on Monday, July 27, 2009

Estoy siguiendo con interés los acontecimientos que se están dando en Honduras, país que conocí bastante bien, hace ya más de una década, cuando viajé a pasar una temporada en San Pedro Sula. Recuerdo que ya en aquella ocasión me impresionó sobremanera su aspecto rural, la falta de infraestructuras y los niveles de pobreza extrema que podía verse en las ciudades; pero, sobretodo, el esquema de comportamiento violento de su gente vivía implícito en cada una de sus actitudes, todavía muchos hombres llevaban pistola al cinto. Era como volver en el tiempo y ver la vida en una mismísima República Bananera de los años 50.

Aunque no he regresado, las estadísticas del país me confirman que poco ha cambiado desde entonces, lo que no deja de impresionarme negativamente acerca de la capacidad de la sociedad hondureña para proyectarse hacia el futuro. Hoy día Honduras sigue siendo uno de los países centroamericanos más atrasados, con un PIB per capita de $2,200, un 74% de la población que vive en pobreza, un 20% de analfabetismo y un muy bajo índice de Desarrollo Humano. Sólo el 18% tiene acceso a los servicios básicos y de salud, que tienen grandes deficiencias. Sería como ver a Panamá allá por la década de los ´60, más de 40 años de atraso.

Es por esta razón que no me toma de sorpresa la situación política que vive hoy Honduras originada por la forzada salida de Zelaya de la Casa Presidencial de Tegucigalpa, hace unas semanas atrás. En un país donde sólo el 10% de la población controla los recursos productivos es de esperarse tendencias radicales y, si a esto le sumamos las influencias de otros gobiernos del área que se han erigido como los supuestos salvadores de los pueblos oprimidos, estaremos ante el caldo de cultivo por excelencia, para que estos hechos ocurran.

Muchos se han sorprendido de la manera tan descarada en que los militares hondureños decidieron sacar al “Mr. President” del poder, con sombrero y todo; sobretodo, por el no preocuparse de las críticas y posibles consecuencias negativas de parte de la comunidad internacional. Desde mi punto de vista, hubiera sido más inteligente buscar opciones como someterlo a un juicio interno o demandarlo legalmente por violaciones constantes a las principales leyes constitucionales del país. Esto le hubiera permitido al Gobierno Hondureño interino, poder manejarse sin ser condenados y excluidos de los foros internacionales, dejando en total libertad al llamado “Club Chavista”, de constituirse en los defensores de la alicaída Democracia hondureña.

Por su parte, Zelaya ya lleva tres intentos infructuosos por retornar a su país, el último realizado a través de la frontera de Nicaragua. Zelaya ya debería tener claro que si verdaderamente lo quisieran en Honduras, la presión interna sería mucho mayor, lo mismo que la violencia y, probablemente, conociendo la idiosincrasia hondureña, lamentablemente muchos muertos; pero todo parece indicar, que los que no lo quieren en el país son más que los que lo quieren. En realidad sus últimas apariciones no han sido otra cosa que un gran circo mediático para explotar la imagen de Presidente preocupado por lo que le pase a su pueblo.


Por su parte la OEA, con la clara perspectiva de no permitir que el esquema de los golpes de estado gorilescos vuelvan a tender su sombra sobre la America Latina, suspende los derechos de membresía de Honduras, negándole toda posibilidad al Gobierno de Facto de maniobrar la crisis, pero tratando por todos los medios, de lograr diálogos que puedan llevar a feliz término, semejante arroz con mango regional.

Ahora parece ser que la única salida posible a toda esta situación sería que el Gobierno interino convocara rápidamente a elecciones a fin de que el pueblo hondureño, con su voto, elija un nuevo Gobierno que pueda ser aceptado por la comunidad internacional como legítimo. Pero todo esto me deja con un mal sabor de boca. Las medias tintas nunca han sido de mi agrado y eso es todo lo que vemos cuando a nivel de relaciones internacionales se trata, dejando que los ciudadanos del país en crisis se desgasten entre la incertidumbre, los bloqueos políticos y comerciales, arrastrándolos irremediablemente a la desestabilización socioeconómica de sus fuentes productivas y sus esperanzas de un futuro mejor.

