on Saturday, July 24, 2010



EL ESTRATEGICO “HEADCOUNT”


Es increíble como cada día nos enfrentamos a cambios económicos y sociales que trastocan nuestras proyecciones a futuro; pero, todavía me asombra más, como la mayoría de las organizaciones no son capaces de visualizar estas tendencias e incorporarlas en un estratégico “scorecard”, que les permita planificar sus recursos de manera que no tengan que tomar decisiones apresuradas en sus planes operativos corrientes.

El “Headcount” cuya traducción literal del inglés es “conteo de cabezas” es una métrica de Recursos Humanos que se utiliza desde hace más de 20 años para establecer el número de trabajadores y su relación de dependencia. Generalmente es un simple reporte que especifica también la sección de la empresa en que trabajan, centro de costo y el estatus de su contratación. Para la mayoría es una herramienta que erigen como bandera en los períodos de presupuestos para justificar costos o para justificar nuevas contrataciones.

Una característica muy común de estos reportes es que con frecuencia presentan discrepancias debido a la diferencia en las taxonomías utilizadas por las finanzas, recursos humanos y los gerentes operativos. Por ejemplo, puede que recursos humanos le reporte una cifra de US$50,000 mientras finanzas sólo reporta US$46,000 y la suma de los “Headcounts” de los gerentes le da US$45,000. Probablemente Finanzas no consideró las contrataciones por honorarios, ya que probablemente estaban en otra cuenta de otra sección del gasto, o en otro centro de costo; puede que los gerentes no incluyeron las sumas no ejecutadas y Recursos humanos se enredó con los niveles de supervisión y los rangos de posiciones. Simples aristas del conocimiento.

Desde mi punto de vista, como herramienta operativa, el “Headcount” sólo dice lo que ya se sabe y no, lo que deberíamos en realidad entender y conocer para alinear las operaciones de las secciones con la estrategia madre del negocio. Por eso yo siempre lo uso más como una herramienta estratégica de análisis para alinear los recursos con las tendencias de cambio, cuyo choque hoy es mucho rápido e impredecible que hace tan solo 20 años atrás.

Dos aspectos importantes que están afectando las proyecciones de las organizaciones en términos de los recursos de personal, responden a las transformaciones sociales que tarde o temprano impactarán sus finanzas. Estamos hablando del crecimiento proyectado de la población laboral a nivel global y del aumento de la longevidad de la fuerza laboral actual.

Bien, ajústese el cinturón porque vengo con las métricas.

• Se ha analizado que la población mundial actual de unos 6 mil millones, crecerá en aproximadamente mil millones más, cada 12 o 13 años.

• Más del 80% de esta población vive en los países en desarrollo.

• .El mercado laboral mundial recibirá unos 400 millones de recién egresados en 2013 y los países industrializados solo concentrarán un 5% de estos.

• A mediados del XXI la población de + de 65 años no pasaba del 4%, hoy llega al 7% y se espera que para 2050 sea del 22%.

En resumen, la población está envejeciendo y esto ha causado que las legislaciones sobre pensiones y edades de jubilación estén variando a nivel mundial. La mayoría de los países están estudiando retrasar las edades de jubilación, por lo tanto, los viejitos en su “Headcount” aumentarán en los próximos 5 a 10 años.

Y la lógica de esto radica en que los costos de la seguridad social han aumentado ya que los fondos de pensiones habían sido establecidos sobre una expectativa de vida que ha variado considerablemente. Hay que entender que la mayoría de los planes de seguridad social basaban los cálculos de pensiones en los pagos que hacia el individuo y en el margen adicional aportado por el empleador, pero los mismos no eran fondos respaldados por inversiones que pudieran generar réditos adicionales si la vida del individuo continuaba más allá de la esperanza de vida utilizada para el cálculo.

Es por eso que en muchos de los sistemas los pensionados del presente están obteniendo sus mensualidades de los fondos pagados por los pensionados del futuro, lo que resulta en la crónica de una quiebra del sistema anunciada. Esta tendencia de envejecimiento sin precedentes de la población mundial y el consiguiente impacto que tiene en el gasto público está obligando a los países con una edad de jubilación menor a los 65 años, a incrementarla gradualmente y acudir con urgencia al sector privado, para que le ayude a complementar el servicio de seguridad social.

Esto no es algo que pueda suceder. Señores, ya está pasando. Si a esto le agrega las constantes crisis de una economía global donde los países  desarrollados se encuentran en delicados períodos de transición, específicamente en lo que a la creación de nuevos empleos y a la conservación de los actuales se refiere; vemos que el futuro no es nada halagador para sus finanzas si no va tomando las precauciones necesarias.

El otro aspecto interesante es la globalización de la fuerza laboral. Ya hemos visto el caso de los “call center”, servicios necesarios para las economías desarrolladas que buscan en los países en desarrollo estructuras y fuerza laboral de menor costo. Esta tendencia continuará incrementándose y con el apoyo de la tecnología y comunicaciones, usted podrá contratar personas en cualquier parte del mundo, aún sin tener que trasladarlas al país donde tiene sus operaciones principales.

Pero no crea que la panacea de países como India y China permanecerán igual con mano de obra super barata y expandiéndose y comprando en todos lados. No, no, no. Por ejemplo, India que constantemente comprometía su fuerza laboral en proyectos externos hoy los reversa a su propia economía. Su mercado local demanda talento. En China, usted puede conseguir mano de obra calificada en sectores no especializados, pero encontrar un Gerente o un trabajador especializado se les hace bastante difícil y es por eso que los salarios para gerentes han aumentado entre un 6% y 10% y los de contadores en un 14%. Tome en cuenta que el 50% de la fuerza laboral mundial se concentrará en China e India para el 2013.

Ahora vaya visualizando estas tendencias a su propia economía. ¿Cómo pueden afectarle en los próximos 10 años?

Bien, piense en lo siguiente:

• La tendencia de envejecimiento de la población en los países industrializados probablemente de por resultado que la fuerza de trabajadores del conocimiento se mantengan constante o crezca, sin embargo no sucederá así con los operadores funcionales, a destajo y de tareas especializadas. Será un hecho el aumento de la migración de trabajadores de países en desarrollo en ramas como la construcción y sectores de capital intensivo, ya que los industrializados tendrán la necesidad de renovar su fuerza laboral envejecida en estas áreas. Algo así como lo que ha sucedido con las domesticas, los jardineros, los mecánicos y las enfermeras en Latino América.

• Las políticas y las estructuras de inversión de los países deberán buscar nuevas formas para crear empleos y generar inversiones, lo que implica, de seguro, nuevos cambios en las legislaciones laborales, fiscales y de inversión en todos los países del orbe. Por lo tanto deberá estar muy atento a estas tendencias en su economía, a fin de realizar los ajustes necesarios antes de que tenga que echar mano de sus reservas contingentes, si es que las tiene.

• Si usted está pensando que en su país no van aumentar la edad de jubilación porque de seguro le hacen huelga y tumban al Gobierno, olvídese. Esas es una tendencia que no cambiará, simple y sencillamente porque los numeritos no dan. No hay un continente del planeta donde esto no haya iniciado ya. Eso significa que usted deberá realizar una revisión de sus planes de reemplazo de personal y, por supuesto, deberá realizar un estudio de los costos financieros que esto generará. Esto implica reorganizar incluso su plantilla de posiciones, sus rangos salariales y las posibilidades de jubilaciones anticipadas.

• El aumento en la edad de jubilación también incidirá en los planes de capacitación y los costos que esto genere. En muchos países la edad puede llegar incluso a los 70 años. Por lo tanto, el viejo ciclo de estudio + trabajo + jubilación, deberá reemplazarse por una capacitación de por vida y el cambio en la creencia laboral actual de preferir no contratar a personas de más de 50 años.

