on Saturday, March 28, 2009

Hoy quiero tomarme el espacio para recordar a quien ha sido mi guía personal durante más de 20 años de carrera profesional.

Conocí la obra de Drucker a finales de los ´80 cuando trabaja en una organización sin fines de lucro estadounidense y me debatía entre el agobiante esfuerzo de realizar las tareas con recursos escasos y un montón de ideas, supuestamente geniales, y la frustrante realidad de no conseguir resultados tangibles que me confirmaran que estaba en el camino correcto. Esta ansiedad, que me estaba desgastando profesionalmente, llegó a su fin cuando leí mi primer libro de Drucker: Gerencia: Tareas, Responsabilidades y Prácticas, publicado inicialmente en 1973.

Bueno, para que les cuento, fue como si Peter hubiera escrito el libro para mí exclusivamente. Todo lo que ya había aprendido en la universidad y en el ejercicio de la práctica tomó una nueva dimensión, mucho más clara y menos estresante. El libro, además de enfocarse visionariamente en lo que se constituyó en la Gerencia por Objetivos, también planteaba una nueva figura del Gerente en búsqueda de los resultados y la innovación, que me hizo replantear mis actitudes y visión hacia la nueva era de negocios que ya tocaba las puertas del mundo. Así inicié mi andar profesional de la mano de mi “Managing Mentor” como lo he llamado cariñosamente desde entonces.

Pero Peter ya no está con nosotros, nos dejo en noviembre de 2005, a sus 96 años. Hasta su muerte estuvo lúcido y activo dando entrevistas y escribiendo artículos. Su obra es un legado para todos aquellos que creemos, como él, que “La libre empresa no puede justificarse únicamente por ser un buen negocio. Solo se puede justificar porque es buena para la sociedad.” , y por eso, hoy quiero compartirlo con ustedes.

Para comprender por qué para muchos Drucker inventó la Gerencia, es necesario conocer a fondo su historia. Nació en 1909, en Viena, cuando aún gobernaba la monarquía, en el seno de una familia acomodada. Desde pequeño disfrutó de la compañía de grandes pensadores de la época, entre ellos el economista Schumpeter. Pero cuenta su biografía que el joven Drucker se sentía muy identificado con las teorías del singular Othmar Spann, sociólogo y economista, oponente total al marxismo y demo liberalismo, que se hizo famoso por su teoría del Estado Corporativo.

Se gradúa en "Döbling Gymnasium" y posteriormente se traslada a Hamburgo para trabajar como aprendiz en una fábrica de algodón, donde el propio Drucker admitió, años después, que no había sido muy fructífera la experiencia, por la falta de entrenamiento y poca atención para sus ideas. Tiempo después trabajó como periodista en el diario "The Austrian Economist" y luego se trasladó a Fráncfort donde trabajó en un periódico local y se graduó en Derecho Internacional en la Universidad en 1931.

Drucker también participó en movimientos políticos de la época y, a pesar de ser Austríaco, paso a formar parte de la "Volkskonservative Vereinigung" un movimiento conservador formado con muchos de los disidentes del Partido Nacional Alemán. Era un hecho que su visión de un Estado Integral Corporativo distaba mucho de lo que en realidad se estaba formando en la futura Alemania Nazi. De hecho, en esa época, Drucker trabajaba en su proyecto “El Estado Constitucionalista” junto con el abogado Julius Stahl y otros prominentes, lo que nunca llegó a completar ya que los Nazis hicieron pedazos sus planes, obligándolo a abandonar Alemania.

Drucker emigra entonces a Londres y encuentra trabajo en un banco. Allí tuvo la oportunidad de asistir a un seminario dictado por el propio John Maynard Keynes, pueden ustedes imaginar eso. Se casa con Doris Schmitz y, nuevamente, gracias a los Nazis, se ve obligado a mudarse a los Estados Unidos en 1937. Durante este período continúa involucrado en el análisis de la vida socio política de la Europa a las puertas de la guerra. Allí pública su primera obra “El Fin del Hombre Económico- 1939”, que prometo comentar para ustedes, en mayor profundidad, en otra entrega.

