on Sunday, October 17, 2010
Segunda Entrega:  EL Nacimiento del Glamoroso Comercio Financiero


En la entrega anterior dimos un vistazo muy sumario a la forma como se dio el desarrollo económico en las diferentes civilizaciones antiguas. La evolución del trueque a formas más complejas permitió la creación de riqueza en los Estados y sus nacionales a través del incremento del consumo, que es la base de las economías como las conocemos hoy.

A partir de la Edad Media el comercio evoluciona de la mano de las guerras religiosas dando origen a una nueva actividad la Banca que ha continuado siendo exitosa hasta nuestros días. Aunque se reconoce cierta actividad de préstamos en reinos como Mesopotamia y hasta en la misma Grecia, con el cambio de monedas, el inicio real de esta actividad se da durante las Cruzadas. Se dice que los caballeros templarios fueron los transportes Brink de la época, dado que los constantes conflictos obligaban al transporte de dinero y valores con custodia y los Templarios parece que hacían un excelente trabajo.

En el siglo XIII el intenso comercio que se generaba con Oriente pasaba por los principales puertos italianos y luego las mercancías eran distribuidas por toda Europa. Es así como se originan las Ferias comerciales, que desarrollan un importante volumen de intercambio entre las ciudades europeas de España, Italia y Francia, lo que originó las letras de cambio y promovió aún más las actividades prestatarias que ya venían dándose desde la época antigua.

Aparecen las asociaciones comerciales, los seguros y las deudas estatales. Florencia se convierte en el centro del desarrollo de los servicios financieros y el Florín en la principal moneda del comercio internacional. De hecho el nombre de “bancos” resulta de la voz italiana “banca” que significa escritorio, ya que los judíos florentinos dedicados a los préstamos hacían sus transacciones en bancas cubiertas por un mantel verde.

Las ciudades italianas son las precursoras de la banca internacional. En Venecia se funda el primer banco privado en 1711 y luego, en el 1270 se promulga la primera ley de transacciones financieras. Los italianos se instalaron en Cahors, que es hoy la zona centro de Suiza, extendiéndose al resto de Europa. Luego familias como los Medicis cimentaron el negocio dando origen a lo que conocemos hoy como la banca especializada. Conceptos acuñados en esta época como las letras de cambio y los documentos que se firmaban en aquel entonces para pagar en otra moneda lo comerciado en las Ferias, se utilizan hoy día en la forma de cartas de crédito y otros instrumentos.

Los orfebres ingleses en el siglo XVII guardaban oro para los acaudalados de la época y debían tenerlo disponible para devolverlo cuando así lo solicitaran, pero pronto se percataron que el oro que les era solicitado usualmente era menor a la cantidad total depositada, por lo tanto siempre había un saldo que se quedaban sin uso por mucho tiempo. Eso les dio la idea de prestar a terceros a cambio de un instrumento negociable que luego tomó el nombre de pagaré. Por supuesto el orfebre vio en su idea de negocio la forma de obtener un beneficio y fue así como los conceptos de capital e interés que conocemos hoy día se originaron.

A partir de la Revolución Industrial el comercio nos trae el concepto de capitales e inversiones primarias, el desarrollo de la actividad petrolera, el auge las organizaciones militares y los conceptos de producción en masa. Aparecen las bolsas de valores y se reestructuran las legislaciones fiscales y mercantiles, consolidando las operaciones bancarias.

Lo cierto es que hoy día no hay forma de comerciar sin utilizar al menos un instrumento financiero. Lo mismo pasa en nuestra vida personal, cualquier pago o compra implica el uso de algún servicio financiero, usted no es nadie si no tiene una cuenta de banco o una tarjeta de crédito. Ya hemos explicado que es el intercambio de “un bien para satisfacer una necesidad” lo que desarrolló el comercio y la economía tal como la conocemos; la aparición del dinero fue resultado de la necesidad de estandarizar los valores de estas operaciones. No obstante, los flujos de capitales que empezaron a generarse entre individuos y Estados requirió entonces de formas más avanzadas de gestión y esto dio origen al comercio financiero. En otras palabras, el Comercio Financiero es el resultado directo del desarrollo económico generado por un trueque más especializado. Y si cree que lo de “glamoroso” es peyorativo, se equivoca.