• También se generarán cambios en todo lo relacionado con el pago de beneficios. Es probable que se diversifiquen aún más las opciones de bonos y paquetes accionarios, lo mismo que beneficios de orden comunitario, que actualmente se planean en base a la mayoría de empleados jóvenes de las empresas.

• Los beneficios de seguros médicos y de vida también sufrirán cambios, ya que la edad de referencia de las pólizas irremediablemente deberá aumentarse. Esto es muy probable que genere costos mayores en las pólizas colectivas o formas diferentes de armar los paquetes de cobertura.

• Es muy probable que veamos también un aumento generalizado de los costos de atención en el cuidado de niños y ancianos ya que la otra tendencia poblacional es que las mujeres deberán integrarse aún más a la fuerza laboral.

Por lo tanto, contar cabezas ya no será suficiente para su organización. La próxima vez que haga su “Headcount” preocúpese por elevarlo a nivel de estrategia. Establezca los rangos posibles de jubilación para cada grupo de edades de acuerdo a las tendencias de su economía, visualice la posibilidad de incluir en los estatus de vigencia las posibilidades de contrataciones con terceros o en otros países donde pueda aprovechar las oportunidades, revise cuidadosamente sus centros de costos y alinie con la estrategia. Llévelo entonces a su “scorecard” y estudie nuevas reestructuraciones, inversiones y nuevos negocios a futuro, créame de algún lugar va a tener que sacar el dinero para solventar todos estos cambios. Aquí podrá entonces establecer los indicadores que le permitirán ir midiendo las tendencias que estos cambios puedan trazar en su economía.

Desde mi punto de vista no hay nada más estratégico en una organización que el planeamiento de la fuerza laboral, pero para esto, es necesario que una métrica como el “Headcount” se eleve al rango de herramienta de análisis. En el mercado de software existen varios ERP que contemplan este tipo de métrica para análisis estratégico. Esto facilita enormemente el análisis. Pero aún si utiliza una simple hoja de Excel para esto, no dude en convertirla en una base de datos donde mantenga actualizada esta información.

Es muy muy importante que considere un análisis serio de sus procesos de negocios. Muchas veces nos negamos a dejar negocios que ya no son verdaderamente rentables por percepciones erróneas de los ejecutivos medios, que ven esto como un mal signo en su desempeño. La reestructuración de los negocios y la búsqueda de nuevas alternativas de inversión es lo verdaderamente importante en estos tiempos. Si insiste en quedarse pasivamente a esperar y ver qué sucede, irremediablemente la competencia se lo comerá y, por supuesto, sus costos fijos también.


La respuesta a cualquiera que hable de "exceso de población" es preguntarle si el mismo es parte de ese exceso de poblaciòn, y si no lo es, como sabe que no lo es.
Gilbert Chesterton
on Tuesday, June 22, 2010
Hace unas semanas atrás leía acerca de los suicidios que se daban en Foxconn, empresa taiwanesa ubicada al sur de china, que se dedica a la fabricación de partes para varias marcas de celulares incluyendo el IPhone de Apple. Aunque la empresa tiene alrededor de 800 mil empleados, en la planta del IPhone se concentran unos 300 mil y, hasta ahora, el número de suicidios asciende a unos 10, sin tomar en cuenta los que no murieron y resultaron heridos.

Pero si cree que este es el único caso está equivocado. En 2008 se dieron unos 24 suicidios en la francesa Telecom. En el caso de unos 4 se comprobó que les habían avisado de su despido, pero en el resto, se aduce que fueron más que nada causas personales o trastornos mentales. Ahora bien 24 suicidios en 18 meses me parece exagerado aún para una empresa con 100,000 empleados.

Mucho se ha especulado acerca del por qué de los suicidios en Foxconn y la mayoría apunta a las malas condiciones de trabajo y bajísimos sueldos 900 yuanes, unos $132 dólares por mes..Esto es muy común en China, no en balde es una de las “mano de obra” más baratas a nivel mundial. De hecho, a raíz de estos acontecimientos la empresa optó por aumentar un 30% los sueldos.  Algunos hasta han especulado que muchos siguieron la línea para que sus familias aprovecharan la jugosa indemnización que se daba por estas muertes.  


Pero esto en no es algo nuevo, China cobija al 20% de la población mundial y allí se origina el 25% del total de suicidios en el mundo; de estos, el 56% corresponde a mujeres, la tasa más alta a nivel mundial. El suicidio es la 5ª causal de muerte en el país y la primera entre el rango de jóvenes de 16 a 34 años. El rasgo de estos suicidas jóvenes es el mismo, provienen de zonas pobres de China que llegan a una ciudad relativamente próspera en la cual encuentran que sus esperanzas de progresar resultan estar cada vez más lejos.

En la cultura oriental el suicidio existe como parte de su historia, cuyas raíces se extienden a su cultura religiosa a sus valores de nación. No existen prohibición social o religiosa para esto. De hecho, quitarse la vida se considera una forma de expresión muy válida de protesta. Este comportamiento es legendario y se ha dado en muchas regiones del mundo en donde se han asentado comunidades de chinos y, de hecho, esto me recuerda uno de los episodios más bizarros de la historia panameña: los suicidios de chinos en Matachin.

Pocos conocen la importancia que tuvo el ferrocarril transítmico en Panamá, porque siempre se piensa más en el Canal; pero el ferrocarril vio la vida 50 años antes del Canal y su efecto en el comercio y el transporte de estadunidenses hacia el oeste de los Estados Unidos fue lo que puso a Panamá en el conocimiento mundial de aquella época, y una de las principales causas para que el Canal se construyera aquí y no en Nicaragua.

La construcción del ferrocarril inicia en 1850 de la mano de William Aspinwall y su empresa Pacific Mail Steamships. El y sus socios recaudaron la friolera de un millón de dólares mediante la venta de acciones de la nueva empresa, la famosa “Panamá Railroad Company” que se activaba en la bolsa de New York. Me impresiona lo exitosa que fue esta compañía que llegó a pagar dividendos de US$295 en aquellos tiempos. ¡Ni Microsoft!

Lo cierto es que el clima de Panamá nunca fue de mucha ayuda para ninguna obra, incluyendo el ferrocarril y a pesar de contar con una buen cantidad de trabajadores Irlanda, aunque también de Alemania, Austria, Francia e Inglaterra, la empresa se vio obligada a buscar trabajadores en China, y es así, como en 1854, procedentes de Cantón, llegaron unos 750 chinos a trabajar en el ferrocarril.

Según la antropóloga Cohen al poco tiempo de su llegada comenzaron a enfermarse y a sufrir de depresión severa, que muchos aducen fue producto de la prohibición de la compañía de consumir opio. Lo cierto es que su estado enfermo no les permitía trabajar y según publicaciones de los diarios de aquella época, se dice que las condiciones de trabajo eran inhumanas, eran insultados con frecuencia y ellos optaban por quitarse la vida.

Lo cierto es que en unos 5 meses 125 chinos se habían quitado la vida colgándose de los arboles con su propia cola de pelo y otros 300 ahogándose, matándose con machetes o dejando de comer. La empresa aterrada decidió eliminar a los chinos de sus planillas canjeándolos por trabajadores jamaiquinos. La misma Cohen cuenta que los que fueron llevados a Jamaica acabaron su vida en la indigencia en refugios de Kingston y St. Catherine. ¡Qué triste!

Si lo ocurrido en este episodio fue o no la forma de “protesta silenciosa” ancestral de los chinos, no lo sé, pero es un hecho cierto que los orientales y los occidentales tienen una forma muy diferente de afrontar las crisis de la vida y esto, tienen sus raíces en la concepción religiosa.

Para la mayoría de los occidentales, cuya tradición religiosa proviene del cristianismo romano, el suicidio es un atentado contra lo más preciado que Dios nos ha regalado, la vida, y esto hace que tomemos esta decisión en circunstancias muy particulares de nuestra vida o, cuando sufrimos de severos trastornos mentales. A los occidentales se nos señala cuando cometemos este tipo de actos y de hecho, para la mayoría de los creyentes implica un pecado tan abominable, que pone incluso en peligro la posibilidad de la “vida eterna”. O sea, somos castigados por ello.