Este libro fue un éxito inmediato, sobretodo en Inglaterra. Fue tal la crítica que el propio Winston Churchill lo comentó positivamente y ordenó que fuera incluido en el “kit” educativo de cada graduando de la Escuela de Oficiales Británicos. El libro, en realidad lo había iniciado unas semanas después de que Hitler tomó el control de Alemania y fue terminado a su llegada a los Estados Unidos. Aún hoy, después de 70 años, el escrito sigue ofreciendo a los lectores un entendimiento profundo e integral del por qué el fascismo privó sobre la Democracia y el Socialismo. Como muestra un botón:

La desesperación de las masas es la clave para entender el fascismo. No fue “una revuelta de la turba” ni “el triunfo de una inescrupulosa propaganda”, sólo fue una escueta desesperanza causada por la caída del antiguo orden y la total ausencia de uno nuevo. [1]

En Estados Unidos Drucker trabajó como periodista independiente y enseñó Ciencias Políticas en "Bennington College". Todo parecía indicar que se dedicaría al análisis de los comportamientos socio políticos de las comunidades del mundo, pero está claro para mí, que la incesante búsqueda del conocimiento lo obligaba entonces a analizar el aspecto social de la toma de decisiones en los sectores nacientes del poder: las grandes corporaciones de la Post Guerra.

Y es aquí donde toma su bolita de cristal, como muchos aducen, y se inicia en actividades de investigación y consultoría en el ámbito de los negocios, y publica en 1942 “El Futuro del Hombre Industrial”, mostrando al mundo la transición de la “sociedad industrializada” hacia la “sociedad de las organizaciones.”. Fue precisamente este libro el que le abrió las puertas a su trabajo de investigación en General Motors.

Drucker fue invitado por el legendario Alfred P. Sloan para conducir una serie de estudios en GM. Asistió a todas las reuniones de Directiva, reuniones operativas, estudió sus sistemas de producción en serie y realizó un sinfín de entrevistas a Directivos y a trabajadores comunes. Las conclusiones de esta investigación fueron publicadas en su libro “Concepto de una Corporación”, publicado en 1946.

Muchos lectores pensaron candorosamente que GM estaba espectacularmente bien. Esa es una característica de la obra de Drucker, siempre señala lo positivo y destaca lo negativo con la solución ya ideada; pero en realidad, el trabajo de Drucker con sus Directivos no fue nada fácil, sobretodo cuando les sugirió que sería bueno que revisaran sus políticas y procedimientos, algunos de los cuales tenían ya más de 20 años. Para la mayoría de sus Ejecutivos, esto fue una intromisión de un foráneo que nada sabía sobre la cultura y el espíritu GM. Sin embargo, el visionario Drucker, ya había detectado los peligros futuros que generaba el mercado japonés.

Esta es una lección que he aprendido muy bien de Drucker. Muchas compañías hoy día contratan Consultores a fin de obtener guías estratégicas para sobrevivir en los mercados de hoy: sin embargo, cuando escuchan algo que no les gusta o ven en peligro su “status quo”, tienden inmediatamente a cerrarse y bloquear cualquier iniciativa en este sentido. Esta es una de las razones por las que los Ejecutivos experimentados, con buenas posiciones y salarios, prefieren sólo decir a sus jefes lo que estos quieren oír, y no, lo que debe escuchar. Esto, a la larga, es la primera causa de debacle en las empresas.

Cualquiera que me conozca sabe lo arriesgada que soy en este sentido, de hecho, en varias de las posiciones en las que he estado, me han comentado que me pagan por decirles lo que no quieren escuchar. He de reconocer que este camino no es fácil y en muchas ocasiones ha truncado mi desarrollo, pero sólo de forma temporal; la vida casi siempre me ha devuelto la satisfacción de comprobar, años después, que mis sugerencias probablemente hubieran sido positivas para el negocio, antes que negativas. Así debió sentirse Drucker cuando en los ’90 volvió a GM y comprobó con tristeza que pocos cambios se habían dado en su estructura y políticas, y la otrora admirada GM, ahora caía ante la Toyota, que de hecho, sí había implementado sugerencias parecidas a las dadas por él a GM, sobretodo en el área de Personal.

