
III ENTREGA -
POSIBLES EFECTOS EN PANAMA
Tiendo a pensar como muchos que los efectos en Panamá serán pocos en el caso específico de los fondos de inversión manejados por las entidades financieras; no obstante, sí creo que efectos negativos derivados de los países que sí han sido afectados por esta crisis, son muy probables. Veamos en qué sentido.
Es un hecho que la economía panameña es muy sensible a todos los vaivenes, positivos o negativos, que se dan en la economía estadounidense, por lo tanto, es casi seguro afirmar que la actual recesión que supuestamente los afecta y la tremenda baja en el valor adquisitivo del dólar, nos envía claras señales de riesgo medio a alto… ¿por qué afirmo esto?
Básicamente porque soy una fiel creyente de que el mercado financiero es más sensible a las “percepciones” que a los números. Y volvemos al “Homos Economicus” de Smith. Lo racional sería sacarle el cateto a la hipotenusa y calmarnos, típico de los cerebros brillantes; sin embargo, ¿recuerdan a Khanneman? “las personas -creyendo aplicar la razón- efectúan acomodos mentales engañándose a sí mismas para así suprimir la incertidumbre que tanto les incomoda”.

Tomemos como ejemplo el precio del barril de petróleo. Muchos analistas coinciden en que el precio máximo debería estar entre los 85 y 90 dólares por barril, pero… ¡está por encima de los 130!!!!! Es esto lógico?
Bien, las razones principales para el aumento del petróleo podrían resumirse como sigue:
· El increíble aumento en el consumo energético de China y los errores que se han dado en los estimados de consumo en USA, basados en la insaciable ansia estadounidense de poseer 4 x 4´s.
· La violencia en el Medio Oriente, que ya lleva imperando más de 5 años.
· La baja en las reservas de petróleo que no da espacio a maniobrar en el caso de bajas serias del suministro y los problemas que afrontan las grandes refinerías.
· La OPEP y su constante estrategia de anunciar recortes de producción ante cualquier amenaza de variación en los precios.
Estos factores producen a su vez una serie de percepciones entre las los “homos economicus” que negocian los contratos a futuros, que implica que cualquier noticia, positiva o negativa, no importa si tiene muchas o pocas posibilidades de convertirse en una realidad, genera de forma inmediata una reacción de aumento en los precios, que muchos analistas denominan “el factor miedo”. A su vez, esto se combina con la necesidad de los especuladores sin escrúpulos que buscan constantes ganancias, dando por resultado que la tendencia al alza indiscriminada se mantenga.
Por lo tanto, hoy en Panamá el galón de diesel cuesta más que el de la gasolina de 95 octanos, algo que hace sólo unos meses los poseedores de 4x4 criollos pensarían como imposible. Algo muy parecido sucedió con en el mercado hipotecario y la premisa de que las propiedades “nunca bajan de precio”. Lo imposible sucedió.
Según la encuesta del Indice de Confianza del Consumidor Panameño desarrollada por la firma alemana GfK The
Marketing Group para la Cámara Panameña de Comercio, vemos el resultado de esto, ya que para el mes de abril 2008 el mismo había caído a 92.5 por debajo del punto crítico. Esto significa que el consumidor panameño percibe que la situación de su hogar (canasta básica y servicios) se ha deteriorado y su capacidad de ahorro ha empeorado o casi desaparecido.
Si bien es cierto que la situación general del país puede percibirse como la misma de hace 4 meses, a nivel individual, la percepción es diferente y tiene que ver con el llamado “consumismo”, base principal de la economía estadounidense.
Según la Camara Panameña de Comercio, los indicadores estimados para 2008 estiman una caída del PIB per Cápita, un aumento en la inflación y, algo sumamente interesante, una baja en la inversión directa extrajera; sin embargo, la tendencia de aumento en la construcción continua. Pero ojo, esta estimación se basa en los permisos de construcción otorgados y, si algo sucediera y muchas de estas construcciones decidieran no llevarse a cabo. ¿Podría ocurrir esto?