En cambio para las orientales significa una salida honrosa a situaciones específicas, como el famoso “Harakiri japonés”. En estos países el suicidio no es señalado, ni castigado. Se entiende el proceder de la persona como un acto de responsabilidad, de protesta o de honor. Si esto es correcto o no, a mi no toca juzgarlo, pero me sirve para entender el por qué hoy en día se siguen dando casos como el de Foxconn. No sé si pueda tomarse como un cliché, pero es un hecho que la cosmovisión de las culturas es algo que pasa de generación en generación.

Los suicidios en Foxconn ya no se dan más, quizás las acciones tomadas por la empresa para mejorar las condiciones de trabajo surtieron su efecto. De hecho, el propio Gobierno chino ha solicitado a la mayoría de sus empresas que revisen su infraestructura de recursos humanos, quejándose de los malos tratos que dan las multinacionales a los empleados chinos; sin embargo, generalmente se trata de empresa subsidiarias con parte de Capital chino, dirigidas por capataces chinos.

Los sucesos en Foxconn han tenido un giro inesperado, han desatado una serie de huelgas en las fábricas chinas, como las que se dan en Toyota y Honda, donde sus empleados reclaman mejores salarios y condiciones. Recordemos que la tradición es que los hijos generalmente reemplazan a los padres en sus trabajos y, los chinos de hoy, no son iletrados ni son culíes que ahogaban sus penas en el opio, tal cual lo hicieron cuando el imperio de Macao llegó a su fin.

Por supuesto, analizando debajo del tapete como me gusta hacerlo, esto tiene una connotación muy especial. Significa que las situaciones sociales y de trabajo están cambiando forzadamente en China. Ya hemos visto como el gigante ha tenido que tomar medidas para frenar un crecimiento, que si nos descuidamos, deja a medio mundo sin recursos. Hemos visto como a través de los años, la calidad de los productos chinos ha mejorado forzados por las normas internacionales y, ahora, probablemente veremos como el precio de sus productos sube. Que la mano de obra signifique el 5% del costo de producción en nuestro mundo actual, es sinceramente inverosímil.

Créalo o no la forma en que se crece económicamente en el mundo está cambiando y, es muy probable que  las predicciones que se hayan hecho acerca de los “Bric” deban sufrir cambios, asi que por si acaso, siga la tendencia de este gigante no vaya a ser que sus inversiones en capitales emergentes sufra la epidemia actual de los mercados:  la impredecibilidad a medio plazo.



El Ingeniero Jefe de los trabajos, George M. Totten, hace una patética descripción del suicidio de los chinos " aunque viviera más que Matusalén, nunca olvidaré la escena que mis ojos encontraron esa mañana. Más de un centenar de chinos colgaban de los árboles, sus anchos pantalones moviéndose al soplo de una ardiente brisa. Algunos se habían ahorcado con pedazos de soga y gruesos bejucos. La mayoría, sin embargo, usó su propio cabello, dando vueltas a sus largas trenzas, y amarrando sus extremos a la rama de un árbol”.

Tomado de: Matachin y el suicidio de los Chinos de Alonso Roy.
on Monday, May 17, 2010
Ayer domingo 16 se llevó a cabo el Censo de Población y hoy el país es un hervidero de críticas, bochinches y denuncias de racismo, como nunca se había visto. O sea, se ha armado el típico “arroz con mango”, que si sigue cocinándose, terminará por invalidar la dudosa información recabada. De repente esto sería lo más correcto, aún a expensas de la pérdida financiera que esto acarrea para el Estado y para los rotos bolsillos de los contribuyentes. Para que lo sepa: los Censos cuestan millones de dólares.

Además de todos los problemas de logística que se dieron está el asunto de querer contar a los compatriotas afro del país. Lo que llama poderosamente mi atención de este asunto, es que Panamá ha sido definido siempre como un “crisol de razas” y, entonces, ¿qué pasó con los orientales, los indostanes, los europeos, los combinados y los whatever.com?

Para que les sirva de cultura general los Censos de Panamá no habían registrado, hasta ahora, la composición étnica de su población a excepción de los grupos indígenas, lo cual siempre ha sido motivo de sorpresa por parte de otros organismos de estadísticas internacionales, ya que siendo un país multirracial no se cuenta con información útil sobre las etnias, con el propósito de formular planes de desarrollo para las minorías.

Tenemos que entender que este tipo de preguntas sobre raza, religión y género han sido eliminadas de muchos tipos de encuesta a fin de que no se constituyan en un elemento de discriminación según la percepción de la Sociedad moderna. Fue quizás este componente el que provocó la tamaña equivocación de las mentes brillantes que organizaron el Censo de esta década, ya que por tratar de eliminar la connotación racista de las preguntas, terminaron discriminando a toda una serie de panameños que se sienten contribuyentes de la historia de esta nación y molestando a los afro antillanos por el modo de construir la pregunta.

Y es que cualquiera que haya estudiado estadística, aunque sea básica, sabe muy bien que dependiendo del tamaño de la muestra, el tipo de información a recabar y los recursos con que se cuentan para analizar los resultados, es que se estructuran las preguntas, que generalmente son cerradas o limitadas a conceptos muy puntuales. Esto ayuda en términos de tiempo de encuesta y análisis de resultados.

Y es por esto que una pregunta como: ¿Se considera usted de ascendencia afro antillano? no tiene cabida en este tipo de encuesta. Primero: ¿se considera? Eso implica análisis profundo de una situación. En todo caso, la pregunta correcta debió ser directa: ¿tiene usted ascendencia afro antillana? Respuestas: Si, No, No Se.

Si usted contestaba SI, venía lo bueno: ¿Es usted negro colonial, negro afro antillano, negro africano? Será que había categoría de café con leche. Lo cierto es que hasta ahora me estoy preguntando a que se referían con “negro colonial”. Señores, dudo mucho que en la generación actual de compatriotas negros, haya coloniales de 500 años????? Ni en Pellotihuelle habrían hecho un Censo así.

Amo a Panamá pero este tipo de cosas me colman. En una actividad que implica resultados para el desarrollo futuro del país, y que es tan costosa, no se experimenta. Hubiera sido interesante conocer la distribución de las etnias en Panamá y para eso, la pregunta debió haber incluido a todas las que se conocen forman parte de nuestro desarrollo histórico.

Esto es lo que más olas ha levantado en esta historia estadística, pero lo que verdaderamente debiera ser materia de análisis tiene que ver con la actualización del tipo de información que se desea manejar. Cincuenta y dos preguntas es totalmente amorfo, sobretodo porque en la mayoría de los casos, el 30% de las mismas quedaban sin contestar porque no aplican.

Además los niveles de conocimiento de los encuestadores dejan mucho que desear:

¿Cómo es posible que un encuestador no sepa que Guararé se localiza en los Santos?

¿Cómo es posible que se permita que la información se escriba a lápiz, simplemente para darle al encuestador la posibilidad de corregir sus equivocaciones, sabiendo que es un elemento que se percibe como desconfianza ya que cualquiera puede borrar la información y reescribirla?

¿Cómo es posible que se permita que los encuestadores dejen preguntas en blanco, sin siquiera pasar una raya para establecer que no aplica?

¿Cómo es posible que no hagan las preguntas porque asumen ellos la respuesta?

Señores son reglas básicas de encuestas en Sociología, Demografía, y lo que guste. No podemos seguir así en Panamá. Cosas tan serias como recabar información personal de los ciudadanos de este país debe tomarse con la seriedad que el caso amerita. No voy a citar como se hacen estas encuestas en los países llamados desarrollados, pero si he de decir, que no es justo retroceder cuando lo que debemos es avanzar y no ha de extrañarnos que en la mayoría de los casos, las personas prefieran no dar información 100% veraz.