A partir de entonces el trabajo de Drucker como consultor e investigador de empresas lo llevó a organizaciones como la Coca Cola, General Electric e IBM en los Estados Unidos, realizó viajes a Japón y estudió su cultura empresarial, trabajó con bancos y entidades gubernamentales alrededor del mundo, siendo uno de los primeros en presagiar el auge los fondos de retiro y de entender realmente la revolución de la información y su capacidad de cambiar la forma como se hacían los negocios. Ha sido uno de los pocos autores interesados en el desarrollo de la sociedad civil y su capacidad de cambio a través de las Organizaciones Sin Fines de Lucro. El desarrolló toda una teoría y práctica para que este tipo de iniciativa sea capaz de sobrevivir a la falta de fondos y la incapacidad de mostrar resultados cónsonos con la inversión social que representa.


El impartir el conocimiento ha privado siempre en el desarrollo de su carrera. Fue profesor de Gerencia en la Universidad de New York por unos 20 años y luego se mudó a Claremont, poniendo en el mapa a la escuela de Negocios de este pequeño pueblo en New England, que lleva su nombre y que presidió hasta su muerte, en 2005.

Mucho se ha dicho sobre el legado de Peter Drucker, pero los que mejor lo describieron fueron los que lo conocieron y trabajaron con el. En 2006 un grupo se reunión en la Universidad de Claremont para explicar la extensión de su Legado. Su explicación, aunque simple, fue muy certera: “El legado de Drucker va mucho más allá del hombre y sus escritos; es una colección de ideas e ideales que necesitan desesperadamente las futuras generaciones de líderes, responsables de las empresas y comunidades en las que viven y trabajan.”[2] Allí nació “The Drucker Institute” que sirve hoy de repositorio para toda su extensa obra, de manera que las nuevas generaciones puedan llevar a la práctica estos conceptos e innovar a partir de ellos.

Esa última frase que destaco es el legado que recojo de Drucker para mí. Sus libros, ensayos y artículos no están llenos de fórmulas o teorías científicas inalcanzables; en realidad, están rebosantes de ideas, ejemplos, conceptos y, porque no, ilusiones que permiten que nos apropiemos de ellas, para que al llevarlas a nuestra propia práctica, podamos innovar, perfeccionar, renovar y crear nuevos modelos, teorías, procesos, sistemas, servicios y productos, que sirvan para mejorar la sociedad en que vivimos. Drucker trabajó con y para las personas. En toda su obra la capacidad del ser humano es la clave para alcanzar el éxito como sociedad organizada.

Me gustaría poder comentar cada uno de los libros que ya llevo leídos, pero eso sería muy extenso, ya que el tema me apasiona. Durante 70 años Drucker escribió unos 30 libros y una extensa colección de artículos y ensayos publicados en revistas como Harvard Business Review, the Washtington Post, Harper, Fortune, Forbes, etc. Pero si me permiten una recomendación, una buena mezcla para iniciar su introducción a Drucker podría ser:



  • The Frontiers of Management: Where Tomorrow's Decisions are Being Shaped Today,Truman Talley Books/Dutton, New York, 1986

  • Managing the Non-Profit Organization: Practices and Principles, HarperCollins, New York, 1990

  • Drucker in the "Harvard Business Review" 1963-1989 (Collection of articles),Boston: Harvard Business School Press, 1991

  • Post-Capitalist Society, New York: HarperCollins, 1993

  • The Essential Drucker: In One Volume the Best of Sixty Years of Peter Drucker's Essential Writings on Management, New York: Harper Business, 2001.

Todos estos libros y artículos han sido traducidos al español. Aunque algunos puedan considerar su lectura un poco árida, recomiendo mucho “El Final del Hombre Económico”, mencionado anteriormente.

Peter Ferdinand Drucker es hoy considerado el Padre del "Manangement", simplemente porque fue capaz de visualizar que la labor principal de aquel que es reponsable de los resultados de las empresas y organizaciones, es la de dirigir y guiar a las personas que conforman su equipo para que utilicen su recurso principal "el conocimiento", para crear e innovar en ambientes flexibles, con capacidad para adaptarse a los constantes cambios. "A los elefantes les cuesta adaptarse -dijo- pero las cucarachas sobreviven a todo".

"Lo que tienen en común los emprendedores no es un determinado tipo de personalidad, sino un compromiso con la práctica sistemática de la innovación."

"Lo que motiva a los trabajadores del Conocimiento es lo mismo que motiva a los voluntarios…. Necesitan, sobretodo, retos."

