Richard Nixon, 1969.
"En nombre de Jefferson, de Washington y del gran poeta Walt Withman, autorizo el descenso de Aldrin, Collins y Armstrong en el satélite lunar que me pertenece, y lo que más me interesa no es sólo un feliz descenso de los astronautas, de esos valientes, sino también un feliz regreso a su patria. Gracias, señor Presidente".
Jenaro Gajardo Vera, 1969.
(Tomado de Wikipedia)
El pasado 20 de julio se cumplieron 40 años de la primera caminata del hombre a la Luna; eso si, para los que creemos, porque resulta que hay una gran mayoría que sigue pensando que fue un montaje de los USA para no dejarse ganar los rusos o los chinos.
Lo cierto es que para mi, este es el acontecimiento más importante del pasado Siglo XX, aunque a muchos de nosotros no nos haya parecido algo demasiado increíble. Y esto lo digo por mi, ya que sólo tenía 10 años cuando esto sucedió, y aunque fue algo que se comentó en la Escuela y demás, a medida que fui creciendo se fue haciendo algo tan natural que hoy simplemente forma parte de los acontecimientos, sin que destaque como el logro de una proeza, simplemente porque me es muy familiar.
Yo, la verdad nunca tuve dudas de que esto fuera algo muy real; sin embargo, existen un montón de argumentos que, según muchos, prueban la farsa a que fuimos sometidos en aquel entonces:
o Que si la bandera se veía ondulada y allí no hay viento
o Que si la luna es muy brillante y las fotos debieron salir en blanco
o Que quién tomó las fotos de los hombres caminando y poniendo las banderas, si no había nadie más en la luna.
Los habitantes de este planeta Tierra, siempre hemos tenido un extraño romance con la Luna. Lo dicen las canciones, los poemas y hasta los signos zodiacales; la Luna influye sobre nuestra existencia de manera misteriosa y, en muchos aspectos de forma incontrolable, por lo que quizás es tremendamente difícil para cualquiera de nosotros, dejar que cualquier colectivo o grupo quiera hacerse de alguna potestad sobre nuestro más preciado cuerpo celeste.
Por esto visionarios como Verne fueron capaces de describir con increíble exactitud, el primer vuelo de la serie Apollo, cientos de años antes de que esto ocurriera y, otros, como el poeta Chileno Jenaro Gajardo Vera, que según muchos necesitaba de una propiedad para cumplir el requisito y pertenecer al Club Social de Talca, Provincia del Sur de Chile; decidió, mediante Escritura Pública del 25 de Septiembre de 1954, hacerse de legítimo dueño de la Luna.
Creo que esta fascinación nos nace del subconsciente, al saber que es la Luna la que impide que el Sol nos atraiga a su núcleo, lo que irremediablemente nos llevaría a la destrucción total apocalíptica, algo que nos obsesiona cada cierto recuento de años. Le debemos nuestra existencia y, de alguna manera le pagamos intereses al mantenerla tan cerca de nuestros pensamientos, sentidos y deseos.
Por eso, al celebrar este cumpleaños espacial, no puedo menos que recordar las veces que he caminado por la playa teniéndola en el horizonte, las veces que me ha servido de excusa para dejar fluir los sentimientos de amor y deseo y, las veces, que sólo me ha causado tristezas y confusión; así es ella, una dama complicada, terca y segura de su ancestral posición de madre y protectora de sus soñadores hijos terrestres.
Dejo a mi pueblo la Luna, llena de amor por sus penas."
Testamento de Jenaro Gajardo Vera, 1998.
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