Hemos hablado con anterioridad de la importancia que tiene el saber trabajar con el conocimiento, propio y de terceros; no hay manera de conseguir metas específicas, si no se es capaz de alienar estratégicamente a todo ese “collage” de personalidades, caracteres y niveles de saber, que generalmente conforman los equipos de trabajo. Por supuesto, estamos hablando de la “cognición”.El término proviene del latín “cognitio” que significa "conocer" y es la acción y resultado de obtener conocimiento a través de las facultades mentales. Se refiere a cómo los individuos representan el mundo que los rodea, como reciben la información y cómo la procesan, para después, actuar de acuerdo a ella. Lo interesante de este concepto es que puede analizarse desde diferentes ángulos, incluyendo el cultural y social, ya que es el vehículo que permite el desarrollo del conocimiento dentro de cualquier grupo, que dará por resultado la correlación del pensamiento y las acciones.
Pero, y ¿cómo funciona? Bueno, lo último que quiero es darles todo un curso de habilidades cognitivas, para eso están los seminarios, las universidades y, por supuesto, lo libros de autogestión; lo que verdaderamente me interesa, es que tomen conciencia de que el conocimiento global de estos procesos, puede mejorar enormemente su capacidad de gestionar su carrera.
Hay dos tipos de procesos cognitivos:
1. Básicos: que corresponden a la recepción de estímulos y la respuesta a estos. Entre los principales tenemos la observación, sensación, percepción, atención y concentración y la memoria. Por ejemplo: recibir instrucciones y procesarlas implica la utilización de estos procesos básicos.
2. Complejos: que trabajan con el conocimiento ya procesado y recobrado de la memoria a largo plazo, y que se fundamentan en el pensamiento, el lenguaje y la inteligencia. Por ejemplo: la capacidad de crear e innovar, la toma de decisiones y la solución de problemas son potestad de estos procesos.
En cada una de nuestras especialidades se nos nutre de conceptos relacionados con las teorías de comunicación, toma de decisiones y solución de problemas, que contienen una gran cantidad de información en relación a estos procesos. Todos sabemos lo que es un receptor y un transmisor en una conversación, pero pocos entendemos qué otros elementos enlazados con las capacidades mentales entran en juego y que dan por resultado un comportamiento “x”, que en cada persona es diferente.
Esto es así porque generalmente utilizamos los procesos básicos y complejos a la vez y es necesario entender que estos interactúan con las emociones de cada individuo, para dar paso a un comportamiento que deberá integrarse al sistema social en que se origina. Los procesos básicos dan como resultado el almacenamiento de la información en la memoria a largo plazo, que será utilizada posteriormente por los procesos complejos como el pensamiento y la inteligencia.
Suponga que tiene un colaborador que le ha rendido muy bien en los últimos meses y está pensando en darle otras responsabilidades relacionadas con la búsqueda de información y su presentación. Usted tiene la seguridad de que aceptará el reto con la mejor de las disposiciones y le pide que le investigue las cifras de IPC para un período determinado y que se lo entregue en un período corto de tiempo. Se trata de una asistente con un poco más de dos años de graduada que recién empieza su carrera universitaria.
Qué pasa por la mente del colaborador y cómo aplica el pensamiento para resolver esta instrucción trabaja diferente para cada persona. También dependerá de lo bueno que sea usted al captar la atención y comunicar eficazmente lo que desea que el colaborador realice. Veamos el gráfico que he preparado.
Una vez que el colaborador escucha la instrucción su cognición arranca con los procesos básicos, que a su vez, generan toda una serie de reacciones físicas y emocionales que interactúan de forma positiva o negativa en el proceso. Es un hecho que el supervisor ha omitido datos importantes como una posible fuente, si es el IPC general o de una industria en particular, pero recordemos, que esto es parte de la prueba que el supervisor está realizando.
