on Thursday, July 24, 2008
Este es un tema que tengo pendiente. Mucho he leído acerca de este tópico y siempre que termino algún artículo llegó a la misma conclusión: “medir el valor del conocimiento no significa calcular su valor monetario, sino entender y evaluar en qué medida se cumple el propósito del conocimiento en la organización.
Para los Gerentes de las organizaciones esto se convierte en una tarea titánica porque simplemente no son capaces de entender los elementos cualitativos en sus empresas y pretenden convertir en una operación exacta, aquello en lo que sólo puede obtenerse una aproximación.
En anteriores escritos hemos dado algunas definiciones sobre los tipos de conocimiento; ahora, adentrémonos un poco más en entender cómo se crea el conocimiento en las organizaciones.
Cuando nos proponemos medir el uso del conocimiento en una organización nos basamos en tres indicadores macro:
Capital Humano = el llamado conocimiento tácito, aquel que aporta cada individuo de la organización – su experiencia,
educación, aptitudes, creatividad, etc.
Capital Intelectual (Social) = es aquel que se crea en la organización por efecto de la interacción de los equipos de trabajo, es la sociabilización del conocimiento a través de redes y relaciones.
Capital Operativo = es aquel que resulta de la organización como un todo – propiedad intelectual, bases de datos, in
novación, procesos, etc.
Si analizamos lo anterior, veremos que son pocos los conceptos que podrían llevarse a números, por lo tanto es importante tener en cuenta los siguientes factores al momento de crear indicadores para gestionar el conocimiento.
· Es replicable
· Da por resultados ejemplos positivos en la organización
· Crea metodologías de trabajo
· Crea experiencia de innovación
· Puede ser registrado como Propiedad Intelectual
· Crea ventajas comparativas en el mercado
· Crea valor agregado para clientes internos y/o externos



Continuará…. Creando los indicadores…


on Sunday, July 20, 2008
IV ENTREGA -
POSIBLES EFECTOS EN PANAMA

Cualquiera que analice que en Panamá se venden condominios de más de 5 millones en una economía de 16 millones se dará cuenta que esto es totalmente artificial.
Más de la mitad de la población panameña está inhabilitada para adquirir residencias de este valor, de hecho, ni siquiera los ricos panameños invierten estas cantidades en una vivienda en su país, prefieren hacerlo en otros países y, se han preguntado ¿por qué?
Pues bien, ellos conocen perfectamente la estructura de la economía panameña, con todo, lo bueno, lo malo y lo feo; y lo cierto es, que en un país donde los problemas de infraestructura son obvios (transporte, nuevas vías de acceso en la ciudad, plataformas de servicios básicos, etc.), sabrán que a la larga, veremos los dueños de estos condominios en San Francisco, Punta Pacífica y Ave Balboa, protestando en las calles porque no les llega el agua potable, sufren enormes tranques para entrar y salir de sus lujosas residencias y cortes de luz programados.
!Qué esto no puede ser!
Tomemos por ejemplo Punta Pacífica, un área de no más de 4 o 6 seis calles en donde se construyen actualmente alrededor de 3 o 4 edificios de más de 20 pisos. Estamos hablando de calles estrechas de barrios que desembocan en los atolladeros de Punta
Paitilla, Avenida Balboa o Multiplaza en San Francisco. Y digo atolladeros, por el hecho de que las salidas a estas avenidas son a veces más estrechas que las calles del residencial. Pueden entonces hacerse una idea de lo que sucederá cuando todos esos edificios estén habitados, tomando en cuenta que cada unidad de ellos tendrán al menos dos vehículos, en términos de circulación y de servicios básicos.
Aunque la tendencia de los permisos de construcción sigue en alza, durante el primer trimestre se han aprobado cerca de 772, pienso que muchos de estos edificios no se construirán a la larga. De hecho recientemente se aprobó una ley para no permitir más permisos de construcción en el área de San Francisco, aunque todos sabemos, que esto no siempre puede funcionar.
¿Pero entonces quienes están comprando estos condominios en Panamá?
En 2005 los precios por metro cuadrado rondaban los 80 a 100 dólares pero, tan sólo unos 15 meses después, ya rayaban los 200 a 500 dólares. Una cosa es clara, si bien la economía panameña mejoró durante este período, no es el p
anameño promedio quien entró de lleno al mercado, sino “los Especuladores”.
Todo comenzó probablemente cuando uno de estos caballeros con visión adquirió un condo en $250,000 y al par de años estuvo en capacidad de venderlo en el doble. Esto inmediatamente despertó a los empresarios de las inmobiliarias y el Boom inició.
Lo cierto es que cualquiera que viva aquí se dará cuenta de que no hay tal cantidad de americanos o europeos retirados viviendo cómodamente en el país. Es cierto que el impuesto “off Shore” no se paga y que los gastos de vivir y mantener residencias lujosas en Panamá son al menos la mitad de lo cuesta en estos países, pero aún así la ola de ricos jubilados todavía no llega.
La realidad es una y es que los que están comprando actualmente estos departamentos son los especuladores, confiados en que el mercado seguirá dándoles grandes ganancias en la compra venta. ¿Les recuerda esto algo?
Pero lo cierto es que en algún mes del próximo 2009 o 2010 esto dejará de ocurrir y, por lo tanto, los especuladores recogerán sus maletitas y se mandarán a cambiar de mercado.
Hay muchos comentarios en revistas especializadas y en periódicos europeos y americanos sobre quienes son estos especuladores y tienden a relacionarlos con nuestras fronteras cercanas; esperemos que esta no sea la realidad.
En cuanto a los recientes acontecimientos en la política local, se anuncia una huelga general para los próximos días que esperemos que no se realice, pero lo cierto es que esta es otra situación que contribuirá a que los inversores extranjeros lo piensen dos veces antes de adquirir propiedades localmente. Uno de los promotores de esta huelga es el Sindicato de la Construcción y no estoy segura de que estén muy claros en que están por sancochar a la gallina de los huevos de oro.
Por lo tanto, si usted como yo, anda a la búsqueda de un pequeño apartamento donde vivir es conveniente darle seguimiento al mercado durante los próximos 24 meses, ya que es probable que los precios inicien su lento descenso.
on Saturday, July 12, 2008
Si usted tuvo la oportunidad de ver ANANCONDA (1997) con Jenifer López, recordará las escenas finales en una especie de fábrica abandonada en el Amazonas. Para su información, ese lugar existe y tiene una historia que probablemente usted nunca imaginó.