Durante la Edad Media el Feudalismo había dominado Europa y eran los señores Feudales quienes ostentaban el prestigio y el poder gobernante; sin embargo, ya florecían los primeros atisbos del Renacimiento. Es entonces cuando nace una nueva clase gobernante, la de los comerciantes y banqueros, que a la larga terminaron por ser mucho más ricos que los señores Feudales, aun siendo estos propietarios de grandes extensiones de tierra. Este cambio tuvo un resultado significativo: el poder político y el prestigio social cambiaron de manos. Es preciso recordar que desde los tiempos antiguos se despreciaba a los que se dedicaban al comercio ya que se les endilgaban todos los vicios habidos y por haber, catalogando la acumulación de la riqueza monetaria como la razón de todos los males. La tierra era el bien más preciado y, por lo tanto, eran ricos los que las poseían.

Según Aristóteles la acumulación de dinero por dinero era contra natura y deshumaniza. Se refería específicamente a las formas que él denominaba no naturales de ganar dinero como la usura, el comercio y el interés como impuesto del prestatario. En otras palabras, el comercio era natural cuando su carácter se limitada a la satisfacción de la necesidad humana como la compra de alimentos; sin embargo, cuando se trataba del intercambio de dinero por dinero, su carácter entonces se limitaba a satisfacer la ambición humana. Indudablemente un juicio más moral que económico. Y fue precisamente este juicio moral el que perduró en las mentes de las distintas civilizaciones catalogando a los comerciantes como la peor casta de la sociedad, sobre .todo cuando se dedicaban a la rama de los servicios financieros.

Pero hoy día la historia es otra. Los empresarios de industrias de capital intensivo, los financistas y, por supuesto los banqueros son considerados la casta más exitosa y glamorosa de los escenarios económicos mundiales. Sus vidas transcurren entre la satisfacción de gustos costosos, usualmente pagados por terceros como beneficios y el movimiento de grandes capitales e inversiones. Y si cree que esto es producto de nuestras sociedades consumistas, se equivoca; desde mi punto de vista, esta percepción anida en nuestros subconscientes desde el Renacimiento. Los financistas de hoy son los Medicis de entonces.

Recordemos que en el Siglo XIV se dieron una serie de circunstancias que causaron una gran recesión en Europa. Se produjo un cambio climático que provocó repetidas hambrunas, la guerra de cien años entre Francia e Inglaterra prácticamente acabó con el comercio en Europa, Enrique III decide no pagar sus deudas y lleva a la quiebra a varios bancos italianos y, la más terrible de todas, la Peste Negra, que diezmó la población europea de una manera que hasta hoy nos resulta inconcebible. Fue en esta época cuando comienzan a aparecer personajes como Dante y se dan las primeras obras de arte que conocemos hasta nuestros días.

Los efectos de la plaga comienzan a ceder a inicios del Siglo XV y es entonces cuando los mercaderes, comerciantes y banqueros ven un renacer de sus negocios, ya que la producción se incrementa restaurándose la capacidad de intercambiar bienes por dinero y el consumo se restablece gracias a la población que comienza a crecer nuevamente. Es en esta época cuando los reinos de España y Portugal financian las expediciones hacia la India, a fin de resarcirse de las pérdidas por el decaimiento de las rutas comerciales y pagar así sus deudas, llegando a lo que después denominaron como el Nuevo Mundo y al establecimiento del Mercantilismo que consolidó más aún el desarrollo del comercio financiero.

Los Medicis se convierten en los poderosos de la época, dan luz a tres Papas, a un sinnúmero de gobernantes regionales y se consolidan como los banqueros más adelantados de la época. Al tener excedentes de dinero comienzan a invertir en el arte y el desarrollo de la sociedad política y económica. Con ellos el negocio de la banca y las finanzas se convirtió desde entonces en la alternativa para generar riqueza y desarrollo en las sociedades, lo mismo que en sinónimo de poder y prestigio, concepto que ha perdurado hasta nuestros días, transformando a quienes se dedican a estas ocupaciones en verdaderos iconos de prestigio y bienestar económico.

