on Saturday, November 7, 2009
¿Se ha visto usted alguna vez ante la encrucijada de tener que rechazar una oferta de trabajo que parece provenir del cielo laboral, con una jugosa remuneración y el plus de encumbrarlo de inmediato a la nube de reconocimiento y respeto a la que pocos acceden, sin la bendición del propio San Pedro?

Si le ha sucedido y efectivamente la rechazó, probablemente se haya enfrentado a los comentarios que juzgan su claridad mental, su valoración de competencias y su coraje y valentía para aceptar nuevos retos. O sea, que habrá quedado usted como un profesional cobarde que no sabe lo que quiere, caprichoso, inmaduro y demás hierbas aromáticas.

Lo cierto es que un profesional experimentado y poseedor del conocimiento necesario para valorar los riesgos que conlleva la ambición en el desempeño profesional, tendrá claras las razones por las que se es capaz de rechazar la olla llena de oro al final del arcoíris. Pero créame, no hay posición más valiente para un profesional que reconocer que la oferta que se le hace conlleva aristas que, como dice Peter, lo llevarán a su glorioso nivel de incompetencia.

Laurence J. Peter lanzó su libro “El Principio de Peter” en 1969 y desde entonces ha sido puesto a prueba una y otra vez por numerosos estudios llegándose, casi siempre, a la conclusión de su certeza.

Dice Peter: “en una jerarquía todo empleado tiende a ascender hasta su nivel de incompetencia”. Esto es así, debido a que las organizaciones no han definido claramente el perfil de la posición y no son muy dados a invertir tiempo en realizar un estudio de competencias necesarias para la misma; por lo tanto, sólo priva la idea de que si el empleado ha cumplido exitosamente el requerimiento de la posición en que se encuentra actualmente, seguro será igualmente eficaz en el desempeño de la nueva posición para la que se le ha elegido.

Por otra parte, la visual de la mayoría de los profesionales a la hora de aceptar este tipo de ofertas, se circunscribe usualmente a la necesidad creada por los tiempos modernos de aumentar constantemente su nivel de ingresos en términos de mejorar su calidad de vida, frecuentemente golpeada por el crédito de consumo, y ascender un escalón más en la socialité de redes, alcanzando prestigio, respeto y autoridad sobre el resto de la plebe con la que todos los días comparte el café que marca el inicio de la jornada.

Pero lo cierto es que el mundo laboral ha cambiado muchísimo desde la década de los ´60 y, aunque este axioma sigue vigente, es necesario que el profesional de hoy y, también las organizaciones, introduzcan otras variables en la ecuación. Por ejemplo, el Principio se basa en el hecho de que el individuo, tarde o temprano, alcanzará una posición para la no haya desarrollado las habilidades que esta requiere. Pero hoy, esto es perfectamente manejable si nos centramos en lo que se conoce como la “Gestión por Competencias” donde se evalúa la capacidad de la persona para desarrollar un perfil de posición, previamente diseñado y alineado a la estrategia, y se procede entonces a identificar las fortalezas de la persona seleccionada, para diseñar luego un plan de desarrollo individual que le permita adquirir aquellas habilidades que aún no tiene.

Pero por supuesto, en casa de herrero, cuchillo de palo y esto es lo que menos se hace, sometiendo a las organizaciones a procesos de desgastantes conflictos, muy frecuentes entre los mandos medios, que estancan de manera inevitable la capacidad de la organización para innovar y crear valor agregado para sus clientes y su capital humano.

Pero aún más allá de todo esto, lo aprendido por esta servidora en su caminar profesional por organizaciones de diversos sectores económicos y, habiéndose nutrido de experiencias en equipos de trabajo inter e intra culturales, la lleva a concluir que, hoy día, la mejor herramienta de las organizaciones y los profesionales para estructurar el desarrollo de carrera y el relevo de posiciones vitales para las organizaciones es la “Gestión del Conocimiento”, propio y corporativo.

Pero retornemos al inicio de nuestro escrito de hoy. ¿Por qué rechazar la posición soñada?

Son muchas las razones por las que una organización puede hacerle una oferta, y esto, toma matices intensos si usted ya es empleado de la misma. La mayoría de nosotros puede pensar que no hay razón posible por la que una empresa le haría una mala oferta, pero lo cierto es, que puede que la oferta no sea mala pero ocurra que las razones para el ofrecimiento sean las equivocadas. Lo mismo puede ocurrir del lado de la cancha del profesional; puede que éste tenga toda la intención de ayudar a alcanzar los objetivos de la empresa, pero ocurra que sus razones personales para aceptar la posición no sean las correctas.

Pero… ¿existe tal cosa como razones equivocadas para ofrecer o aceptar una oferta de trabajo?

Es necesario que se comprenda que las ofertas no nacen de las organizaciones “per se”, estas son diseñadas y estructuradas por las personas responsables para ello y, por lo tanto, no son tan científicas nada. Muy por el contrario, por más que se apliquen todas las teorías de selección de personal y estructuración de posiciones y se haga una selección adecuada entre varios candidatos evaluados a conciencia; invariablemente entrará en juego el propio proceso cognitivo del analista, con sus juicios correctos, sus percepciones particulares, sus distorsiones y prejuicios, pero sobretodo, su agenda oculta. Es este último concepto “agendas ocultas” el responsable directo de las razones equivocadas en el submundo de la Política Organizacional.