"Nadie debería ser nombrado para una posición directiva si su visión se enfoca en las debilidades, en vez de la fortaleza de las personas.”

“Las ideas de alguna manera son como los bebés, nacen pequeñas, inmaduras y frágiles. En las compañías novedosas los ejecutivos no dicen: Esa es una idea disparatada. Por lo contrario, preguntan: Qué es lo que necesitamos hacer, para convertir esa idea disparatada en algo razonable, la cual nos represente una oportunidad de negocios”.

"La mejor manera de predecir el futuro es crearlo".

"El propósito de una empresa es crear y mantener un cliente".

Peter Drucker


[1] Traducción de una servidora – página 22 de la publicación original.
[2] Traducción de una servidora. The Drucker Institue.. http://www.druckerinstitute.com/
on Tuesday, March 24, 2009
Desde enero de este año esta en la palestra el caso del UBS AG, pero desde el pasado 18 febrero cuando el banco suizo accedió a dar los nombre de 300 clientes estadounidenses con sospechas de evadir impuestos, un tornado ha estremecido los cimientos del mercado financiero internacional nuevamente: ¿es este el fin del secreto bancario?

El mal llamado “secreto bancario” existe en la legislación financiera suiza desde 1934 y muchas páginas de la historia financiera mundial han estado ligadas a esta legislación. Recordemos que durante la Segunda Guerra Mundial Suiza tuvo que soportar las presiones nazis por saber datos de la cuentas de los judíos y otras minorías perseguidas y, luego en los ´90, la otra cara de la moneda, Suiza se vio forzada a liberar información sobre los judíos dueños de estas cuentas, en su mayoría fenecidos durante la guerra, y cuyos montos superaban los 1,000 millones, a fin de que fueran restituidas a sus legítimos descendientes.

Pero……. por qué digo “mal llamado secreto bancario”. La realidad es que en materia de legislación los países difieren generalmente en términos de la fuente donde se genera el ingreso. Por ejemplo en Estados Unidos y muchos países desarrollados, la fuente del ingreso es imputable de acuerdo al concepto de “nacionalidad”, o sea que todo nacional del país deberá pagar impuestos por los ingresos que reciba de negocios que se realicen en cualquier país del mundo. Para otros, como en la mayoría de los llamados “paraísos fiscales”, el ingreso es imputable de acuerdo al concepto de “territorialidad”; es decir, que sólo debe pagar impuestos por el ingreso que reciba de negocios que se generen en dicho país.

Es indudable que esta diferencia soberana entre las naciones ha generado que algunos nacionales de los países donde priva el concepto de nacionalidad, prefieran hacer sus negocios y sociedades en países donde priva el concepto de territorialidad, evitando así el pago de impuestos en su país de origen, que generalmente corresponden a tasas más altas. La pregunta del millón es: ¿es esto malo? Pues bueno, como todo en esta vida, depende del lado de la cancha donde esté parado.



A ver, si yo tengo una cuenta bancaria, los detalles de la misma sólo deben ser del dominio público en la medida en que yo quiera que lo sepan. Yo no tengo por qué revelarle a toda el que quiera, mi número de cuenta y mi saldo, a menos que yo lo autorice dentro del marco de una transacción bancaria. En todas las legislaciones del mundo, si usted cayó en desgracia con la Ley, las instituciones a cargo deberán emitir una orden de un juez para que se investigue sus haberes y demás hierbas aromáticas. Este, señores, es el derecho de todo ciudadano común y que se viola hoy día con mucha facilidad, sino que lo digan los estafados, secuestrados Express y demás. El problema real se encuentra en las llamadas cuentas cifradas, que han sido siempre el “núcleo” del negocio suizo.

La cuentas cifradas en Suiza, Panamá y en la Cochinchina son absolutamente anónimas ya que el nombre del cuenta habiente se sustituye por un número o código, sólo conocido por el dueño de la cuenta y el ejecutivo del banco asignado. Esto, por supuesto, puede ser utilizado por gente inescrupulosa para trabajar en la sombra, pero es muy injusto tacharla de una “mal praxis” bancaria simplemente porque dificulta que algunos países puedan iniciar investigaciones a sus nacionales para determinar si están o no evadiendo al fisco de su país.