Por supuesto que los banqueros, financistas y los CEO de grandes corporaciones han sido apaleados últimamente por sus gestiones dudosas que terminaron en la reciente crisis, creando en muchos la idea de que no son tan buenos nada. Por eso hoy en los paises desarrollados se han adoptado normas como Sabarnes Oxley a fin de responsabilizar penalmente a estos CEO y CFO por la forma dudosa en que presentan la información financiera.   Pero lo cierto es que esta crisis es realmente el producto de lo que antes hemos mencionado. La pérdida del valor del dinero, como en otras épocas, provoca la debacle de los sistemas ya que al ser el estándar para el intercambio, la adquisición de los bienes se estanca y una gran parte de la población se queda sin la posibilidad de adquirir lo que necesita, generando toda una serie de conflictos, entre ellos, cambios en la forma de truequear.

Al finalizar la primera mitad del Siglo XX ya se han dado cambios abismales en las formas de comerciar gracias a los acontecimientos de 1930 que instituyen nuevas normas legales para los instrumentos financieros, aunque aún continúan visualizándose como servicios de apoyo y dando prioridad al comercio y la producción. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial el comercio internacional se consolida dentro de un nuevo orden mundial y se desarrollan los métodos de análisis que resultan en la costumbre actual de no conceder ningún servicio financiero si no se cuenta con información actualizada acerca de los Estados Financieros y los flujos de efectivo, ya sea personales o de empresas.

Durante los 60 y 70 se dan grandes transformaciones sociales y el transporte marítimo y aéreo pone a disposición nuevas rutas comerciales. El desarrollo de las comunicaciones y de la tecnología de información que irrumpe en nuestras sociedades con fuerza a partir de los 80, abona el camino para lo que hoy conocemos como Globalización. Esto generó tal desarrollo en todo lo relacionado con el comercio financiero resultando en que el mismo se ha hecho imprescindible para el comercio. Hoy podemos realizar cualquier operación comercial en cualquier lugar del mundo, en línea, un hecho impensable hace unos 50 años atrás.

Hoy día las finanzas rigen el mundo político y económico e influyen en los comportamientos sociales de los humanos. Tal ha sido la influencia de la tecnología que muchos pasan horas y días tratando de esbozar cuál será el futuro del dinero, ya que todo parece indicar que tal cual sucedió en los tiempos antiguos, la moneda fiduciaria como la conocemos hoy será reemplazada por una moneda digital basada totalmente en registros de computadora, lo que probablemente acarreará nuevos cambios en la forma de truequear y nuevos sistemas de seguridad. Los créditos y débitos electrónicos serán los principales medios de pagos emitidos por firmas privadas sin considerar intereses bancarios. Esto indudablemente promoverá el comercio electrónico a través de la Internet permitiendo que los negocios bancarios puedan ser contratados en cualquier parte del mundo y, más aún, mucho del comercio financiero minorista que hoy se maneja únicamente a través de bancos locales, pasará a manos de actores externos, que en base a una pequeña cuota por transacción, ejecutaran compras de valores, bienes y servicios en sectores libres de impuestos. Fantasía o realidad sólo el tiempo lo dirá.

Esto trae de inmediato a mi mente una reflexión a la que pocos dan importancia. ¿Cómo puede usted llevar adelante una idea de negocio sino tiene al menos el conocimiento básico de lo que es el dinero y cómo se administra?

Bien, la palabra finanzas proviene del latín “finis” que significa concluir o terminar. Por lo tanto, ganar dinero es el resultado final de la operación comercial y no su origen. Por esta razón es importante tener claros ciertos conceptos.