Una agenda oculta no es otra cosa que un motivo ulterior que se esconde detrás del plan o estrategia presentada. Usualmente responde a la necesidad, expectativas o deseos personales de quien la presenta, o incluso de un grupo dentro de la organización, y puede dar al traste con un proceso de reestructuración o con el prestigio de un profesional. Si usted no tiene la costumbre de mirar debajo de las alfombras cuando aspira, puede creer que va camino a obtener un resultado “x” y, cuando menos se lo espere, se encontrará con todo el abecedario pero sin ninguna “x”.

Esto puedo decirlo con conocimiento de causa, y efecto, ya que viví este tipo de situación hace unos años atrás. Reconocer las “razones equivocadas” no es fácil, hace falta mucha práctica en el conocimiento de los procesos cognitivos de los humanos en general. Este tipo de proceso incluye el conocimiento sobre uno mismo, sobre los otros, sobre sus culturas y sus entornos. Parece muy amplio no, sin embargo, créame, no es tan difícil; es necesario entender que la naturaleza y las demandas de las tareas influye directamente sobre su ejecución y su nivel de dificultad, lo mismo que las características personales de quienes las estructuran y ejecutan.

Cuando las personas se desempeñan en una posición por muchos años es necesario analizar a profundidad su desempeño. Puede que haya obtenido logros importantes durante una etapa de su ejecución y, por supuesto, su evaluación será excelente. Pero cuando se la considera para otra posición, es importante analizar el tipo de tareas que ha estado desempeñando y sus métodos, ya que puede ser que haya sido exitoso sólo realizando las mismas tareas durante ese lapso de tiempo, con cero valor agregado para enriquecer la posición y sin demostrar que ha adquirido habilidades que están siendo subutilizadas en la posición actual.

Lo cierto, es que esta es una de las clásicas razones equivocadas para ofrecer una posición. Esto en muchos casos se agrava cuando a este tipo de personal se les promete un ascenso a una posición específica, mucho antes de que el mismo pueda darse. Esto de inmediato dispara una serie de mecanismos cognitivos que promueven en la persona cambios en su comportamiento, que pueden ser positivos o negativos, directamente relacionados con la promesa realizada.

Las agendas ocultas no necesariamente tienen que ser negativas. En muchos casos los niveles directivos las utilizan con el fin de obtener ese avance importante, que no sería posible si se despejarán todas las cartas sobre la mesa de un solo golpe; pero ojo, estas agendas generalmente tiene un término de vida muy corto y un motivo específico, enmarcado en la estrategia de la organización.

Yitzhak Samuels en su libro “La Agenda Política en las Organizaciones” analiza de forma profunda el poder social y la política en los niveles jerárquicos, lo mismo que las respuestas que dan a estos comportamientos, la masa de colaboradores, ejecutivos y directores de estas entidades.

En todo tipo de organización se manejan agendas políticas que no son otra cosa que ese comportamiento no oficial, que usualmente no conlleva castigos o premios, algunas veces hasta no ético y que no es reconocido dentro de la cultura organizacional como parte de las normas o procedimientos de la misma. Todos saben que existen y, probablemente, conozcan incluso quiénes sean los expertos en utilizarlo dentro de la estructura, pero a la mayoría no le queda más remedio que continuar como marionetas operativas, ya que no tienen el conocimiento profundo del papel que juega el factor humano en este tablero de ajedrez.

Pero como todo en esta vida parece ser dual, nos enfrentamos a lo que Samuels menciona en su libro como la “Teoría de las Sombras Políticas” que conceptualiza que todo comportamiento oficial, entendido como cónsono con las reglas y procedimientos de la organización coexiste en el mismo espacio con el no oficial, que es aquel que antepone los beneficios personales y, que muchas veces resulta contradictorio y que irremediablemente causará fricciones en diferentes niveles de la estructura.

Créame, no hay manera de que usted escape a esto, sea cual fuere la organización a la que pertenece y sea cual fuere el sector en el que se desempeña. Es la historia de la humanidad, la lucha por “poder”, ya sea este político, social o individual. Las Agendas Políticas no buscan otra cosa que incrementar el poder del grupo que las ejerce y esa es la razón principal por la que se originan las “agendas ocultas” individuales, que usualmente presionan en situaciones rutinarias de las organizaciones como son la aprobación de un nuevo proyecto, la estructuración de las finanzas, decisiones relacionadas con posiciones de la estructura y la conocida lucha intestina por ver aprobado su presupuesto.

Ahora bien, la buena noticia es que estas agendas ocultas no duran a largo plazo, sea cual fuere el método utilizado, la agenda eventualmente quedará al descubierto simplemente porque llegará el momento en que afectará negativamente a la organización y a quienes sí intentan, con su trabajo diario, cumplir con las normas a fin de lograr los objetivos propuestos. El conflicto llegará entonces a los altos directivos quienes establecerán la norma a seguir.