Orgullosamente yo he sido censada en 1970, 1980, 1990 y ahora en 2010, por lo tanto se de lo que le estoy hablando, por supuesto, por parte de los sufridos encuestados. Y aquí meto mi cuña. Sea usted de la etnia que sea, es panameño, y por lo tanto, tiene el mismo derecho a una vivienda digna, a una seguridad social y bienestar médico adecuado y al mismo trato por parte del Estado protector de sus nacionales.

Los que estructuraron este Censo experimentaron lo que se conoce como una “desviación del juicio” y la percepción personal que ellos tenía sobre el resultado que querían obtener del Censo, privó sobre una planificación seria con miras a hacer de Panamá un mejor país para todos lo que habitamos él, ya sea que tengamos de “tingo o de mandigo”.



La estadística es una ciencia según la cual todas las mentiras se tornan cuadros. Autor: Dino Segre Pitigrilli
on Saturday, May 8, 2010


Que les puedo decir, de todos los mercados el de las monedas es para mí uno de los más divertidos, probablemente porque no necesito estar 24/7 pegada a las noticias para seguir las tendencias, como sí tendría que hacerlo con las acciones si de verdad quisiera obtener pingues ganancias con ellas; aunque últimamente esto tampoco está siendo válido, sino revise el desastre que aconteció este pasado jueves en las bolsas del mundo.

El mercado de las monedas comenzó a interesarme a partir de la firma del Tratado de Maastrich, circunstancia que mi Padre y yo seguimos en detalle, ya que aunque la CEE prácticamente existía antes de que yo naciera, aquel 7 de febrero de 1992 indudablemente la historia del viejo mundo cambió para siempre.

Recuerdo que en 2006 era una “Pro-Compra-Euros” estaba convencida que era una buena técnica para diversificar la canasta de inversiones; sin embargo, hay quienes hoy día me reclaman pérdidas de las que Yo no soy culpable, sino el mercado. ¿Cuándo pensó usted que el Euro se iría a la bajeza de 1.2755 por dólar?

Pues bien, lo que la mayoría no parece comprender es que hoy en día no hay quien le ponga control a los mercados. Si usted no tiene una alta tolerancia al riesgo lo mejor es que ni juegue canicas en la Bolsa. Ya no es cuestión de que usted es un compulsivo seguidor financiero de las tendencias y no hay quien le cuente cuentos. Esos Gurus que casi adivinaban cómo se iba a comportar el mercado ya están “passé”; sino, alguien debería haberse dado cuenta de la crisis griega, con cifras amañadas o no. Lo cierto es que en todos los continentes se habla de regular el mercado y las finanzas pero no hay quien le ponga el cascabel al gato cuando los que se suponen regulan y realizan las operaciones financieras conviven secretamente entre dos frentes: el miedo y la codicia.

El Euro sigue siendo una de las monedas mejor respaldadas, 27 países componen la economía más grande del mundo según el FMI, que en el 2008 situó su PIB nominal en USD18,493,009 millones, por encima de los EEUU. No obstante, y creo firmemente que esto es así, la situación generada por el trastorno griego ha traído a la palestra mundial la verdadera realidad de casi todas las economías desarrolladas del mundo que es la falta de control del déficit público y, para algunos, esto hasta pone en duda la sostenibilidad de la Unión Europea a futuro.

Por si no se ha percatado Usted constituye una unidad financiera en este mundo de locos, puede que su debacle sólo le afecte a Usted y su familia, pero es interesante ver que si su déficit privado (o sea gasta más de lo que gana) se va por arriba de los porcentajes aceptados por su economía nacional, de seguro quedará marcado en las instituciones financieras como “mala paga” y acabará muriéndose de hambre y con aspecto de orate, ya que no podrá subsistir en un medio donde el dinero se necesita para comer.

Ahora bien, si es el Estado en que Usted reside el que comete ese errorcito, no se preocupe, porque él sabrá aplicar los ajustes necesarios y Usted tendrá recortes de su salarios, de sus pensiones y de sus bonos, le subirán los impuestos de valor agregado, le subirán los impuestos de consumo y lo perseguirán hasta el confín del mundo para que pague hasta el último centavo de impuestos; y así, el Estado cumplirá con los requerimientos que le imponen los organismos de financiamiento, para que le den platita y así poder tapar el hueco causado por su ineptitud al gestionar las finanzas públicas.

Si a esta altura del escrito les sueno “indignada” es porque efectivamente lo estoy. Cómo es posible que la Eurostat me diga ahora que no se dieron cuenta de que esta situación se estaba dando. No me digan que no es cierto que Portugal y España anden por el mismo camino, porque así es. No vayamos más lejos. Inglaterra, que no es parte de la Eurozona, se enfrenta este año a un aumento de su déficit público, que si se descuida, ronda las cifras de nuestra amiga Helénica y, en plena carrera electoral por ver quién se queda con el “flat” en Downing Street, ya están desarrollando estrategias para que su deuda no alcance porcentajes de hasta el 75% de su PIB en 2015.

¿Ustedes se imaginan un poco de países quebrados en mercados donde la venta de la deuda soberana sigue siendo el producto preferido de los inversionistas? Estoy por creerle a los que dicen que el Apocalipsis se inicia con la caída de los mercados financieros. Pero, calma Emy, que hasta en la indignación hay que tener criterio amplio.

No me queda más remedio que aceptar que el déficit público existe por razones buenas y malas. Hoy día los Estados se enfrentan a situaciones como el aumento de pagos por pensiones y prestaciones de empleo, ya que las personas siguen naciendo pero los recursos no necesariamente se multiplican a la misma velocidad y, el Estado debe proveer esto a sus nacionales. Por otro lado el lograr economías más fuertes y sanas implica efectivamente una aumento del gasto público y de los presupuestos de inversiones. No hay otra forma de desarrollar un país. El problema se genera, cuando la gestión administrativa de la Cosa Pública no toma en cuenta las fronteras que deben mantenerse, a fin de que ese déficit constituya un factor de crecimiento y no el responsable de la quiebra del país. Desde mi punto de vista, el problema no estriba en los Estados, sino en lo Gobiernos temporales que administran la Cosa Pública sólo para el presente de su período de gloria, sin preocuparse del futuro del Estado y de quienes lo habitan.

En el caso de la Eurozona, se supone que el Tratado de Maastrich estableció criterios para garantizar la estabilidad de la unión económica y monetaria como el control de la deuda que no debe superar el 60% y el déficit público que no debe ser mayor del 3% del PIB. Así mismo, la inflación no debe pasar de 1,5 puntos de la media de los tres países menos inflacionados y de que el tipo medio de interés nominal a largo plazo no supere en dos puntos el de los tres miembros con mejores ejecuciones. ¿Y entonces, por qué hoy día hay varios países de la Unión que no cumplen con varios de estos requisitos?


Todavía recuerdo la tarde de 1992 cuando mi Padre y Yo seguíamos con interés las votaciones del Tratado Maastrich y veíamos como los daneses rechazaban autoritariamente la pertenecía a la UE, mientras otros se adherían, como Francia, con un porcentaje estrecho por arriba del 50%. Mi Padre me miró con la sapiencia de quien acostumbra a analizar al humano común y me pregunto: ¿Oye Mili, y cómo crees tú que se van a poner de acuerdo cuando se tomen decisiones económicas o laborales que afecten a un país más que a otro. Crees que lo aceptarán los ciudadanos si no les gusta? Usualmente ni siquiera son capaces de ponerse de acuerdo dentro del propio país.

La pregunta ha vivido conmigo por muchos años y todavía hoy resuena clara en mi mente como en aquella tarde de 1992. Se supone que los Estados firman estos acuerdos, que deben tener seguridad jurídica, no importa cuántos Gobiernos pasen. Lo cierto es que el Tratado de Maastrich, en particular, siempre ha considerado el concepto de fuerza que pueden tener los “Parlamento Nacionales”; no obstante, pareciera ser que los Estados Nacionales todavía barren de la puerta de su casa hacia adentro y, no necesariamente lo que es un requisito firmado, se cumple en casa. Santi, seguro me diría: “te lo advertí”.

