus propuestas o medidas, probablemente la mayoría de nosotros concuerde en que su estatura política sólo podrá ser alcanzada por aquellos que se comprometan verdaderamente a servir a la Patria y no a servirse de ella.
El poder embrutece
Guillermo Endara Galimany
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