Cuando hablo de conocer sobre finanzas no me refiero a que sepa a cuánto está la Tasa Lombarda, ni cómo va el mercado de valores o de “commodities”, ni a que aplique aburridas fórmulas de matemática financiera. Me refiero simplemente a que tenga claro tres conceptos básicos, íntimamente relacionados con lo operativo y lo financiero.

Rentabilidad: la rentabilidad de una idea de negocios no es más que la combinación de la INNOVACIÓN + RAZONAMIENTO ECONÓMICO que llevada al mundo financiero se convierte en un porcentaje que se obtiene en un periodo de tiempo por cada unidad de recurso invertido. Si a usted se le ocurre instalar un carrito de helados en la esquina de su calle, con un sabor de helado que usted piensa que no existe en ninguna otra parte del área, de inmediato procederá a realizar un estudio de cuanto tiene que invertir y procederá a darle un precio de venta con margen para saber cuánto se va a ganar. Aquí usted está trabajando el concepto de “rentabilidad financiera o sea: CAPITAL PROPIO – CARGA FINANCIERA. ¿Y qué pasó con la rentabilidad operativa?

La rentabilidad operativa, en su concepto básico, tiene que ver con lo que le entra y sale por concepto de la operación de intercambio. Mide la eficiencia de su gestión empresarial y está directamente relacionada con su capacidad de estructurar esa idea creativa de manera que efectivamente satisfaga una necesidad real del mercado. ¿La distribución de sus recursos ha sido alineada con la tendencia del mercado? ¿Cuál será su flujo de efectivo?

Riesgo: Siempre que vaya a iniciar un negocio lo primero que le dirán es que tiene que estar preparado para no ganar plata durante los primeros meses o años de ejecución. Pero lo cierto es que el concepto de riesgo va mucho más allá de eso y la sentencia anterior, pudiera no ser del todo correcta.

El riesgo no es otra cosa que la posibilidad de que los resultados que se den difieran de lo esperado, lo que inmediatamente nos dice que la planeación y estructuración de esta idea de negocio tiene forzosamente que pasar por un análisis de dos fases:

Operativa: ¿estará en capacidad de cubrir sus costos de operación? La mayoría de las buenas ideas mueren simplemente por la falta de capital para implementarlas, es un hecho que la mayoría de los que queremos poner un negocio, no lo hemos hecho por esa razón. Por lo tanto, es necesario que analice verdaderamente si cuenta con los recursos necesarios para llevar la idea adelante. Así mismo es necesario que este análisis incluya el estudio de las tendencias que afectan la necesidad que usted quiere cubrir, a fin de que sus recursos sean bien distribuidos en la operación.

Financiera: si no tiene recursos propios, ¿está en capacidad de solicitar ayuda financiera para que la idea se cristalice? Aquí deberá considerar la capacidad de que la operación le dé para cubrir esta carga financiera y también para vivir usted. Recuerde que estamos hablando de pequeños empresarios y no es cierto, que usted va a arriesgarse a poner un negocio con carga financiera, si no está seguro de que el mismo le dará también para comer, vestirse e irse de farra. Hacerlo de otra forma es condenarse al fracaso ya que no lo podrá sostener.

El riesgo también está muy ligado a su capacidad de seguir las tendencias que le afectan en su entorno inmediato y que están relacionados con lo que se conoce como característica sistemática, como los cambios en legislaciones, gustos de la población o nuevos desarrollos tecnológicos que podrían cambiarle las reglas del juego de un día para otro.

Liquidez: Piense a corto plazo. Esto es muy importante ya que establece su capacidad para responder a sus obligaciones inmediatas. Si usted va a necesitar personal para su idea de negocio, tiene que entender que su flujo de efectivo deberá garantizar esto pagos, lo mismo que los impuestos y las cargas financieras mensuales. No se ponga a pensar en que tiene dinero para cubrir esto en X cantidad de tiempo. Esto no funciona así en este entorno de cambios rápidos de hoy.