De hecho la reciente aprobación del Tratado de Lisboa que empezó a regir en diciembre de 2009, entre otras cosas, aumenta la función de los Parlamentos Nacionales ampliando el derecho a pronunciarse sobre los proyectos legislativos y a verificar que la UE no rebasa sus competencias tratando asuntos que sean competencia nacional o local. Y me pregunto Yo: ¿el déficit público de un miembro de la UE es un asunto nacional, local o acaso no tiene repercusiones en toda la eurozona? Como muestra un botón, la ayuda de rescate que se dio a Grecia recientemente requirió del sí de los parlamentos nacionales de los países que aportarían la ayuda y, de hecho, los nacionales de algunos de estos países criticaron agriamente el que se pagara con sus impuestos los errores de otros.

Que les digo el tema me apasiona. Lo que pasó este jueves en las bolsas mundiales no es otra cosa que la percepción de incertidumbre acerca de si otros países pueden también caer en este esquema, sean de la Eurozona o no. Y si esto fuera así, de dónde se sacaría el dinero para llevarlos a flote nuevamente. Los inversionistas mundiales están llenos de bonos del Tesoro y paquetes de inversión de deuda pública, por lo que el mercado mundial no es otra cosa que un gran manojo de miedosos con demasiadas ansias de dinero. Una persona me comentó hace poco que yo pensaba que los mercados eran algo así como un Casino y, efectivamente, creo que la pegó. Quien está en la ruleta con la apuesta completa en la mesa seguro está aterrorizado de que los dados no le den el número correcto; sin embargo, volverá a tirarlos porque la cantidad en juego es un tesoro que es impensable perder.

Así que dejen de culpar al pobre “trader” de Citigroup. La realidad es una. A la Unión Europea todavía le queda mucho por andar en términos de integración económica. El que exista una moneda única no es sinónimo de lo anterior. Creo que el diseño político de la Eurozona tiene serias desviaciones que deberán ser corregidas en el origen y no valerse de tantos parches, en la forma de acuerdos, para solventar situaciones que implican desequilibrios graves en las políticas presupuestarias y el control de las cuentas públicas de cada uno de sus miembros.

Por lo pronto, yo sigo respaldando al Euro, que quieren, es mi moneda consentida, sólo espero que el Viejo Mundo aprenda de su historia de siglos, meta en cintura a Alemania y aplique los correctivos necesarios en términos de disciplina y control de la Cosa Pùblica, para que el Euro no sucumba ante la inoperancia administrativa de los Gobiernos temporales, acabando con la posibilidad de probar que los humanos sí somos capaces de anteponer el bien común a los intereses particulares.



"Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir."
Francisco de Quevedo y Villegas, escritor español
on Sunday, May 2, 2010
Los elevadores son esos cajones metálicos que sirven para transportar personas o bienes verticalmente, entre diferentes alturas. Hasta hace unos años atrás los elevadores causaban a muchas personas efectos de claustrofobia y pánico. Se les hacía muy inseguro atravesar esas puertas amenazantes, capaces de cortarlo a uno en dos partes, si no era lo suficiente rápido para traspasar sus linderos antes de que las puertas cerraran y luego subir, subir y subir, rogando a todos los Santos que no se le ocurriera al aparato bajar aparatosamente y sin frenos.

Hoy en día hemos superado bastante esa fobia a las alturas ya que son tan bonitos, espaciosos, el aire circula de manera fluida y, algunos hasta nos dan los buenos días. Pero también es cierto, que con edificios más altos y mayor cantidad de personas por m2 en estas ciudades verticales, se nos hace mucho más agobiante el trasladarnos en estos transportes mecánicos en horas pico; sin embargo, el comportamiento de la mayoría de nosotros sigue siendo el mismo, sólo que ahora nos ayudamos de otros artilugios.

Piénselo: usted está a la espera del elevador que lo llevará a su oficina, puede ser muy temprano en la mañana o al regreso del almuerzo. Sus músculos se tensan ya que no es nada agradable estar de pie en ese gran lobby o, en un oscuro sótano de estacionamiento, rodeado de un montón de personas a las que generalmente conoce de vista y que definitivamente no le van ni le vienen. De repente una campanita avisa su llegada y las puertas se abren como el telón de un teatro contemporáneo.

Si tiene suerte sólo saldrán un par de personas, pero sino, una horda de individuos le saldrá al paso y, si es hora de entrada, seguro habrá otra horda de individuos tratando de tomar ese mismo elevador para no tener que esperar otros 3 interminables minutos. Si va a uno de los pisos bajos tratará de acomodarse hacia un lado, cerca de los botones y salir rápido, por supuesto, también para tener el control sobre el botón de la alarma, en caso de que tenga que utilizarla. Si va a los pisos más altos, tratará de acomodarse hacia una de las paredes laterales o de atrás, buscando el amparo de un lado sólido que le permita escaparse al contacto humano.

Lo más probable es que vaya codo con codo con los otros pasajeros, sintiendo sus respiraciones y, en algunas ocasiones, sus humores corporales. Puede que salude a un par con un lejano hola y si no cuenta con un “partner” de conversación, seguro su vista se dirigirá hacia la parte superior de la puerta donde verá pasar los números de los pisos hasta que tenga la buenaventura de llegar al que usted va, como si esto hiciera que el artilugio mecánico avanzara más rápido. En cuanto las puertas se abran en el piso al que usted se dirige, usted simplemente saldrá dejando atrás al resto de sus compañeros de viaje.

Este comportamiento siempre ha sido tema de estudio. Cuando en 1800 se instalaron los primeros elevadores en Nueva York, nadie pensó que estos se convertirían en una parte importante de nuestras vidas y, como todas las actividades humanas, generaría un comportamiento social.

Dario Maestripieri es un estudioso de los primates en la Universidad de Chicago  condujo un estudio en el cual metió dos monos en una misma jaula; estos trataron de evitarse y alejarse lo más posible uno de otro, miraban arriba o a un punto imaginario fuera de la jaula. Según Maestripieri, cuando nos topamos con desconocidos en espacios reducidos, tendemos a desviar la mirada, a tratar de alejarnos lo más posible y no hacer movimientos bruscos que puedan desatar una agresión. Esto es similar al comportamiento de los primates y tiene que ver con millones de años de evolución en el tema de la supervivencia. O sea, como quien dice, todos llevamos un macaco dentro.

El espacio que nos rodea es un tema de supervivencia para los humanos, algo que la mayoría de las personas ni sabe, y que se conoce como PROXEMIA, un término acuñado por Edward Hall, antropólogo americano, para describir cómo percibimos y utilizamos el espacio físico que nos rodea. Y volvemos al ejemplo del elevador. Cuando nos encontramos en un espacio reducido, atestado de personas, es seguro que entraremos en modo de defensa. Esto tiene su explicación en el hecho de que para cada uno de nosotros, existe un micro espacio que consideramos inviolable y al que sólo damos paso a personas muy cercanas.

Lo cierto es que nos guste o no, somos animales territoriales y como tales, utilizamos el espacio para satisfacer necesidades vitales de existencia. Si usted tiene entrenamiento como facilitador, sabrá que todos nos adueñamos de espacios temporales en los que nos sentimos cómodos e, inconscientemente, los demás lo perciben y usualmente los respetan. De hecho, si no lo hacen, tendremos una batalla campal. Esto es clásico en las vecindades.

En los seminarios los asistentes tiende a ocupar un asiento y a no cambiarlo durante toda la sesión. Por eso hoy día, las técnicas de interacción apuntan a cambiar a los participantes, varias veces durante la sesión, para que interactúen entre todos. Lo mismo pasa en los salones de reuniones, en los estacionamientos cuando no son asignados, o en nuestras propias casas. Aun en las parejas existe un espacio íntimo en el que debemos pedir permiso para entrar.