Continuará….Efectos en Panamá
Tiendo a pensar como muchos que los efectos en Panamá serán pocos en el caso específico de los fondos de inversión manejados por las entidades financieras; no obstante, sí creo que efectos negativos derivados de los países que sí han sido afectados por esta crisis, son muy probables. Veamos en qué sentido.
Es un hecho que la economía panameña es muy sensible a todos los vaivenes, positivos o negativos, que se dan en la economía estadounidense, por lo tanto, es casi seguro afirmar que la actual recesión que supuestamente los afecta y la tremenda baja en el valor adquisitivo del dólar, nos envía claras señales de riesgo medio a alto… ¿por qué afirmo esto?
Básicamente porque soy una fiel creyente de que el mercado financiero es más sensible a las “percepciones” que a los números. Y volvemos al “Homos Economicus” de Smith. Lo racional sería sacarle el cateto a la hipotenusa y calmarnos, típico de los cerebros brillantes; sin embargo, ¿recuerdan a Khanneman? “las personas -creyendo aplicar la razón- efectúan acomodos mentales engañándose a sí mismas para así suprimir la incertidumbre que tanto les incomoda”.

Tomemos como ejemplo el precio del barril de petróleo. Muchos analistas coinciden en que el precio máximo debería estar entre los 85 y 90 dólares por barril, pero… ¡está por encima de los 130!!!!! Es esto lógico?
Bien, las razones principales para el aumento del petróleo podrían resumirse como sigue:
· El increíble aumento en el consumo energético de China y los errores que se han dado en los estimados de consumo en USA, basados en la insaciable ansia estadounidense de poseer 4 x 4´s.
· La violencia en el Medio Oriente, que ya lleva imperando más de 5 años.
· La baja en las reservas de petróleo que no da espacio a maniobrar en el caso de bajas serias del suministro y los problemas que afrontan las grandes refinerías.
· La OPEP y su constante estrategia de anunciar recortes de producción ante cualquier amenaza de variación en los precios.
Estos factores producen a su vez una serie de percepciones entre las los “homos economicus” que negocian los contratos a futuros, que implica que cualquier noticia, positiva o negativa, no importa si tiene muchas o pocas posibilidades de convertirse en una realidad, genera de forma inmediata una reacción de aumento en los precios, que muchos analistas denominan “el factor miedo”. A su vez, esto se combina con la necesidad de los especuladores sin escrúpulos que buscan constantes ganancias, dando por resultado que la tendencia al alza indiscriminada se mantenga.
Por lo tanto, hoy en Panamá el galón de diesel cuesta más que el de la gasolina de 95 octanos, algo que hace sólo unos meses los poseedores de 4x4 criollos pensarían como imposible. Algo muy parecido sucedió con en el mercado hipotecario y la premisa de que las propiedades “nunca bajan de precio”. Lo imposible sucedió.
Según la encuesta del Indice de Confianza del Consumidor Panameño desarrollada por la firma alemana GfK The
Marketing Group para la Cámara Panameña de Comercio, vemos el resultado de esto, ya que para el mes de abril 2008 el mismo había caído a 92.5 por debajo del punto crítico. Esto significa que el consumidor panameño percibe que la situación de su hogar (canasta básica y servicios) se ha deteriorado y su capacidad de ahorro ha empeorado o casi desaparecido.Si bien es cierto que la situación general del país puede percibirse como la misma de hace 4 meses, a nivel individual, la percepción es diferente y tiene que ver con el llamado “consumismo”, base principal de la economía estadounidense.
Según la Camara Panameña de Comercio, los indicadores estimados para 2008 estiman una caída del PIB per Cápita, un aumento en la inflación y, algo sumamente interesante, una baja en la inversión directa extrajera; sin embargo, la tendencia de aumento en la construcción continua. Pero ojo, esta estimación se basa en los permisos de construcción otorgados y, si algo sucediera y muchas de estas construcciones decidieran no llevarse a cabo. ¿Podría ocurrir esto?
Continuará….Efectos en Panamá