Si tiene estos conceptos claros tenga la seguridad que el resultado de su idea de negocios tiene muchas posibilidades de realizarse. Si hay algo que he aprendido en estos años es que sea cual sea su preparación académica o el negocio o profesión en la que se desarrolle, usted debe conocer lo básico de aquellas disciplinas que influyen directamente sobre la ejecución de su negocio, simple y sencillamente para que nadie pueda estar en capacidad de engañarlo bajo la premisa de que es un experto en él área y usted no sabe “ni pio” al respecto.  Usted debe saber de finanzas, de informática básica y de gente.  Sin eso no va ni a la esquina.

CONCEPTO CLAVE: En el mundo globalizado de hoy los servicios financieros son imprescindibles para realizar negocios y esto ha dado por resultado que usualmente se piense que lo principal es estructurar la parte financiera, o sea ganar dinero, dando poca importancia al estudio y estructuración de la satisfacción de la necesidad que atiende su negocio, lo que frecuentemente es la causa principal del por qué su idea de negocios no funciona.

EJEMPLO: ¿Se ha percatado usted de cuántos pequeños negocios se hacen a través de Facebook o Twitter hoy en día? Quienes se dedicaban a la venta de artículos que traían del exterior en sus viajes, recurrían a su red de amigos personales para correr la voz. Hoy día sólo tiene que postearla en alguno de estos sitios y tendrá acceso a miles de ojos cibernéticos que con sólo un clic en el buzón de mensajes, se contactarán con usted para obtener su producto. Su forma de pago será una tarjeta de crédito o una transferencia bancaria. Sus costos de inversión serán mucho menores y sólo deberá preocuparse de si quiere ser un buen ciudadano informando al Tesoro Nacional de sus operaciones.

Como vemos la forma de truequear cambió y los servicios financieros, tal como lo hicieron en el pasado, se adaptaron a ello, por supuesto, conservando su antiguo “glamur”.  Si quiere que su idea de negocios funcione tome en cuenta què servicios financieros debe implementar dentro de su estructura.  Ellos son la plataforma sobre la que se truequea hoy.


Próxima entrega: NEGOCIOS = MANAGEMENT + TENDENCIAS
on Sunday, October 3, 2010
Muchos se levantan todos los días con la idea obsesiva de convertirse en lo que los anglosajones han denominado un “entrepreneur” (emprendedor); en otras palabras, tener su propio negocio. Sin embargo, para la mayoría sigue siendo un “sueño de una noche de verano”.

¿Será que es tan difícil crear un negocio hoy día? ¿Será que todo está saturado ya? ¿Será que las ideas se nos agotaron? ¿Será que las oportunidades sólo están disponibles para las grandes corporaciones y capitales?

En un reciente artículo aparecido en el New York Times y escrito por David Seagal, este describe una serie de estudios realizados sobre la personalidad de hombres exitosos donde explica “que la mayoría de ellos comparte algunas manías, que si se encontraran en grandes cantidades en sus psiquis, terminarían siendo clasificados como locos.” Y me pregunto entonces: ¿será que hay que estar un poco loco (a) para tener éxito en los negocios?

De lo que se trata dice Seagal es que este tipo de manías como el sabor por el riesgo, las falsas ilusiones y las ideas de grandezas, cuando son moderadas y se utilizan de forma correcta, pueden ser muy productivas. Personajes como Henry Ford o el propio Steven Jobs de Apple podrían clasificarse dentro de esta categoría de “hipomaníacos”, o digamos ¿sabios negociantes?

Entiendo perfectamente el argumento de Seagal pero creo que la respuesta, además de estar en los elementos del entorno, también se ve muy afectada por nuestra propia conceptualización de lo que representan los “negocios” de cara a la antigua concepción de “comerciar.”

Para la mayoría hacer negocios es sinónimo de comerciar. Búsquelo en cualquier diccionario y efectivamente encontrará definiciones como: “comerciar comprando y vendiendo o cambiando productos, servicios o valores para aumentar el patrimonio”. Eso es indudablemente correcto, pero creo que en el mundo globalizado actual, esta conceptualización debiera ir mucho más allá de nuestro legado ancestral de trueque con ganancia.