Al leer la instrucción vemos que el supervisor ha introducido un elemento de presión y es entregar el trabajo terminado ese mismo día a las 3.00 p.m. Dependiendo del sistema de creencias del colaborador, que no es otra cosa que cogniciones evaluativas o percepciones del mundo que nos rodean y que pueden ser rígidas cuando toman la forma de los “debos” y “absolutos”, y flexibles cuando permiten que la persona saque conclusiones y no trabaje sobre los “nunca” o “siempre”; la conducta y respuestas físicas y emocionales permitirán la solución del problema o la bloquearan totalmente.
En el ejemplo anterior vemos que el colaborador se interna en pensamientos un poco derrotistas generados por la amenaza que percibe de no tener el conocimiento anterior para realizar la tarea; pero, aunque por un momento se interna en la posibilidad del “no podré”, la flexibilidad priva en su análisis y se propone la posibilidad de pedir ayuda, lo que permite entonces a su mente, iniciar los procesos más complejos del pensamiento.
Si tiene muy desarrollado el sentido de la asertividad se acercará a su supervisor para que le de los datos que le faltan o, preferirá consultar con otros compañeros sobre la forma de obtener la información. El sólo hecho de recurrir a la ayuda implica que se ha razonado positivamente y el colaborar cuenta con una estrategia que le permitirá obtener la información que necesita para realizar la tarea, estará consciente de los pasos que son necesarios para la solución del problema y el resultado posiblemente será un pensamiento 100% productivo. Eso es precisamente lo que se conoce como Meta cognición.
Lo cierto es que la mente es un sistema complejo de funciones y procesos y cada persona los utiliza de manera particular. Lo importante es que usted comprenda, a partir de este ejemplo, que a medida que usted vaya conociendo la forma en que sus colaboradores procesan la información y como la entregan, estará en capacidad de lograr más de ellos y de usted mismo.
Usted debe entender quiénes en su equipo son pensadores espontáneos y quiénes sistemáticos. La diferencia en términos de la obtención de resultados es apreciable. El espontáneo piensa al azar y no tiene una intención definida, por lo tanto los resultados que producen no pueden ser replicados ni generalizados sin ninguna proyección. Muy por el contrario, el sistemático realiza un desarrollo consciente y planeado de su pensamiento, con la intención de conseguir un resultado definido de antemano, con capacidad de ser replicado y utilizado en un sinnúmero de casos parecidos, con la seguridad de que el mismo podrá ser controlado y medido para realizar los ajustes que sean necesarios.
En el caso de que el sistema de creencias del colaborador hubiera sido rígido, es muy probable que no hubiera pasado a la etapa compleja, dejando que el tiempo pasara sin entregar el trabajo. A usted como supervisor no le hubiera quedado otro camino que conversar con él para entender qué dificultades tuvo y amonestarlo por no entregar el trabajo, pero no habría podido cambiar el resultado.
Y es aquí donde radica la clave de entender como funcionan los procesos cognitivos y de hacer un esfuerzo por conocer un poco la personalidad de cada uno de sus colaboradores. Usted no puede controlar a la gente, eso es imposible. El famoso dicho de que “cada cabeza es un mundo” es una realidad total. Por eso un líder cognitivo comprende que lo que puede controlar son las operaciones de una empresa, que por supuesto son llevadas a cabo por las personas que trabajan con ellas. Entender cómo funcionan sus mentes no es sinónimo de controlarlos o manipularlos, eso no sirve para absolutamente nada; lo verdaderamente importante es tener la capacidad de levantar un inventario serio de las competencias de los miembros de su equipo y equilibrarlas con las suyas en la búsqueda del resultado planeado.
Pero antes que entender a los demás, usted deberá analizarse a sí mismo y establecer a qué nivel ha desarrollado usted esa capacidad cognitiva de entender su propios procesos mentales y su forma de aplicarlos a fin de que usted pueda ser la guía que ellos necesitan para descubrir sus distorsiones o falencias, a fin de superarlas y mejorarlas.
Un vaquero no podrá conducir las reses a través de la pradera si no conoce de antemano sus comportamientos, preferencias y necesidades; por supuesto, las vacas tienen cerebros límbicos, dirigir humanos es definitivamente otra historia.
Todo aquello que logran o dejan de lograr en su vida, es el resultado directo de sus pensamientos.
James Allen, poeta y escritor inglés.

