Muchos se levantan todos los días con la idea obsesiva de convertirse en lo que los anglosajones han denominado un “entrepreneur” (emprendedor); en otras palabras, tener su propio negocio. Sin embargo, para la mayoría sigue siendo un “sueño de una noche de verano”.
¿Será que es tan difícil crear un negocio hoy día? ¿Será que todo está saturado ya? ¿Será que las ideas se nos agotaron? ¿Será que las oportunidades sólo están disponibles para las grandes corporaciones y capitales?
En un reciente artículo aparecido en el New York Times y escrito por David Seagal, este describe una serie de estudios realizados sobre la personalidad de hombres exitosos donde explica “que la mayoría de ellos comparte algunas manías, que si se encontraran en grandes cantidades en sus psiquis, terminarían siendo clasificados como locos.” Y me pregunto entonces: ¿será que hay que estar un poco loco (a) para tener éxito en los negocios?
De lo que se trata dice Seagal es que este tipo de manías como el sabor por el riesgo, las falsas ilusiones y las ideas de grandezas, cuando son moderadas y se utilizan de forma correcta, pueden ser muy productivas. Personajes como Henry Ford o el propio Steven Jobs de Apple podrían clasificarse dentro de esta categoría de “hipomaníacos”, o digamos ¿sabios negociantes?
Entiendo perfectamente el argumento de Seagal pero creo que la respuesta, además de estar en los elementos del entorno, también se ve muy afectada por nuestra propia conceptualización de lo que representan los “negocios” de cara a la antigua concepción de “comerciar.”
Para la mayoría hacer negocios es sinónimo de comerciar. Búsquelo en cualquier diccionario y efectivamente encontrará definiciones como: “comerciar comprando y vendiendo o cambiando productos, servicios o valores para aumentar el patrimonio”. Eso es indudablemente correcto, pero creo que en el mundo globalizado actual, esta conceptualización debiera ir mucho más allá de nuestro legado ancestral de trueque con ganancia.
Y dígame si no es correcto. Dependiendo de su instrucción académica siempre que la idea obsesiva lo invade usted piensa inmediatamente en la forma de encontrar un producto o servicio que pueda intercambiar por dinero, que no esté demasiado explotado en su entorno o, en una idea única sobre un servicio que no existe. De forma automática su mente realiza la operación de asignarle a esa maravillosa idea un precio de venta con margen de ganancia, lo más alto posible, a ver si la percepción que resulta es atractiva en su medio. Esta fue indudablemente la forma en que la mayoría de los negocios de pequeñas y medianas empresas se han estado desde la Revolución Industrial hasta ahora; pero todo parece indicar, que ya no es suficiente.
Tal como lo he expuesto anteriormente, no hay manera de preparase para enfrentar el futuro si no revisamos el pasado y entendemos el presente; por lo tanto, hagamos un recorrido muy sumario por la historia del comercio y los negocios, enfocándome en aquellas características que, según mi humilde concepción, parecen ser las claves para establecer una estrategia de negocios hoy y que dividiré en tres entregas.
Primera Entrega: El Trueque: sinónimo de comerciar y pilar del desarrollo económico.
El comercio es tan viejo como la humanidad. Sabemos que en los tiempos bíblicos las personas simplemente intercambiaban lo que necesitaban para subsistir. Lo interesante de esta forma de comercio es que no existía un beneficio con concepto de ganancia; aunque si existían comerciantes con acumulación de bienes. El beneficio era básicamente la satisfacción de la necesidad primaria. A medida que los humanos fueron creando sus ciudades la actividad del trueque, realizado una y otra vez, despierta en el humano la idea de beneficiarse individualmente con el sobrante que no utiliza para su propio consumo.
En las civilizaciones de los Celtas y Egipcios donde el tema de negociar los términos de la comercialización de sus productos era básicamente un regateo en base a cantidades de bienes, la idea de beneficiarse con un patrimonio propio comienza a formarse. Luego con el advenimiento de las monedas la actividad comercial toma un cariz más dinámico y surgen formas más complejas en la comercialización de productos derivados de actividades como la caza, la pesca, la producción agrícola y el comercio de esclavos en la Grecia y Roma Antigua. También comienza a esbozarse el concepto de exportaciones con el desarrollo de polos económicos como Fenicia y Cartago.
En Latinoamérica los Incas, Mayas y Aztecas practicaban un comercio basado principalmente en el trueque y su moneda principal la constituían las semillas de cacao y otras materias primas. Por eso cuando se dio la conquista la diferencia entre el concepto de riqueza de los conquistadores y los conquistados era tan abismal.
El trueque es definitivamente el origen del comercio en todas sus formas y más aún, fue el proceso dominante y la base del desarrollo económico como lo conocemos hoy; pero muchos, tienen la percepción de que esta forma de comercio desapareció y que ya no se utiliza, lo cual es totalmente errado. Esta percepción se tiene ya que el promedio piensa que la aparición de la moneda terminó con el trueque; pero lo cierto es, que la moneda nace de la necesidad de estandarizar los valores de las mercancías para que el trueque fuera más justo. Por ejemplo si en la antigüedad se quería cambiar dos sacos de sal por madera, a veces era muy difícil establecer cuantas pilas de madera igualaba el valor de los 2 sacos de sal. Pero aún utilizando el dinero el acto de comerciar sigue siendo un intercambio, lo único que con un valor estandarizado.