Y dígame si no es correcto. Dependiendo de su instrucción académica siempre que la idea obsesiva lo invade usted piensa inmediatamente en la forma de encontrar un producto o servicio que pueda intercambiar por dinero, que no esté demasiado explotado en su entorno o, en una idea única sobre un servicio que no existe. De forma automática su mente realiza la operación de asignarle a esa maravillosa idea un precio de venta con margen de ganancia, lo más alto posible, a ver si la percepción que resulta es atractiva en su medio. Esta fue indudablemente la forma en que la mayoría de los negocios de pequeñas y medianas empresas se han estado desde la Revolución Industrial hasta ahora; pero todo parece indicar, que ya no es suficiente.

Tal como lo he expuesto anteriormente, no hay manera de preparase para enfrentar el futuro si no revisamos el pasado y entendemos el presente; por lo tanto, hagamos un recorrido muy sumario por la historia del comercio y los negocios, enfocándome en aquellas características que, según mi humilde concepción, parecen ser las claves para establecer una estrategia de negocios hoy y que dividiré en tres entregas.

Primera Entrega: El Trueque: sinónimo de comerciar y pilar del desarrollo económico.

El comercio es tan viejo como la humanidad. Sabemos que en los tiempos bíblicos las personas simplemente intercambiaban lo que necesitaban para subsistir. Lo interesante de esta forma de comercio es que no existía un beneficio con concepto de ganancia; aunque si existían comerciantes con acumulación de bienes. El beneficio era básicamente la satisfacción de la necesidad primaria. A medida que los humanos fueron creando sus ciudades la actividad del trueque, realizado una y otra vez, despierta en el humano la idea de beneficiarse individualmente con el sobrante que no utiliza para su propio consumo.

En las civilizaciones de los Celtas y Egipcios donde el tema de negociar los términos de la comercialización de sus productos era básicamente un regateo en base a cantidades de bienes, la idea de beneficiarse con un patrimonio propio comienza a formarse. Luego con el advenimiento de las monedas la actividad comercial toma un cariz más dinámico y surgen formas más complejas en la comercialización de productos derivados de actividades como la caza, la pesca, la producción agrícola y el comercio de esclavos en la Grecia y Roma Antigua. También comienza a esbozarse el concepto de exportaciones con el desarrollo de polos económicos como Fenicia y Cartago.

En Latinoamérica los Incas, Mayas y Aztecas practicaban un comercio basado principalmente en el trueque y su moneda principal la constituían las semillas de cacao y otras materias primas. Por eso cuando se dio la conquista la diferencia entre el concepto de riqueza de los conquistadores y los conquistados era tan abismal.

El trueque es definitivamente el origen del comercio en todas sus formas y más aún, fue el proceso dominante y la base del desarrollo económico como lo conocemos hoy; pero muchos, tienen la percepción de que esta forma de comercio desapareció y que ya no se utiliza, lo cual es totalmente errado. Esta percepción se tiene ya que el promedio piensa que la aparición de la moneda terminó con el trueque; pero lo cierto es, que la moneda nace de la necesidad de estandarizar los valores de las mercancías para que el trueque fuera más justo. Por ejemplo si en la antigüedad se quería cambiar dos sacos de sal por madera, a veces era muy difícil establecer cuantas pilas de madera igualaba el valor de los 2 sacos de sal. Pero aún utilizando el dinero el acto de comerciar sigue siendo un intercambio, lo único que con un valor estandarizado.

Hoy en día las empresas de publicidad intercambian pautas comerciales por servicios en las empresas que son sus clientes. Otro ejemplo son las promociones en supermercados donde dan cupones o “stickers” que son intercambiados luego por productos. Los puntos de las tarjetas de crédito y las millas de las aerolíneas son otro ejemplo. Parte de los salarios se pagan hoy con vales que pueden ser intercambiados en centros comerciales. Los negocios electrónicos son expertos en esto, sitios como ACAMBIO DE o MERCADO LIBRE negocian a base de trueque. Abra el periódico y es probable que pueda intercambiar una casa en la playa por un condo en la ciudad. En todas estas operaciones, aunque quizás no haya un intercambio con dinero, su patrimonio de seguro se incrementará.