Nació de la mente del magnate Henry Ford fue llevada a la realidad en los años 30, muy cerca de las poblaciones de Belem y Santarem, en el río Tapajós, afluente del Amazonas.

Henry Ford pensó que siendo un magnate de la naciente industria del automóvil, estaba en capacidad de obtener y lograr todo lo que su mente proponía, no importa si esto iba en contra de lo que las leyes universales habían establecido.

La idea de Ford, como la de muchos empresarios de la época, era la de monopolizar todos los canales de insumos posibles, a fin de mantener un control total sobre el mercado, los precios y la competencia. Esto lo llevó a pensar que era necesario deshacerse de los intermediarios europeos del caucho, de los cuales dependía para la construcción de varios accesorios de sus autos, sobretodo las llantas, que lo llevaban de cabeza, ya que Henry Ford era un controlador y no le gustaba depender de nadie.


Ni corto ni perezoso se mandó con un equipo de ingenieros al Amazonas para construir la “Tierra de Ford”. Este paraíso empresarial contemplaba no sólo la fábricas al estilo “Ford”, sino también toda una ciudad con sus necesidades básicas cubiertas, como vivienda, alimentación, hospital, servicios de entretención, etc.
Fordlandia ocupaba una extensión de 25,000 kms2 y fue obtenida gracias a un super negocio mediante el cual el Gobierno de Brasil le cedió a la FORD 2.5 millones de acres más protección policial e importaciones libres de impuestos para sus equipos, mientras que la empresa se comprometía a entregarle un 9% de las ganancias operativas obtenidas después de 12 años.

Pronto comenzó la construcción de la “mini América” en lo profundo de la selva amazónica. Según lo investigado, la ciudad incluida una planta de energía, un hospital, biblioteca, campo de golf, restaurantes, zapaterías, panaderías y calles pavimentadas, lo que permitía a unos cuantos modelos T hacer pequeños recorridos. Muchos trabajadores americanos fueron asignados de forma permanente al área por lo que en los suburbios floreció una vecindad de bungalows con las comodidades básicas, incluso instalaciones de agua corriente.

En las cafeterías se servia comida americana como hamburguesas y el calendario contemplaba las fiestas también. La población local que trabajaba y vivía en Fordlandia debía adaptarse a estos cánones de comportamiento. Ford prohibió terminantemente el consumo de alcohol, lo que no gustó a los locales que vieron la forma de poner negocios pantalla para paliar esta situación. En fin, era efectivamente la “Tierra de Ford”.

La siembra del caucho inició bajo el principal concepto acuñado en el mundo de Ford…”la producción en masa”…. y procedieron a la siembra de los plantones de caucho, muy cerca uno de otro, a fin de maximizar el rendimiento por hectárea, pero ignorando totalmente a la sabia naturaleza que los producía muy espaciados uno de otro, con el objeto de evitar las plagas de insectos y bacterias.

Pero los Ingenieros de Ford no se dieron por enterados hasta que un hongo cayó a la plantación y pronto los miles de árboles quedaron inservibles. Por otro lado, los trabajadores brasileños, hartos de un ambiente que no correspondía a su cultura, se levantaron, como dicen muchos por culpa de una hamburguesa podrida y de las piscinas de los jefes americanos que se convirtieron en fuente de malaria, y arrasaron con equipos, gente y cafetería.

Todo se calmó tres días después con la llegada del ejército brasileño. Las pérdidas monetarias fueron enormes pero Ford no se rindió. Luego de saber que había sufrido engaño en la compra de la tierra, adquirió otra locación a la que llamó Belterra. Al fin comprendió que sus brillantes ingenieros no eran los indicados para el trabajo y contrató a un agrónomo. Aunque con los años sacó algo de caucho el negocio, tal como él lo había visualizado, nunca prosperó.

Ford abandonó el negocio cerca de 1942 con pérdidas de alrededor de los 200 millones de dólares. Hoy en día Fordlandia y Belterra son frecuentadas por turistas y aún viven en ella los descendientes de quienes vieron la gloria de Ford en su momento.

Moraleja: Se puede ser un genio utilizando el dinero, pero si no lo es utilizando el conocimiento, lo único que conseguirá será un fallido intento por alcanzar su meta, además de un gran hueco en su bolsillo.
ban nha mat pho ha noi bán nhà mặt phố hà nội