Esto es muy importante entenderlo a la hora de planear reuniones, de realizar remodelaciones de espacios y, sobretodo, a la hora de relacionarnos con el resto de las personas. Por ejemplo, ¿se ha preguntado usted por qué algunas personas reaccionan mal cuando usted las toca, empuja o se acerca demasiado sin conocerla mucho? La respuesta se relaciona con el espacio íntimo y la zona personal.

A ver, imagine su propia burbuja personal con varios círculos interiores y usted en el centro, cada uno de esos círculos representa un manejo que hace usted de su espacio. La teoría de la Proxemia los explica así:

Zona íntima (15-45cm): se reserva sólo para personas muy cercanas como pareja, padres, hijo o amigos muy cercanos. Existe también una zona sub-íntima (0-15cm) también denominada zona de contacto, donde la comunicación no se da sólo mediante la palabra, sino también mediante el tacto, el olor, la temperatura del cuerpo, etc. Nadie que no tenga su autorización, será bienvenido en esta zona.

Zona personal (46-122cm): A esta zona sólo tienen acceso aquellas personas a las que usted les haya dado el grado de confianza para entrar. Se mide por la extensión del brazo y tiene que ver con el dominio físico. Es la distancia que usualmente utilizamos en reuniones sociales y conversaciones con amigos.

c) Zona social (122-360cm): Se reserva para personas que el individuo conoce poco o que interactúa por razones puntuales como el plano profesional. Por ejemplo los escritorios VIP usualmente tienen esta amplitud.

d) Zona pública (más de 360cm): Se da en reuniones muy formales, cuando se dan discursos, se imparten clases o reuniones de negocios muy rígidas. Es la distancia que se mantiene ante extraños.

Es por eso que nos sentimos tan incómodos en los elevadores donde usualmente viajamos con personas poco conocidas o totalmente extrañas, y la distancia que podemos mantener, aunque sólo lo ocupen dos, traspasa totalmente las fronteras de nuestra zona personal de hasta 122 cts. Ahora visualice el elevador completamente copado y tomará conciencia que cualquiera puede estar haciendo contacto con alguna área de su físico, violando irremediablemente su zona sub-íntima, conflicto que generalmente controlamos porque sabemos que es una condición forzada que debemos aceptar como parte de la vida moderna.

La situación se vuelve caótica si por ejemplo al transporte vertical le da un beri beri y se para. Mientras los minutos pasan las personas se irán desesperando, no necesariamente por el pánico que producen los pensamientos de que el elevador se caiga, sino porque es una condición de supervivencia del ser humano, recobrar su espacio vital para evitar conflictos y agresiones. Por eso el hacinamiento en viviendas o cárceles produce conflictos que pueden llevar a actos de violencia inimaginables.

Pero hoy en día, la tecnología nos ayuda enormemente a manejar estos conflictos. Estamos hablando de los Ipod, celulares y Blackberries. Usted puede constatarlo y yo misma recurro a este truco diariamente. El ponernos simplemente a leer los mensajes nos permite mantenernos en nuestro micro espacio virtual sin tener que mirar a otros o preocuparnos si nos están mirando. Muchos de nosotros ya no necesitamos mirar al techo, a los numeritos o al piso. Simplemente nos refugiamos en la tecnología. Hay muchas historias recientes de personas que se han quedado en elevadores por horas y que pudieron pasarla más o menos controlados, simplemente viendo videos o comunicándose con sus seres queridos o los equipos de rescate mediante su celular. De algo sirve la tecnología.

Cuando usted maneja este tipo de conocimiento, que para muchos es una soberana tontería, las ventajas que obtiene en su interacción social y personal son amplias. Incluso en su vida íntima, es necesario que comprenda que aunque existan vínculos emocionales con las personas que dejamos atravesar estos espacios, siempre habrá situaciones en los que cada uno reservará un micro espacio íntimo, al que deberá solicitar permiso para entrar.

Dependiendo de la distancia que una persona guarde frente a usted en una simple conversación o reunión social, usted podrá entender cuál es el grado de confianza o aceptación que esa persona le está dando. Es muy importante tener en cuenta, que estas distancias pueden variar de acuerdo a las preferencias de las personas y, sobre todo a su cultura. Por ejemplo en los países latinos generalmente las distancias en lo personal y social son más estrechas que entre los anglosajones o algunas etnias europeas. Así mismo la cultura musulmana establece reglas de distancia mayores para los extranjeros, lo mismo que los asiáticos en relación a los géneros.

Interesante no. Así que la próxima vez que esté en una reunión social o en la oficina, póngalo en práctica. Observe las distancias que las diferentes personas utilizan con usted y pronto aprenderá a percibir con quienes tiene que trabajar más sus relaciones, dependiendo de lo que quiere lograr: una amistad o un buen negocio. También reconocerá quienes no tienen ni la menor idea de lo que es respetar el espacio de otros y se ahorrará un sinnúmero de conflictos. Créame la ventaja comparativa que esto le da es asombrosa.

¡Ah! y si alguien le gusta pero no puede descifrarlo del todo, no dude en medir hasta dónde le deja traspasar su zona personal, créame ese es un indicio inequívoco de que le gusta o no. Ojo, no estoy hablando de los 0 a .15 cms. sino de los.15 a los 0.46 cms. No camine antes de gatear.

Y para los elevadores tiene dos opciones: encienda su blackberry y olvídese del mundo o saque el macaco que tiene dentro y muestre sus dientes a quien ose violar su zona íntima, pero recuerde, son gajes de la vida moderna y de nada vale llevarse una rabia, cuando en el próximo viaje en elevador, se enfrente a la misma situación.

 
Hay un espacio muy grande entre saber y entender y otro más grande aún entre entender y aceptar - ANÓNIMO
on Tuesday, April 13, 2010

Hace unas semanas atrás miraba un programa por un canal de tv española y me topo con una de las curiosidades más “curiosas”, valga la redundancia, que jamás se me hubiera ocurrido que existiera.

Resulta que un grupo de personas, llámese pordioseros, piedreros, limosneros, vagos, avivátos o, increíblemente brillantes, se sientan en las calles de alguna ciudad española y piden limosna para vivir sin trabajar. Con sendos carteles promueven su “negocio” bajo el esquema de que no son mentirosos y que quien les da su “calderilla”, como en España se le conoce al sencillo o monedas, se las da porque creen que es mucho mejor decir la verdad, que ponerse una venda y fingir que son ciegos, sordos o tullidos.

¿Puede usted creerlo?

Aunque usted no lo crea como acuñó Ripley, consiguen lo suficiente para vivir, quizás más cómodamente que un trabajador con salario mínimo, por supuesto, sin el desgaste y estrés que nos puede producir la jornada laboral diaria a los que hemos sido un poco menos brillantes que ellos.

A mí esto me parece el colmo de la desvergüenza, cara dura y poco importa, pero, todavía me parece mucho más increíble que la gente se convenza de que darles, aunque sea dos reales, bajo el esquema de que resulta divertido, de que es brillante porque a mí nunca se me habría ocurrido o, quizás, por lo poco común que resulta la idea, es válido.

Bien el concepto de limosna ha estado presente en nuestra historia de la mano de las religiones principalmente. También existía lo que se conocía como “limosna legal” que estaba enmarcado dentro del concepto de Diezmo, y que era algo así como un impuesto social o subvención para el agro. La limosna es algo que siempre ha hecho sentir bien al ser humano, es quizás, una forma fácil y rápida de borrar las culpas, si es que eso es posible.

Pero, me pregunto Yo: y dónde quedó aquello de “dale un pez a un hombre y comerá un día, pero si lo enseñas a pescar, comerá toda la vida.”