Hoy en día las empresas de publicidad intercambian pautas comerciales por servicios en las empresas que son sus clientes. Otro ejemplo son las promociones en supermercados donde dan cupones o “stickers” que son intercambiados luego por productos. Los puntos de las tarjetas de crédito y las millas de las aerolíneas son otro ejemplo. Parte de los salarios se pagan hoy con vales que pueden ser intercambiados en centros comerciales. Los negocios electrónicos son expertos en esto, sitios como ACAMBIO DE o MERCADO LIBRE negocian a base de trueque. Abra el periódico y es probable que pueda intercambiar una casa en la playa por un condo en la ciudad. En todas estas operaciones, aunque quizás no haya un intercambio con dinero, su patrimonio de seguro se incrementará.
Cada vez que aparecen las crisis económicas, políticas y sociales que tocan severamente a un país como los conflictos violentos, los desastres naturales o, últimamente, las crisis de los mercados y la desvalorización de la moneda, los habitantes hacen uso de esta herramienta ancestral. Durante la II Guerra Mundial y al concluir esta, los habitantes de las destruidas ciudades europeas subsistían a base del trueque, pero no sólo de alimentos y materias básicas, las medias de seda en las damas, los chocolates, las joyas y el arte eran altamente apreciados.
No nos vayamos tan lejos, en Panamá, durante los meses posteriores a la intervención norteamericana se desarrolló todo un sistema financiero y comercial a base de trueque. En Argentina durante las crisis por alta inflación se crearon un sinnúmero de entidades dedicadas al intercambio. Podría darles muchos ejemplos; pero el que más llama mi atención tiene que ver con la actual incertidumbre financiera en los mercados.
¿Se ha percatado del valor de la onza de oro hoy? Está en 1,318 dólares cuando en el 2000 apenas alcanzaba los 270 dólares, producto de la poca confianza que se tiene en los instrumentos financieros de inversión, en el colapso del Euro y en la ya trillada baja del Dólar. Esto indudablemente crea un intercambio floreciente para las joyas y los depósitos en oro. Ve, ya le estoy dando una idea de negocio y, créame, es buena porque los pronósticos indican que esta tendencia se fortalecerá y continuará al menos durante la próxima década.
¿Y por qué gana el trueque terreno? Simplemente porque el dinero pierde valor una situación que se viene generando desde el año ´94. Por lo tanto, así como la moneda permite el desarrollo de actividades comerciales complejas con base en las finanzas, el trueque sigue siendo la base para suplir necesidades en las épocas de vacas gordas y en la de las flacas.
CONCEPTO CLAVE: la clave para comerciar es el trueque o intercambio de bienes y servicios. Es este proceso el que satisface la necesidad, no el dinero, este último, sólo valora la operación. Por lo tanto, para que su idea de negocio alcance el nivel de despegue, no sólo deberá contemplar la satisfacción de la necesidad de cara a su valor, sino también a la estructura del intercambio y los elementos que lo afectan: las tendencias.
EJEMPLO: las tiendas de venta de música en sus diferentes formatos están desapareciendo y la mayoría lo achaca a la piratería. Pero si observa cuidadosamente la situación notará que lo que en realidad cambió fue la estructura del intercambio o la forma de “truequear”. Con el advenimiento de la Internet y los nuevos medios de almacenamiento tecnológico y, por supuesto, el aumento exorbitante en el precio de venta de los discos por la desvalorización de la moneda, surgió toda una nueva red de trueque que fue mucho más ventajosa para satisfacer la necesidad de los fanáticos de la música, estos se contactaban entre sí e intercambiaban las canciones gratis. Por supuesto que había un componente ilegal en esto, pero pronto, las propias compañías productoras de la música comprendieron que la tendencia señalaba que el negocio estaba en la Internet y hoy se pueden adquirir las canciones por sumas tan bajas como 0.99 centavos descargándolas en los sitios autorizados.
Tenga en cuenta siempre que la necesidad a satisfacer puede ser la misma pero el desarrollo de los humanos en todas sus formas evoluciona constantemente y, por lo tanto, encontrar un nuevo negocio no necesariamente implica algo que no haya sido creado o explotado, sino seguir la tendencia de cambio en su base principal, que no es otra, que el ancestral concepto del TRUEQUE.
En la antigüedad el tiempo y espacio en que se daban los cambios era mucho más largo y lento de lo que es hoy, eso marca la diferencia.-Entendamos que el concepto de Comercio tiene que ver con comprar y vender, el clásico intercambio, pero, ¿es esto lo mismo que negocios?
Próxima entrega: EL NACIMIENTO DEL GLAMOROSO COMERCIO FINANCIERO.

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