WALL STREET...... DE NUEVO AL ATAQUE....

on Wednesday, September 16, 2009

Hace ya unos meses que escribí en este blog mi humilde concepción de lo que fue la debacle de las hipotecas “subprime”, en la creencia de que los genios de las finanzas tardarían, por lo menos, un par de años en estructurar nuevas redes de re-titulaciones, plagadas de recovecos y vericuetos, destinadas a trabar al pendejo inversionista que espera, al final de la maraña de intercambios financieros, sacarse una jugosa ganancia. Pero bueno, como no soy avezada en el tema, pues me equivoqué.

Ponga atención, si usted tiene una póliza de seguros por 1 milloncito y resulta que descubre que tiene un cáncer que le está acabando la vida, y el bolsillo por gastos médicos, puede optar por lo que se conoce como un “life settlement” y venderla por unos 500,000 dólares, por ejemplo, dependiendo de su expectativa de vida???????

Eso es lo increíble de nuestra era, hasta una enfermedad terminal puede convertirse en el medio de hacerse de Don Dinero para campear el temporal, aunque a la larga, quedará igual de frío y pálido.

Este no es un instrumento nuevo ya que se viene comerciando desde que se dio el boom de los enfermos de SIDA, perdonen si suena grotesco, pero con los adelantos médicos la expectativa de vida de estos enfermos aumentó, lo que disminuyó las ganancias de los inversores. Así que, aprendida la lección, ahora apuntan a los adultos de más de 65 años y los Gurus financieros se especializan mucho en determinar la expectativa de vida, para que no les “salga el tiro por la culata.”

Pero nuevamente, el negocio mayor no estriba en comprar 10 pólizas, guardarlas en la caja fuerte y esperar a que los dueños pasen a mejor vida; el verdadero negocio, al igual que sucedió con las hipotecas subprime, se crea a partir de las subsiguientes titulaciones que luego que se venden como paquetes de bonos en fondos de inversiones.

Tal como lo explica un reciente artículo en el New York Times, los bancos están a la búsqueda de nuevos negocios financieros y tienen en la mira las titulaciones masivas de estas pólizas de seguros de vida. Muchos aducen que este es un negocio mucho más seguro para los inversores, ya que el valor de las mismas no está sujeto a las variaciones del mercado, como sucedió con las subprime; no obstante, tiene aristas peligrosas a considerar.

¿Se podrán predecir promedios de expectativas de vida certeras, que verdaderamente garanticen al inversor que cobrara su ganancia antes de morirse él?

¿Cambiarán en algún momento las regulaciones fiscales promedio que aplican hoy día a estas pólizas? Hasta donde sé el IRS ya tienen en estudio este componente.

¿No dará esto pie a que se cometan fraudes y los especuladores se aprovechen de las necesidades de los adultos dueños de estas pólizas?


¿Cooperarán las Compañías de Seguro, a sabiendas que esto garantizará un aumento en los pagos de pólizas que antes eran canceladas por diversas razones? Esto deriva del hecho de que si el dueño de la póliza decide terminarla porque no puede pagar las mensualidades, o por otras razones, los inversores de los fondos deberán seguir haciendo estos pagos, garantizando que en algún momento, todas las pólizas deberán ser pagadas.


¿No iremos nuevamente camino de otra debacle financiera? Si se afectarán las reservas de capital de las grandes aseguradores, no sólo sufriría el mercado de las pólizas, también afectaría al reaseguro del comercio internacional y a la capacidad de cualquier ente financiero, de responder por pérdidas o fraudes mayores ante sus clientes.


¿Y qué pasa si se muere un beneficiario y sus familiares nunca lo registran como tal, dejando a los inversores por “saecula saeculorum” sin cobrar el dividendo? Pasará que probablemente muchos familiares no se enterarán de esta operación financiera hasta la muerte del beneficiario y, será tal la rabia, que les importará un bledo esforzarse por anunciar el fallecimiento…


Pero lo que más me preocupa es que en algún punto de la cadena, muchas familias quedarían sumidas en la desesperanza, ya que después de la muerte del beneficiario no contarían con ese dinero para sostenerse; o sea, se quedarían a la Luna de Valencia, lo que me parece francamente injusto.

Creo que las Aseguradoras, en algún momento, deberán dar la opción en el contrato de póliza, de que la misma no pueda ser comercializada en el mercado de valores, dándole así la opción a quien quiera adquirir una, de bloquearla para que en un momento de desesperación no sucumba ante esta nueva elucubración financiera. Esto permitiría también que se aplicaran intereses mayores sobre pólizas negociables, o no negociables, según se decantara la tendencia del mercado, haciéndolas atractivas al inversor y, el intenso IRS, estaría en capacidad clavar justamente a quienes negocian las pólizas y no castigar a quienes las tienen para protección de sus seres queridos.

Pero lo peor de todo esto, es que en el mismo hit parade, los bancos y brokers de Wall Street siguen buscándole salida a productos tóxicos, viéndose un aumento reforzado en las transacciones de “remics”. ¿Será que no hemos aprendido nada? Pues parece que no, porque el mismo artículo antes mencionado indica que entidades como Credit Suisse y Goldman Sachs ya están creando infraestructuras internas para apoyar el negocio de los “life settlement.”

¿Dónde habrán quedado todos los propósitos de revisar las legislaciones financieras, de ordenar a las calificadoras de riesgos y de redefinir y mejorar los acuerdos de Basilea? Supongo yo que todavía han de estar en las mesas de negociaciones; lo cierto es que yo ya estoy revisando lo aprendido sobre los Ciclos Económicos, ya que todo parece indicar que cada vez serán más cortos, perpetrando en nuestras vidas el estrés financiero, como una actividad anual, tal como nos sucede con las compras de regalos de navidad.

Es la fortuna, no la sabiduría, la que gobierna la vida de los hombres
Marco Tulio Cicerón- escritor y político romano

0 comments:

Post a Comment

ban nha mat pho ha noi bán nhà mặt phố hà nội