La OEA insiste en su respeto a la no intervención en los asuntos internos de otros países, pero es débil al condenar aquellas injerencias disfrazadas que afectan el equilibrio político del área. De hecho, Insulza, en sus cinco minutos de despiste, acabo participando en una reunión del ALBA (flamante organismo de los satélites bolivarianos) en el Salvador donde se condenaba el golpe de estado y se magnificaba la posición de víctima del depuesto Presidente.

Pero es obvio que hoy nadie quiere saber de Zelaya y, aunque el insiste en clamar por ayuda, son muy pocos lo que ahora levantan su voz para defender a la ultrajada democracia; todos parecen estar a la espera de que Honduras sea consecuente y llame a elecciones generales, porque lo cierto es que el calificativo de “De Facto” que ostenta Micheletti, es real y para nada, elogiable.

Lo único que espero es que esta situación de ilegitimidad internacional se resuelva cuanto antes, a fin de que la ya deteriorada estabilidad social no sufra estragos adicionales y que no se permita que otros oportunistas, en su tiempo golpistas por actuación propia, contagien del conflicto al resto de los despistados centroamericanos.



La democracia necesita apoyo y el mejor apoyo para la democracia viene de otras democracias. Benazir Bhutto
on Tuesday, July 21, 2009
"Solicito en nombre del pueblo de los Estados Unidos autorización para el descenso de los astronautas Aldrin, Collins y Armstrong en el satélite lunar que le pertenece".
Richard Nixon, 1969.

"En nombre de Jefferson, de Washington y del gran poeta Walt Withman, autorizo el descenso de Aldrin, Collins y Armstrong en el satélite lunar que me pertenece, y lo que más me interesa no es sólo un feliz descenso de los astronautas, de esos valientes, sino también un feliz regreso a su patria. Gracias, señor Presidente".
Jenaro Gajardo Vera, 1969.
(Tomado de Wikipedia)




El pasado 20 de julio se cumplieron 40 años de la primera caminata del hombre a la Luna; eso si, para los que creemos, porque resulta que hay una gran mayoría que sigue pensando que fue un montaje de los USA para no dejarse ganar los rusos o los chinos.

Lo cierto es que para mi, este es el acontecimiento más importante del pasado Siglo XX, aunque a muchos de nosotros no nos haya parecido algo demasiado increíble. Y esto lo digo por mi, ya que sólo tenía 10 años cuando esto sucedió, y aunque fue algo que se comentó en la Escuela y demás, a medida que fui creciendo se fue haciendo algo tan natural que hoy simplemente forma parte de los acontecimientos, sin que destaque como el logro de una proeza, simplemente porque me es muy familiar.

Yo, la verdad nunca tuve dudas de que esto fuera algo muy real; sin embargo, existen un montón de argumentos que, según muchos, prueban la farsa a que fuimos sometidos en aquel entonces:

o Que si la bandera se veía ondulada y allí no hay viento
o Que si la luna es muy brillante y las fotos debieron salir en blanco
o Que quién tomó las fotos de los hombres caminando y poniendo las banderas,
si no había nadie más en la luna.

Los habitantes de este planeta Tierra, siempre hemos tenido un extraño romance con la Luna. Lo dicen las canciones, los poemas y hasta los signos zodiacales; la Luna influye sobre nuestra existencia de manera misteriosa y, en muchos aspectos de forma incontrolable, por lo que quizás es tremendamente difícil para cualquiera de nosotros, dejar que cualquier colectivo o grupo quiera hacerse de alguna potestad sobre nuestro más preciado cuerpo celeste.

Por esto visionarios como Verne fueron capaces de describir con increíble exactitud, el primer vuelo de la serie Apollo, cientos de años antes de que esto ocurriera y, otros, como el poeta Chileno Jenaro Gajardo Vera, que según muchos necesitaba de una propiedad para cumplir el requisito y pertenecer al Club Social de Talca, Provincia del Sur de Chile; decidió, mediante Escritura Pública del 25 de Septiembre de 1954, hacerse de legítimo dueño de la Luna.