Bueno, ni idea, pero lo cierto es que piense un momento en los famosos “bien cuidao” que en Panamá todavía pululan en los atascados estacionamientos de las entidades gubernamentales recaudadoras y tramitadoras y que hasta hace unos años atrás cobraban 0.25 centavos, pero como la gasolina subió ahora cobran de 0.75 pa' rriba. Si trabajan un promedio de 6 horas diarias y atienden unos 60 carros al día, las cuatro semanas del mes, es muy probable que se haga más de $225. Tomemos en cuenta que el salario mínimo en Panamá era de $268 más o menos, hasta que se dio el histórico incremento de US$89 en enero pasado. ¡Increíble no!

Pero la cosa no acaba aquí. En el mismo reportaje muestran a un caballero que se ha creado una web para pedir plata porque no quiere trabajar, y, lo peor, es que le ha ido tan bien que hasta una casa carro se compró y bautizó con el mismo nombre de su web: ciberlimosna.com

El caballero se escuda bajo la explicación de que "Pido dinero para mí, lo digo bien claro, y no me disfrazo de ONG como lo hacen otros….” Habrase visto cosa igual. Por curiosidad entré a la página y resulta que tienes que donar antes de que puedas accesar al contenido. Por supuesto yo no iba a darle ni un solo céntimo, así que opté por cerrar la página y ¿cuál fue mi sorpresa al ver un recuadro que aparecía:

O sea, encima soy una rata.  !A ver, exijo una explicación¡

Por supuesto hago este escrito con una sonrisa congelada que declara mi estupor ante semejante desparpajo ingenioso mientras mis neuronas, en estado anonadado, continúan trabajando en la búsqueda de una respuesta lógica que me expliqué por qué las personas, alrededor del mundo, contribuyen con una causa tan poco ética como “la vagancia”.

Pues no sé si esta será la respuesta, pero es la única que se me ocurre y tiene que ver con los famosos atajos heurísticos o desviaciones del juicio. En este mundo tan falto de causas que en realidad promuevan resultados justos y veraces, donde las personas están cansadas de donar para supuestas reivindicaciones sociales que terminan siendo simples pagos de salarios para elucubradores de Shangri La ficticios; tienden a hacerse eco de aquellos que dicen la verdad, no importa si la ética de la actuación no está presente.

Por lo pronto voy a estudiar concienzudamente la posibilidad de tomar un “part-time” de fin de semana en algún mall con clientes cautivos, a ver si puedo ganarme un dinerito extra. Por supuesto, yo si tendré que maquillarme mucho porque imagen de limosnera no tengo, a ver si consigo convencer a mis coterráneos de que es justo que me paguen por vivir en la vagancia, siempre que lo diga abiertamente.


Lo que hay que oir por no ser sordo y lo que hay que ver por no ser ciego - Emy.
on Thursday, April 8, 2010

En estas últimas semanas mucho he escuchado la frase “uno debe siempre saber escoger las batallas que quiere pelear”; el problema de esto radica en que generalmente uno no busca involucrarse en semejante tipo de situación desgastante, pero, con frecuencia, las herencias de los actos de otros o, la propia necesidad de conseguir logros, no nos deja alternativas. Claro, también está el asunto de que si tienes a Marte pasando por tu signo, pero esa, es otra historia.

La estrategia militar ha sido siempre de obligado estudio en muchas disciplinas, una de ellas, los negocios. Más que el estudio de la batalla y los resultados, lo que se busca es entender las tácticas empleadas para alcanzar la victoria. Créalo o no, es una de las fuentes de conocimiento más extensas e interesantes para entender la naturaleza humana.

Piénselo: ¿en qué se parece un campo de batalla a un proyecto de negocios?




¿Cómo le quedó el ojo?

Bueno, pero la idea no es que usted se vista de armadura y empuñe su arco y flecha cada día que sale para la oficina. Eso no es vida y usted no tiene porque aguantarse semejante entorno vipéreo; pero, he de reconocer que en algunas etapas de la vida profesional, se abren demasiados frentes a la vez y no queda más que sacar su libreta de tácticas y disponerse a cruzar el campo minado. Usualmente estas situaciones se relacionan con una de las características más violentas y catastróficas para las organizaciones: la mediocridad.

José Ingenieros define la mediocridad como “ser eco y no voz”; otros, como estancarse entre la falda y la cima de la montaña; la Real Academia lo define como “de media calidad”; pero, creo que el mejor ejemplo conceptual sobre la mediocridad nos lo da la Parábola de los Talentos:

(Extracto)………Pero cuando se presentó el que había recibido un talento, dijo: “Señor, yo te conozco que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Y como tuve miedo, fui y escondí tu talento en la tierra. Aquí tienes lo que es tuyo.”
Su señor respondió y le dijo: “¡Siervo malo y perezoso! ¿Sabías que cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí? Por lo tanto, debías haber entregado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, habría recibido lo que es mío con los intereses. Por tanto, quitadle el talento y dadlo al que tiene diez talentos.

Es claro que el nivel de educación y competencias de los siervos de la Parábola distan mucho de los niveles de los profesionales de hoy; sin embargo, algunas modernas oficinas están plagadas de títulos colgados en las paredes, que sólo representan papeles autenticados que corroboran el paso del individuo por las aulas universitarias, en algún momento de su existencia, pero que no pueden dar fe de su grado de competencia actual para enfrentar los retos de un ambiente de negocios en constante cambio, plagado de estratagemas y tácticas de la golosa competencia por hacerse de un pedazo más grande del pastel llamado “mercado”.

Lo que la mayoría de las personas no han comprendido sobre las competencias profesionales es que su desarrollo nunca se detiene sino que es un proceso continuo, es por esto, que se puede haber pasado por una Universidad y adquirido conocimientos, pero eso no implica necesariamente que se tenga la competencia técnica para obtener el resultado en una tarea especializada. Esto es así porque la diferencia básica entre conocimiento y competencia lo da la experiencia; no hay forma de ser competente en algo si no se tiene el dominio real de la tarea y esto sólo se logra haciéndola una y otra vez.

Pero… no sólo de experiencia vive el profesional. Hay otros aspectos que interactúan para lograr estas competencias y son: las aptitudes requeridas ya que si no se tienen la competencia nunca se logrará y la constante actualización del conocimiento del entorno que hoy día es tremendamente dinámico y en constante transformación. Recuerde que usted puede estar realizando la misma tarea durante muchos años y considerarse un experto, más, sin embargo, producir resultados mediocres ya que si no se actualiza el valor agregado en términos de mejoramiento e innovación, es sencillamente nulo.

Y esta es la razón por la que hoy día nos encontramos con una cantidad de siervos que se niegan a entender que se quedaron atrás y en vez de corregir la situación, simple y sencillamente se empeñan en mantener su nicho de poder funcional utilizando estratagemas de desprestigio y de manipulación de información contra aquellos que podrían convertirse en sus competidores, sin comprender, que con estas actitudes no dejan espacio para negociaciones e, irremediablemente, desencadenan los frentes de batalla de los que huyen rápidamente, ya que no tienen capacidad de lucha “cognitiva” y sólo funcionan con emboscadas.    Esta creo que es la lección que he aprendido de uno de mis caudillos favoritos, Aníbal Bárcidas, general y estadista cartaginés, considerado por muchos como uno de los más grandes estrategas militares de todos los tiempos.

La historia de Aníbal es más que interesante. La mayoría lo recuerda por su hazaña de cruzar los Alpes con sus elefantes de guerra para llegar al Norte de Italia y sorprender a Roma. Ahora bien, en esta travesía se dice que Aníbal perdió casi 20,000 hombres y de sus elefantes de guerra se cuenta que sólo quedó uno, en el que bajó montado impresionando a los pueblos locales.

