EL CONOCIMIENTO DE LAS PROPIAS COMPETENCIAS

on Saturday, November 7, 2009


Hace 50 años bastaba aprender un oficio o estudiar una carrera a fin de considerarse apto para realizar una tarea o desempeñarse en el mundo laboral de la Postguerra; sin embargo, en nuestro mundo globalizado de hoy se exige mucho más que esto.

Según el famoso Principio de Peter para ser competente el profesional deberá contar con las habilidades apropiadas para ejecutar las tareas que la posición requiere; pero tal como él lo plantea, muchas veces estas habilidades no son medidas ni analizadas adecuadamente y, aún así, el profesional obtiene la posición.

Peter lógicamente analiza este asunto desde el punto de acción de las organizaciones dejando un poco en el limbo la responsabilidad que le compete al propio profesional, que en promedio, poco se preocupa por conocer y entender que el desarrollo de sus habilidades en el campo profesional va mucho más allá de la conclusión exitosa de su carrera Universitaria con Master, Doctorado y demás adornos académicos, sino que incluye también la madurez y el desarrollo de los aspectos cognitivos, afectivos y conductuales que completan el paquete de sus competencias como profesional.

Hoy inicio una nueva Serie Conocimiento dedicada a explorar el concepto de “Competencias” en el mundo de hoy. Esta Serie abarcará conceptos relacionados con los procesos cognitivos, las competencias y el uso indiscriminado de las Agendas Políticas en las organizaciones. Con suerte, usted descubrirá que puede tener 20 años de experiencia laboral y cero conocimiento de lo que usted verdaderamente necesitó o necesita desarrollar para alcanzar esa posición que siempre ha deseado en el ámbito laboral.

Es muy probable que no le haya gustado como sonó la frase anterior, pero créame, no hay día que pase sin darme cuenta de que no he desarrollado “A o B” técnica, o que debo repasar conceptos financieros y económicos, ya que las formas de hacer negocio han sufrido cambios o, que debería volver a tomar cursos de “coaching ontológico” a ver si puedo hacerme comprender mejor en el mundo de los especialistas de hoy. Siempre tendrá usted la capacidad de aprender, aunque con los años disminuya su capacidad de procesamiento que será más lenta y menos abarcadora.

Tome en cuenta que los datos y la información están en constante transformación y esa es la razón por la que todos los días hay nuevos conocimientos. No es posible saberlo todo, en eso estamos todos de acuerdo, pero es un hecho que usted debe siempre mantenerse actualizado en su campo de especialización, así como en los hechos y materias generales que constituyen su entorno inmediato.

La palabra competencias se origina del latín “competeré” que significa: ir una cosa al encuentro de otra. También de la misma raíz se origina el significado de “competer, incumbir o pertenecer”. Si bien es cierto que la “gestión por competencias” inicia fuerte a partir de los ´80, el concepto se maneja incluso desde la antigüedad.

En la época de Platón se llamaba “epsisteme” al conocimiento científico y “epitedeuma” se denominaba a la práctica de este conocimiento. Para Platón un buen profesional o “technita” no podría desempeñar bien su profesión si no contaba con ambos. Adicionalmente en su libro La República, cuando analiza la Justicia, introduce también la variable “Aritud” que no es otra cosa que el saber afectivo y conductual, y que hoy día muchos conocemos como ética. Interesante no, y usted que creía que Platón sólo hablaba tonteras filosóficas del alma y las ideas.

Posteriormente fueron muchos los filósofos que analizaron el tema de las competencias, desde Francis Bacón con su método inductivo hasta Frederick Taylor con sus estudios en las fábricas. A partir de los ´70 los estudiosos modernos como McClelland, Boyatzis, Spencer y Spencer y muchos otros constituyeron la teoría de lo que es hoy la Gestión por Competencias; no obstante, una de las definiciones que me parecen de las más acertadas es la de Rodríguez y Feliú que expresa que las competencias son un “conjunto de conocimientos, habilidades, disposiciones y conductas que posee una persona que le permiten la realización exitosa de una actividad.”

El profesional de hoy no puede dejarle todo a la organización, es necesario que comprenda que sus competencias son el resultado de:

Saber actuar: formación, aprendizaje, conocimientos.
Querer actuar: tener criterio, imagen de sí, reconocimiento, confianza.
Poder actuar: atribuciones, cultura organizacional


Tal como lo define Mertens en su concepción dinámica de las competencias, el profesional alcanza su nivel máximo de competencia cuando logra destacarse en su medio. Pero para llegar a este punto, el profesional también deberá contar con un tipo de conocimiento que no siempre estamos dispuestos a explorar y que tiene que ver con los procesos cognitivos de los individuos, que son directamente responsables del “querer actuar” y el “poder actuar”.

Por eso iniciamos esta Serie Conocimiento explorando una situación muy común como es el aceptar una posición y poder desempeñarla adecuadamente. Para la mayoría de nosotros la formación académica no es el mayor problema para alcanzar la competencia en una posición, sino las limitantes que podamos tener para realizar juicios correctos o para lograr resultados cuando somos afectados por las actuaciones y el poder político en las organizaciones.


“Existen tres niveles de sabiduría: los que saben, los que saben que no saben y los que no saben que no saben.”
Baltasar Gracián, filósofo Jesuita

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