on Friday, November 4, 2011


Muchos hablan de catástrofe o terremoto político pero a mí no me pilla de sorpresa, aunque sigue preocupándome la insensatez y ligereza con la que continúan visualizando la solución de los problemas de cada miembro, como una decisión de Gobiernos y no de Estados.

Es un hecho que Papandréu, temiendo el costo de político de seguir consintiendo a los países de la Unión creyó poner en jaque a más de cuatro al lanzar semejante ojiva atómica en la forma de un Referéndum, a fin de que el pueblo griego decida si se acoge a estas o no. ¿Qué coraje tiene? Traspasar su responsabilidad al golpeado pueblo, ¿por qué será que no lo hizo con los ajustes anteriores?

Creo que lo que el Ministro Griego no tomó en cuenta es que su situación es tan precaria que no hay caminos ni trochas alternas que pueda tomar. Según el propio Ministro de Economía Griega, Evangelos Venizelos, si Bruselas cumple su amenaza de no remitirles el último paquete de rescate, los funcionarios públicos griegos se quedarán sin chimbilín a partir del próximo 15 de diciembre. Lo cierto es que la UE, liderados por Merkel y Sarkozy, ya le avisaron que o cumplen con los requerimientos impuestos o se van de la Eurozona, lo que para cualquier país que pertenezca a ella actualmente le crea casi un conflicto global. 

Menos mal que hoy el Parlamento le dio un medio que espaldarazo al Papandréu, porque si hubiera sido lo contrario de seguro que además de la situación económica, la cuna de la Democracia se hubiera convertido en un moisés político sin rumbo en el largo Nilo, ya que llamar a elecciones breves en una situación como esta, no hubiera ayudado a nadie. Así que el tiempo que ha ganado Papandréu me gustaría saber en qué lo va a invertir, porque en una reciente encuesta realizada a los molestos y frustrados griegos, que se han opuesto a capa y espada a cualquier medida de austeridad desde hace meses, resultó que un 70% de ellos no quiere separarse del euro, simple y sencillamente, porque eso también significa dejar de ser parte de la Unión Europea.

Y es que el problema principal radica que el plan de salvamento propuesto para Grecia se supone que trataba de evitar que otras economías de la Eurozona, como España, Portugal, Irlanda y la impensable Italia fueran arrastradas a nivel de total impago. El tratado de Lisboa aprobado en 2009 establece que no hay forma de dejar el Euro sin dejar la Unión Europea y, el que un país lo haga, implica de inmediato la revisión de las condiciones y cláusulas del Tratado sobre la adopción de la moneda única para el resto de los que se quedan. Además, ¿no prepara esto para una futura estampida cuando las cosas vayan peor?

Una situación que ven muy complicada países como China y USA ya que el PIB de la Eurozona en conjunto, es incluso mayor que el de ellos dos. Entendamos algo, cualquier banco en cualquier país puede tener inversiones o deuda en euros, si Grecia es expulsada de la zona euro muchos bancos quedarán apalancados y tomarán la decisión rápida de restringir créditos privados y públicos, lo que afectará el crecimiento a nivel mundial. Esto es válido tanto para Usa como para las economías emergentes, cuyas exportaciones de bienes y servicios tienen como destino la Unión Europea. Acuérdense que estamos globalizados y esto ya está sonando a pereque mundial.

Ya he hablado en otros escritos de las graves deficiencias estructurales del marco conceptual de la Eurozona y sigo pensando que el problema no es Grecia o España o la Italia, que ahora resulta que tiene en deuda casi el 120% de su PIB. ¡Increíble!

Esto es el resultado de un Tratado de Maastricht que por un lado establece los niveles de deuda y déficits aceptables, pero donde nadie tiene el poder real para que sean cumplidos; además, el comentario que realizó hoy Obama en la reunión del G20 nos dice mucho sobre otro aspecto importante: “hoy he aprendido un montón acerca de cómo se toman las decisiones en la UE”.  Y es que resulta un problema tomarlas, demasiadas decisiones y demasiados filtros para llegar a un acuerdo, léase tantos Gobiernos como Estados, lo que atrasa, enreda y frustra oportunidades.

Lo cierto es que Alemania sigue cimentándose como la regidora de las brillantes medidas de austeridad para paliar las crisis, protegiendo su déficit y generando ahorros a base de engordar los déficits de sus vecinos. Se ha percatado usted que casi todos los países europeos han acumulado grandes deudas con Alemania, esto incluye a Portugal, España y la misma Italia que están sufriendo las mismas características de desastre económico anunciado que la misma Grecia.

Alemania y China se parecen mucho en cuanto a la seriedad con que se toman la reducción de costes salariales en la producción; ellos venden y los demás compran con deuda porque es baratito, resultado: DEFICIT. Ya he dicho que hay que meter a Alemania en cintura y sigo en mis trece. Tal como lo afirma Rogoff  “se debe llegar a un gran pacto político para acabar con los actuales desequilibrios de deuda que se han acumulado…. La Eurozona es muy rica pero políticamente disfuncional”.


Señores, el crecimiento se logra a través de inversiones, es cierto que en muchos casos a base de deuda, pero también, a través de la participación de los propios actores, en este caso las empresas europeas de todos los países; pero, para esto se necesita de una estructura cónsona con un mercado y una moneda única. La fórmula de austeridad alemana lo único que ha logrado  es limitar el valor agregado de las economías para los habitantes de toda la zona. El que la gente cuente con un salario adecuado permite aumentar el consumo interno y, por ende, la recaudación fiscal que es otra manera de financiar las inversiones, si no, pregúnteselo a cualquier griego, español o italiano.

Yo sigo pensando que mucho se hubiera evitado si la Eurostat hubiera cumplido con sus obligaciones y Papandreú hubiera sido más sincero ya que desde 2010 sabía que Grecia no podría pagar sus deudas, pero como de costumbre, en el reino de los ciegos, el tuerto es siempre el Rey; por lo tanto, como yo no tengo parche en ninguno de mis órganos visuales insisto en que la situación en la Eurozona no empezará a estabilizarse sino hasta la mitad del 2012, cuando es probable que Alemania y los nórdicos se impongan sobre los gastones de la Europa sur y, de alguna manera, nazca la dictadura política que reestructure la configuración de la zona.


No me gusta admitirlo, pero este cuadro europeo parece que hay que estropearlo un poco más para poder terminarlo; no obstante, a pesar de tantos pinceles y una diversidad de colores, falta la voluntad y la capacidad de innovar de cara a fortalecer el proyecto de la Unión Europea.
 
Sólo hay 2 opciones en una democracia:  el gobierno renuncia o consulta al pueglo.  Por supuesto, no sé cual es peor para Europa.  Jean Paul Fitoussi al New York Times
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