Arriesgado el Fenicio ¿no?  Cuentan que aprendió de Sosilos, el espartano, las letras griegas y la historia de Alejandro Magno y su arte de guerra, quizás de allí su afición a los elefantes. Lo cierto es que así aprendió el razonamiento de los griegos llamado “metis” (en griego antiguo Μῆτις Mễtis, literalmente ‘consejo’, ‘truco’) que se apoya en la inteligencia y la astucia. Por eso concluyó que no debía llevar la guerra al mar donde tenía clara desventaja y prefirió llevarla al centro del territorio romano, por un paso que no vigilaban ya que consideraban imposible de cruzar; además, eran claras sus intenciones de hacerse de aliados a los pueblos enemigos de Roma que encontraría a su paso.

Aníbal combatió a los romanos por más de una década en su propio territorio, librando batallas como las de Trebia, Trasimeno y Cannas donde los romanos perdieron a pesar de tener un mayor número de hombres, gracias a sus tácticas y emboscadas, aprovechándose de la impaciencia de los generales romanos por lograr una victoria antes de concluir su mandato. Aníbal conocía muy bien las instituciones romanas, sus fortalezas y debilidades, por lo tanto, cada una de sus batallas era precedida de un estudio profundo de las posibilidades junto con sus colaboradores. Así mismo arengaba a sus hombres con discursos llenos de motivación y era siempre coherente entre lo que decía y sus acciones. Tomemos en cuenta que esto era toda una proeza dado que su ejército estaba conformado por varias etnias y lenguas. Sus éxitos militares daban por resultado la adhesión de más pueblos a su causa y los romanos no supieron, en su momento, valorar el riesgo que representaba el potencial de su liderazgo.

Cuando venció en Cannas Aníbal se voló a casi el 30% del Senado, tenía Roma a sus pies; sin embargo, decidió no marchar contra la ciudad desaprovechando la oportunidad que muchos historiadores han marcado como el principio de su fin. Esto es interesantísimo, sobretodo porque indica un claro exceso de confianza en que podría vencer de todas formas en un futuro, alejando de sí la oportunidad de someter totalmente a su enemigo. Según él lo sabía todo sobre la guerra y no había nada nuevo, que pudiera truncar su camino a la victoria.  Su ego estaba sumamente inflado al ver como cada día sus huestes aumentaban, gracias a la influecia de un liderazgo mal entendido, ya que lo que sus aliados verdaderamente valoraban era su supuesta capacidad para guiarlos a la victoria contra Roma y no la admiración por su persona. 

Fue entonces cuando los romanos aprendieron de sus propios errores, definieron sus objetivos más en el plano político e ideológico y optaron por no enfrentarlo en grandes batallas, simplemente huían para asediarlo después con escaramuzas. Una guerra de desgaste en la que la paciencia de sus tropas y aliados empezó a decaer y su imagen de invencible se hizo añicos. Siguió ganando algunas batallas pero ninguna le aseguró la derrota de Roma.

Utilizando sus propias tácticas Escipión, el Africano, trasladó la guerra a Cartago y Aníbal tuvo que poner pies en polvorosa y volver a defender su propia tierra. Fue vencido en Zama utilizando a sus antiguos aliados y a sus propios elefantes. Cuenta la historia que los romanos hicieron sonar sus cuernos tan fuertes, que los elefantes se asustaron aplastando en su huida a gran parte del ejército cartaginés.

Aníbal se vio obligado a firmar un tratado de paz con Roma y posteriormente se dedicó a la vida política; sin embargo, su error de no haber tomado Roma le pasó la cuenta cuando los oligarcas lo dejaron fuera de su propia tierra. Libró algunas otras batallas como consejero al servicio de las Prusias. El gran Aníbal terminó suicidándose para evitar ser entregado a los romanos, que nunca olvidaron las vergüenzas que los hizo pasar.

Pues si, mi admirado Aníbal terminó siendo un mediocre, simple y sencillamente porque no supo adaptarse a los tiempos de paz, era un guerrero no un administrador, incapaz de funcionar en los medios políticos. Particularmente pienso que su decisión de no tomar Roma fue más dada por su necesidad de seguir luchando, ya que no sabría que hacer cuando la lucha hubiera terminado. Aníbal prefirió barrer su incompetencia como administrador bajo la alfombra y esperar que el futuro le diera otra oportunidad…….. que nunca llegó.

La lección es clara, los mediocres existen cuando las organizaciones acostumbran a sus ejecutivos y colaboradores a ocultar los conflictos, esperando que así se olviden y desaparezcan. Pero, lo cierto es, que esto nunca sucede, el conflicto irremediablemente reaparecerá, porque nunca fue resuelto, perjudicando a la organización a la hora de obtener resultados.

En el medio profesional, los mediocres, que usualmente no están conscientes de que lo son, se escudan detrás de una personalidad tranquila, de años de trabajo esforzado, incapaces de generar un conflicto y excelentes negociadores, bendecidos por un aura de probada honestidad y listos para ser canonizados por su moralidad a prueba de toda aciaga tentación. Pero son grises, son personas que critican sólo aquello que les afecta, que son incapaces de entender que pueden aprender de otras personas, que generan conflictos al vivir en una constante “rutina defensiva”, que sabiamente traspasan a aquellos que son proactivos y que no temen enfrentarse a éstos para resolverlos.

Un colaborador que sabe cómo se debe hacer una tarea, que cuenta con probada capacidad para llevarla a cabo y, que además la pone en práctica, desarrolla y conforma lo que conocemos como: Competencia. Esto es tan definido y reconocible que no debería ser problema para los demás aceptar que el individuo realice el proceso sin que se genere una batalla; pero, la posible pérdida del poder funcional genera una ansiedad tal en los mediocres, que al igual que Aníbal, sin capacidad de negociar los espacios y objetivos políticos, provocan el Armagedón escudándose en tácticas dilatorias, desprestigiando a sus oponentes y disfrazando estas en esfuerzos negociadores y nuevos proyectos con visos de genialidad, que no son otra cosa que acciones destinadas a ocultar su falta de competencias.

El profesional que se ve enfrentado a esta situación generalmente iniciará asertivamente tratando de cooperar con otros y sacrificando su capacidad de logro en aras de una solución negociada. Pero esto con los mediocres generalmente no funciona y, seguramente, después de meses de frustración se verá abocado a decidir si “avanza sobre Roma o no”, decisión que es sumamente difícil, porque sabe que además de hacerse con la victoria, deberá someter al contrario para terminar con el conflicto, lo que para un profesional serio siempre resulta emocionalmente desagradable.

Es muy importante entender que la ausencia de conflictos en las organizaciones, puede provocar la inercia ya que si no se batalla en el campo del conocimiento se limita la generación de posibilidades, se impide la apertura a nuevos procesos y a formas diferentes de realizar las tareas, lo que provoca que disminuya la eficiencia y la posibilidad de innovar y avanzar a niveles financieros más estables. Así mismo, la presencia excesiva de batallas por el poder funcional produce una dispersión de esfuerzos, no existe la colaboración y, el intercambio fluido de la información que, usualmente resulta vital para el logro de resultados, es errático y se convierte en un arma de ataque solapado.  Si la cultura organizacional no ayuda a que los conflictos se resuelvan de manera negociada y asertiva, a la larga se generará un ambiente de “laissez faire laissez passer”, profundamente nocivo para la generación de competencias en el personal y la obtención de resultados.

Generalmente prefiero siempre evitar las batallas porque creo firmemente que la forma más segura de avanzar en un entorno cambiante, es entender las diferencias y convertirlas en ventajas para todo un equipo de trabajo; pero, cuando lamentablemente me convenzo de que esto ya no es posible, siempre recuerdo la frase de Tito Livio sobre Aníbal: “los dioses son caprichosos y no han concedido a un mismo hombre todos sus dones, Aníbal sabía vencer, pero no sabía aprovecharse de la victoria”.  Quizás así evite que algún día mi epitafio sea como el de su tumba: “Aquí se esconde Aníbal”.


“Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla”. (Sun Tzu – El Arte de la Guerra)
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