DESVIACIONES DE JUICIO EN EL CENSO PANAMEÑO

on Monday, May 17, 2010
Ayer domingo 16 se llevó a cabo el Censo de Población y hoy el país es un hervidero de críticas, bochinches y denuncias de racismo, como nunca se había visto. O sea, se ha armado el típico “arroz con mango”, que si sigue cocinándose, terminará por invalidar la dudosa información recabada. De repente esto sería lo más correcto, aún a expensas de la pérdida financiera que esto acarrea para el Estado y para los rotos bolsillos de los contribuyentes. Para que lo sepa: los Censos cuestan millones de dólares.

Además de todos los problemas de logística que se dieron está el asunto de querer contar a los compatriotas afro del país. Lo que llama poderosamente mi atención de este asunto, es que Panamá ha sido definido siempre como un “crisol de razas” y, entonces, ¿qué pasó con los orientales, los indostanes, los europeos, los combinados y los whatever.com?

Para que les sirva de cultura general los Censos de Panamá no habían registrado, hasta ahora, la composición étnica de su población a excepción de los grupos indígenas, lo cual siempre ha sido motivo de sorpresa por parte de otros organismos de estadísticas internacionales, ya que siendo un país multirracial no se cuenta con información útil sobre las etnias, con el propósito de formular planes de desarrollo para las minorías.

Tenemos que entender que este tipo de preguntas sobre raza, religión y género han sido eliminadas de muchos tipos de encuesta a fin de que no se constituyan en un elemento de discriminación según la percepción de la Sociedad moderna. Fue quizás este componente el que provocó la tamaña equivocación de las mentes brillantes que organizaron el Censo de esta década, ya que por tratar de eliminar la connotación racista de las preguntas, terminaron discriminando a toda una serie de panameños que se sienten contribuyentes de la historia de esta nación y molestando a los afro antillanos por el modo de construir la pregunta.

Y es que cualquiera que haya estudiado estadística, aunque sea básica, sabe muy bien que dependiendo del tamaño de la muestra, el tipo de información a recabar y los recursos con que se cuentan para analizar los resultados, es que se estructuran las preguntas, que generalmente son cerradas o limitadas a conceptos muy puntuales. Esto ayuda en términos de tiempo de encuesta y análisis de resultados.

Y es por esto que una pregunta como: ¿Se considera usted de ascendencia afro antillano? no tiene cabida en este tipo de encuesta. Primero: ¿se considera? Eso implica análisis profundo de una situación. En todo caso, la pregunta correcta debió ser directa: ¿tiene usted ascendencia afro antillana? Respuestas: Si, No, No Se.

Si usted contestaba SI, venía lo bueno: ¿Es usted negro colonial, negro afro antillano, negro africano? Será que había categoría de café con leche. Lo cierto es que hasta ahora me estoy preguntando a que se referían con “negro colonial”. Señores, dudo mucho que en la generación actual de compatriotas negros, haya coloniales de 500 años????? Ni en Pellotihuelle habrían hecho un Censo así.

Amo a Panamá pero este tipo de cosas me colman. En una actividad que implica resultados para el desarrollo futuro del país, y que es tan costosa, no se experimenta. Hubiera sido interesante conocer la distribución de las etnias en Panamá y para eso, la pregunta debió haber incluido a todas las que se conocen forman parte de nuestro desarrollo histórico.

Esto es lo que más olas ha levantado en esta historia estadística, pero lo que verdaderamente debiera ser materia de análisis tiene que ver con la actualización del tipo de información que se desea manejar. Cincuenta y dos preguntas es totalmente amorfo, sobretodo porque en la mayoría de los casos, el 30% de las mismas quedaban sin contestar porque no aplican.

Además los niveles de conocimiento de los encuestadores dejan mucho que desear:

¿Cómo es posible que un encuestador no sepa que Guararé se localiza en los Santos?

¿Cómo es posible que se permita que la información se escriba a lápiz, simplemente para darle al encuestador la posibilidad de corregir sus equivocaciones, sabiendo que es un elemento que se percibe como desconfianza ya que cualquiera puede borrar la información y reescribirla?

¿Cómo es posible que se permita que los encuestadores dejen preguntas en blanco, sin siquiera pasar una raya para establecer que no aplica?

¿Cómo es posible que no hagan las preguntas porque asumen ellos la respuesta?

Señores son reglas básicas de encuestas en Sociología, Demografía, y lo que guste. No podemos seguir así en Panamá. Cosas tan serias como recabar información personal de los ciudadanos de este país debe tomarse con la seriedad que el caso amerita. No voy a citar como se hacen estas encuestas en los países llamados desarrollados, pero si he de decir, que no es justo retroceder cuando lo que debemos es avanzar y no ha de extrañarnos que en la mayoría de los casos, las personas prefieran no dar información 100% veraz.

Orgullosamente yo he sido censada en 1970, 1980, 1990 y ahora en 2010, por lo tanto se de lo que le estoy hablando, por supuesto, por parte de los sufridos encuestados. Y aquí meto mi cuña. Sea usted de la etnia que sea, es panameño, y por lo tanto, tiene el mismo derecho a una vivienda digna, a una seguridad social y bienestar médico adecuado y al mismo trato por parte del Estado protector de sus nacionales.

Los que estructuraron este Censo experimentaron lo que se conoce como una “desviación del juicio” y la percepción personal que ellos tenía sobre el resultado que querían obtener del Censo, privó sobre una planificación seria con miras a hacer de Panamá un mejor país para todos lo que habitamos él, ya sea que tengamos de “tingo o de mandigo”.



La estadística es una ciencia según la cual todas las mentiras se tornan cuadros. Autor: Dino Segre Pitigrilli

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