
Año: 1998,Fecha: 1-6,Página:Sección: Opinión
Notas: carmen lunes,Publicación:
Autor: WI ;30/05,14:03EMILIA BARRIOS SARASQUETA
La alternabilidad del poder
El concepto que da título al presente artículo de opinión puede tener diferentes enfoques para cada uno de nosotros. No obstante, la mayoría estaremos de acuerdo en que constituye la vacuna principal contra la cepa más agresiva y desvastadora de ``influenza antidemocrática'', que no es otra que la corrupción que carcome las estructuras de poder que insisten en perpetuarse más allá de los períodos considerados adecuados para una gestión política cuasi sana porque lamentablemente nada es perfecto.Mi interés por los debates del Proyecto de Reformas a la Constitución con miras a permitir la reelección presidencial, pronto se transformó en aburrimiento y desencanto.Salvo por contados enfoques serios, aunque por supuesto matizados por la clásica rencilla politiquera el folclórico ``dime que te diré'' y los comentarios sarcásticos acerca de los problemas vasomotores masculinos, poco han contribuido los ilustrados legisladores de este país a esclarecer en la mente del panameño la importancia de establecer la base real para el análisis desapasionado de un acto tan importante como es el ejercicio del ``poder ciudadano en un referéndum''. Aunque este ejercicio está garantizado en la Constitución, pocas veces tenemos la oportunidad de validar como derecho individual y satisfacción personal a nuestra estrangulación tributaria mensual.La Constitución es el oxígeno de la vida ciudadana. Sin ella, la convivencia pacífica y justa dentro de las fronteras de cualquier país sería inexistente. Es por ello que cualquier modificación a su espíritu y letra debe ser exhaustivamente sopesada, sobre todo si existen dudas de que la modificación no nace de una necesidad real derivada de la evaluación de nuevas tendencias políticosociales, internas o extremas, que afectan la capacidad futura de proteger los derechos ciudadanos y de administrar eficazmente el país.Recordemos que el Estado es una constante, sin embargo, los gobiernos que son elegidos por los ciudadanos no deben serlo. Estos basan su existencia en la necesidad de contar con un equipo organizado que administre los bienes y recursos de la Nación de forma transparente y justa, en beneficio de quienes los eligieron y de quienes no lo hicieron. El Gobierno no es una persona, es la suma de todas las ideas y acciones de ese equipo de trabajo, que en democracia toma la forma de un partido o alianza política y cuyos resultados usualmente son positivos y/o negativos para la sociedad civil.La alternabilidad del poder es un control necesario para que en las estancias y pasillos de la mansión gubernamental y en las propias casas de los partidos políticos de cualquier color, no se acumulen desperdicios que al descomponerse inunden de malos olores y plagas domésticas cada rincón del país.Si la masa electoral decide que el equipo de gobierno ha hecho un buen trabajo, le dará con su voto la oportunidad al partido o alianza de ejercer nuevamente el poder, pero este, a su vez, deberá ejercer también el control de la alternabilidad a fin de mantener su propia casa limpia.Esta es la verdadera esencia de la democracia y el único tipo de reelección aceptable.®MDSU¯n(La autora es asistente administrativa)Otra InformaciónComando: Copia: Archivo: QUARK3-SUNGuía: SARASQUETVersión: 02Revisor: MILI ;31/05,12:49Origen: OPINO-RED ;31/05,13:30Mensaje: Formato: Justificación: 016.33/0112Edición: Librería: Categoría: L Prioridad: R Forma Protegida: CY: 1 CX: 1 Margen: 80Modo: Enviar: opino-red Palabra Clave: Altura: Ancho: 1440. Copyright © 1997 Corporación La Prensa. Todos los derechos reservados.
Notas: carmen lunes,Publicación:
Autor: WI ;30/05,14:03EMILIA BARRIOS SARASQUETA
La alternabilidad del poder
El concepto que da título al presente artículo de opinión puede tener diferentes enfoques para cada uno de nosotros. No obstante, la mayoría estaremos de acuerdo en que constituye la vacuna principal contra la cepa más agresiva y desvastadora de ``influenza antidemocrática'', que no es otra que la corrupción que carcome las estructuras de poder que insisten en perpetuarse más allá de los períodos considerados adecuados para una gestión política cuasi sana porque lamentablemente nada es perfecto.Mi interés por los debates del Proyecto de Reformas a la Constitución con miras a permitir la reelección presidencial, pronto se transformó en aburrimiento y desencanto.Salvo por contados enfoques serios, aunque por supuesto matizados por la clásica rencilla politiquera el folclórico ``dime que te diré'' y los comentarios sarcásticos acerca de los problemas vasomotores masculinos, poco han contribuido los ilustrados legisladores de este país a esclarecer en la mente del panameño la importancia de establecer la base real para el análisis desapasionado de un acto tan importante como es el ejercicio del ``poder ciudadano en un referéndum''. Aunque este ejercicio está garantizado en la Constitución, pocas veces tenemos la oportunidad de validar como derecho individual y satisfacción personal a nuestra estrangulación tributaria mensual.La Constitución es el oxígeno de la vida ciudadana. Sin ella, la convivencia pacífica y justa dentro de las fronteras de cualquier país sería inexistente. Es por ello que cualquier modificación a su espíritu y letra debe ser exhaustivamente sopesada, sobre todo si existen dudas de que la modificación no nace de una necesidad real derivada de la evaluación de nuevas tendencias políticosociales, internas o extremas, que afectan la capacidad futura de proteger los derechos ciudadanos y de administrar eficazmente el país.Recordemos que el Estado es una constante, sin embargo, los gobiernos que son elegidos por los ciudadanos no deben serlo. Estos basan su existencia en la necesidad de contar con un equipo organizado que administre los bienes y recursos de la Nación de forma transparente y justa, en beneficio de quienes los eligieron y de quienes no lo hicieron. El Gobierno no es una persona, es la suma de todas las ideas y acciones de ese equipo de trabajo, que en democracia toma la forma de un partido o alianza política y cuyos resultados usualmente son positivos y/o negativos para la sociedad civil.La alternabilidad del poder es un control necesario para que en las estancias y pasillos de la mansión gubernamental y en las propias casas de los partidos políticos de cualquier color, no se acumulen desperdicios que al descomponerse inunden de malos olores y plagas domésticas cada rincón del país.Si la masa electoral decide que el equipo de gobierno ha hecho un buen trabajo, le dará con su voto la oportunidad al partido o alianza de ejercer nuevamente el poder, pero este, a su vez, deberá ejercer también el control de la alternabilidad a fin de mantener su propia casa limpia.Esta es la verdadera esencia de la democracia y el único tipo de reelección aceptable.®MDSU¯n(La autora es asistente administrativa)Otra InformaciónComando: Copia: Archivo: QUARK3-SUNGuía: SARASQUETVersión: 02Revisor: MILI ;31/05,12:49Origen: OPINO-RED ;31/05,13:30Mensaje: Formato: Justificación: 016.33/0112Edición: Librería: Categoría: L Prioridad: R Forma Protegida: CY: 1 CX: 1 Margen: 80Modo: Enviar: opino-red Palabra Clave: Altura: Ancho: 1440. Copyright © 1997 Corporación La Prensa. Todos los derechos reservados.
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