Creo que esta fascinación nos nace del subconsciente, al saber que es la Luna la que impide que el Sol nos atraiga a su núcleo, lo que irremediablemente nos llevaría a la destrucción total apocalíptica, algo que nos obsesiona cada cierto recuento de años. Le debemos nuestra existencia y, de alguna manera le pagamos intereses al mantenerla tan cerca de nuestros pensamientos, sentidos y deseos.

Por eso, al celebrar este cumpleaños espacial, no puedo menos que recordar las veces que he caminado por la playa teniéndola en el horizonte, las veces que me ha servido de excusa para dejar fluir los sentimientos de amor y deseo y, las veces, que sólo me ha causado tristezas y confusión; así es ella, una dama complicada, terca y segura de su ancestral posición de madre y protectora de sus soñadores hijos terrestres.


Dejo a mi pueblo la Luna, llena de amor por sus penas."
Testamento de Jenaro Gajardo Vera, 1998
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on Wednesday, July 1, 2009
Hoy toma las riendas del país un nuevo Gobierno. El Gobierno del “Cambio”, palabra que ha sido en exceso utilizada durante la campaña política previa, que se extendió por todo un año.

Muchas son las expectativas que tienen todos los panameños en relación a la gestión del nuevo Gobierno y, es muy probable, que luego de esta etapa de transición los miembros de ese equipo de Gobierno estén rascándose la cabeza para determinar cómo lo van a conseguir. Estoy segura de que muchas acciones que pensaban tomar deberán ser modificadas, porque encontraron que no todo era como ellos pensaban.

Lo cierto es que las modificaciones estructurales que todos sabemos que son necesarias, pueden ser logradas con una buena planificación y con la creación de leyes cónsonas y bien estructuradas que sirvan de base para estos cambios estructurales. Grandes obras como el ordenamiento del transporte público serán, definitivamente, la vara de medida de su ejecución operativa.

Pero hay otros cambios a los que se ha comprometido este Gobierno, que no necesariamente se conseguirán con planificaciones o re-estructuraciones orgánicas. Son modificaciones que requieren años, porque los comportamientos se han ido entronizando durante años y, lo más importante, depende de que las personas que conforman la Sociedad Panameña decidan avalarlos. Me refiero específicamente a la violencia social y a la corrupción.

Esa será la meta más difícil de alcanzar ya que el “juega vivo” panameño es parte de la vida de la mayoría de las familias panameñas. Se han acostumbrado a tomar el camino fácil antes que tener que esforzarse para alcanzar legítimamente beneficios materiales. Lo vemos en los muy jóvenes y en la generación siguiente. Los que hoy tenemos más de 45 años, nos asombramos extremadamente de la forma ligera en que se modifican los valores para adecuarlos a la acción dudosa que realizarán.

Por otro lado, el dinero fácil producto de la comercialización de productos no legales es tan floreciente, que sirve de manera segura para comprar conciencias, públicas y privadas, sin que importe si esa compra involucra la pérdida de una vida humana. Hoy la persona promedio se vende por unos dólares para cometer actos impropios, utilizando atajos heurísticos para tranquilizar sus conciencias.

Ese es le verdadero reto del “cambio”. Lograr que se inicie en la Sociedad Panameña el proceso de concientizar a las nuevas generaciones, para que entiendan que los valores no se modifican en la escala según la necesidad o la circunstancia; son las acciones las que se dan de acuerdo a esos valores. Cuando la sociedad logre tomar este camino nuevamente, entonces la violencia social cederá por sí sola y estaremos ante un país renovado.

Esperemos que este Gobierno sea capaz de sentar los cimientos para que eso ocurra en el devenir de los años.

La patria es espíritu. Ello dice que el ser de la patria se funda en un valor o en una acumulación de valores, con los que se enlaza a los hijos de un territorio en el suelo que habitan.

(Ramiro de Maetzu – Escritor Español)
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