De hecho esto último sigue generando una torcedura de brazo muy poderosa para el UBS. Lo que muchos pueden no saber sobre las aristas de este problema es que el UBS tuvo pérdidas severas del valor de sus acciones por efectos de las crisis de las “subprime” y que recibió del Gobierno Suizo fondos de rescate por 59 millones. Además, su filial estadounidense enfrenta un proceso judicial por ayudar a nacionales de USA a evadir impuestos. Esto es algo muy singular, sobretodo si se lee lo relacionado con Igor Oleinicoff, quien aduce que en UBS lo condujeron hacia el crimen fiscal, al explicarle las formas cómo podían ayudarlo a evadir impuestos en USA sobre 200 millones de dólares. ¡Vaya!

Por eso, y a fin de aplacar los ánimos, el UBS cedió información sobre 300 clientes sobre los cuales existen sospechas de evasión, pero se negó irresolutamente a dar información sobre las más de 52,000 cuentas cifradas de americanos en el banco, sobre los que no existe sospecha alguna de evasión. Por supuesto, si el UBS hace esto, simple y sencillamente sus banqueros enfrentarán pena de prisión en Suiza, ya que estarían violando las legítimas leyes del país helvético.

Lo cierto es que toda esta situación ha sido aprovechada también para mezclar peras con mangos y ahora el G-20 y la OCDE intentan aprovechar esta conyuntura para dejar caer la “Espada de Damocles” que hace años pende sobre aquellos países MAL DENOMINADOS “paraísos fiscales”, y eliminar una competencia que ellos consideran desleal y propicia para malos manejos. Y digo peras con mangos porque, si bien es cierto, que las cuentas cifradas son características de la banca “offshore”, no necesariamente son la causa a perseguir.

El sistema mercantil y bancario panameño tiene una sólida base de negocios “offshore”, que ha logrado con mucha dedicación, seriedad y esfuerzo. El término significa “fuera de la costa” y se refiere a las transacciones, cuentas o negocios en territorios que han decidido, soberanamente, ser de reducida o nula tributación, que nada tiene que ver con esconder cosas, hechos o acciones. De hecho el concepto de “paraíso fiscal” es una mala traducción de algún despistado, que no se dio cuenta que el término inglés era “tax haven” que significa “refugio fiscal” y no “tax heaven”. Si preguntan qué importancia puede tener esto, analice por un instante el proceso cognitivo de un inspector del IRS. Paraíso es sinónimo de no reglas, no leyes, no nada, el típico “laissez faire laissez passer”; sin embargo, un refugio, se basará siempre en una extensa planificación de su propósito y funcionamiento.

Señores, háganme el favor, que van a poner a Panamá en una ¡lista negra! Ya lo he dicho en otras ocasiones, a quien Dios se lo da, que San Pedro se lo bendiga. Panamá tiene todo el derecho de mantener sus negocios “offshore”, siempre y cuando promueva los mecanismos necesarios para que no puedan ser mal utilizados. En cuanto al secreto bancario, que parece ser la punta de lanza en esta vieja cacería de zorros, tanto Suiza como Panamá han creado mecanismos para garantizar la transparencia en las triangulaciones, la constitución de sociedades y la apertura de cuentas bancarias. El levantamiento del secreto bancario está consignado en la Ley 18 de 1959 en el caso panameño y en la legislación Suiza, siempre que medie una acusación penal comprobada.

No estamos en contra de que se tomen todas las medidas que sean necesarias en términos de cooperación, siempre que medie una autorización judicial para hacerlo, aún en los casos de sospechas no confirmadas, pero creo muy injusto que se nos quiera penar comercialmente, en aras de que un país pueda cobrar los $100,000 millones de dólares que sus nacionales no quieren compartir con su fisco. Si hay que tomar medidas difíciles y estructurar mejor la forma en que se conceden estos privilegios a los inversores extranjeros, estoy totalmente de acuerdo, pero no puedo avalar que el derecho soberano a determinar cómo hacemos negocios, nos sea arrebatado cuando dichos países bien pudieran hacer un esfuerzo por estructurar sus sistemas y conciliar sus diferencias internas con sus nacionales en materia de impuestos.

"Ninguna nación fue arruinada jamás por el comercio"
Benjamin Franklin
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