Cada vez que aparecen las crisis económicas, políticas y sociales que tocan severamente a un país como los conflictos violentos, los desastres naturales o, últimamente, las crisis de los mercados y la desvalorización de la moneda, los habitantes hacen uso de esta herramienta ancestral. Durante la II Guerra Mundial y al concluir esta, los habitantes de las destruidas ciudades europeas subsistían a base del trueque, pero no sólo de alimentos y materias básicas, las medias de seda en las damas, los chocolates, las joyas y el arte eran altamente apreciados.

No nos vayamos tan lejos, en Panamá, durante los meses posteriores a la intervención norteamericana se desarrolló todo un sistema financiero y comercial a base de trueque. En Argentina durante las crisis por alta inflación se crearon un sinnúmero de entidades dedicadas al intercambio. Podría darles muchos ejemplos; pero el que más llama mi atención tiene que ver con la actual incertidumbre financiera en los mercados.

¿Se ha percatado del valor de la onza de oro hoy? Está en 1,318 dólares cuando en el 2000 apenas alcanzaba los 270 dólares, producto de la poca confianza que se tiene en los instrumentos financieros de inversión, en el colapso del Euro y en la ya trillada baja del Dólar. Esto indudablemente crea un intercambio floreciente para las joyas y los depósitos en oro. Ve, ya le estoy dando una idea de negocio y, créame, es buena porque los pronósticos indican que esta tendencia se fortalecerá y continuará al menos durante la próxima década.

¿Y por qué gana el trueque terreno? Simplemente porque el dinero pierde valor una situación que se viene generando desde el año ´94. Por lo tanto, así como la moneda permite el desarrollo de actividades comerciales complejas con base en las finanzas, el trueque sigue siendo la base para suplir necesidades en las épocas de vacas gordas y en la de las flacas.

CONCEPTO CLAVE: la clave para comerciar es el trueque o intercambio de bienes y servicios. Es este proceso el que satisface la necesidad, no el dinero, este último, sólo valora la operación. Por lo tanto, para que su idea de negocio alcance el nivel de despegue, no sólo deberá contemplar la satisfacción de la necesidad de cara a su valor, sino también a la estructura del intercambio y los elementos que lo afectan: las tendencias.

EJEMPLO: las tiendas de venta de música en sus diferentes formatos están desapareciendo y la mayoría lo achaca a la piratería. Pero si observa cuidadosamente la situación notará que lo que en realidad cambió fue la estructura del intercambio o la forma de “truequear”. Con el advenimiento de la Internet y los nuevos medios de almacenamiento tecnológico y, por supuesto, el aumento exorbitante en el precio de venta de los discos por la desvalorización de la moneda, surgió toda una nueva red de trueque que fue mucho más ventajosa para satisfacer la necesidad de los fanáticos de la música, estos se contactaban entre sí e intercambiaban las canciones gratis. Por supuesto que había un componente ilegal en esto, pero pronto, las propias compañías productoras de la música comprendieron que la tendencia señalaba que el negocio estaba en la Internet y hoy se pueden adquirir las canciones por sumas tan bajas como 0.99 centavos descargándolas en los sitios autorizados.

Tenga en cuenta siempre que la necesidad a satisfacer puede ser la misma pero el desarrollo de los humanos en todas sus formas evoluciona constantemente y, por lo tanto, encontrar un nuevo negocio no necesariamente implica algo que no haya sido creado o explotado, sino seguir la tendencia de cambio en su base principal, que no es otra, que el ancestral concepto del TRUEQUE.

En la antigüedad el tiempo y espacio en que se daban los cambios era mucho más largo y lento de lo que es hoy, eso marca la diferencia.-Entendamos que el concepto de Comercio tiene que ver con comprar y vender, el clásico intercambio, pero, ¿es esto lo mismo que negocios?

Próxima entrega: EL NACIMIENTO DEL GLAMOROSO COMERCIO FINANCIERO.
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