No obstante, también habrán situaciones en las que los directivos no tendrán otra salida que seguir lidiando con estos comportamientos ya que eliminar a quien los utiliza, podría costarles demasiado dinero, causarles un conflicto mayor debido a las redes que esta persona ha creado dentro de la organización o, puede tratarse de una persona que maneje información muy valiosa y confidencial y no puedan darse el lujo de permitir que el individuo se las lleve a la competencia, por lo tanto deberán sacarse un conejo del sombrero y buscar la solución dentro de la propia estructura.

Así es el mundo de la política organizacional, no importa si la empresa es grande o pequeña o, el sector donde se desempeñe, todas tienen su “Peyton Place”. Lo importante es sopesar si estas agendas ocultas van a afectarle de manera profunda y a mediano plazo en el desempeño de su posición. Recuerde que en un puesto ejecutivo a usted se le medirá por sus resultados y esa tontera de que “yo lo controlo” y “con el tiempo me deshago del problema”, no funcionan a la larga, ya que para que lo sepa, los resultados también pueden ser manipulados siempre que se tenga el poder para hacerlo.

Si usted sabe que la persona con la que trabajará, aunque sea su subalterno, tiene la capacidad de ocultarle información y manipular a su propio equipo de trabajo, si las redes sociales que ha construido llegan hasta los niveles directivos y sobretodo, si la empresa pretende que sea usted quien acabe con él, le aconsejo que medite seriamente si acepta o no la posición; ya he visto muchos casos en los que un profesional correcto y con todas las capacidades intactas, ha tenido de que salir con el rabo entre las piernas, y con el mote de incompetente, gracias a las agendas ocultas de quienes querían su posición. Lo importante es negociar con la empresa un tiempo perentorio en que ese escollo saldrá de su camino, si eso no es posible, entonces mándese a cambiar o busque otra posición dentro de la empresa, créame, para un profesional honesto siempre hay oportunidades.

Entienda esto, es posible manejar y controlar las agendas ocultas de otras personas siempre que a usted le sea posible identificarlas y obtenga el apoyo de las jerarquías de la organización para neutralizarlas. Hay muchos métodos que pueden utilizarse para esto y que sería muy largo enumerar; pero, en este momento, mi recomendación es que medite muy bien sobre la clase de profesional que usted quiere ser, sobre las oportunidades que puede ofrecerle la organización en otras secciones de la estructura y sus estrategias de negocios a futuro y sobre las habilidades que usted pudiera mejorar o adquirir. Siempre es bueno también que analice las oportunidades que el mercado laboral puede ofrecerle en esta etapa de su carrera. El resultado de este análisis probablemente le dará la clave para decidir si se queda en su propio “Paso de las Termopilas” combatiendo valientemente a sabiendas que es una batalla perdida, o reagrupa sus fuerzas y enfila por otro flanco, en la búsqueda de un paso más expedito para el logro de una posición más cónsona con su desarrollo profesional.
En mi caso particular los acontecimientos posteriores me probaron que había tomado la decisión correcta al rechazar una oferta que a todas luces estaba plagada de razones equivocadas y, es más, se me brindó la oportunidad de participar en la escogencia de la persona que tomaría dicha posición. Hoy día esa persona continúa desempeñándose exitosamente en la posición, simple y sencillamente porque fue escogido por las razones correctas y porque las "agendas ocultas" fueron neutralizadas satisfactoriamente. Este fue un trabajo arduo y desgastante en el que fui exitosa sencillamente por contar con conocimientos cognitivos que el promedio de la personas no ha desarrollado y, lo que a todas luces parecía un fracaso, hoy día lo valoro como uno de mis mejores desempeños profesionales.

En muchas empresas para alcanzar la gloria no importa vencer, basta sólo con combatir.
Carlo Dossi - Escritor Italiano


Hace 50 años bastaba aprender un oficio o estudiar una carrera a fin de considerarse apto para realizar una tarea o desempeñarse en el mundo laboral de la Postguerra; sin embargo, en nuestro mundo globalizado de hoy se exige mucho más que esto.

Según el famoso Principio de Peter para ser competente el profesional deberá contar con las habilidades apropiadas para ejecutar las tareas que la posición requiere; pero tal como él lo plantea, muchas veces estas habilidades no son medidas ni analizadas adecuadamente y, aún así, el profesional obtiene la posición.

Peter lógicamente analiza este asunto desde el punto de acción de las organizaciones dejando un poco en el limbo la responsabilidad que le compete al propio profesional, que en promedio, poco se preocupa por conocer y entender que el desarrollo de sus habilidades en el campo profesional va mucho más allá de la conclusión exitosa de su carrera Universitaria con Master, Doctorado y demás adornos académicos, sino que incluye también la madurez y el desarrollo de los aspectos cognitivos, afectivos y conductuales que completan el paquete de sus competencias como profesional.

Hoy inicio una nueva Serie Conocimiento dedicada a explorar el concepto de “Competencias” en el mundo de hoy. Esta Serie abarcará conceptos relacionados con los procesos cognitivos, las competencias y el uso indiscriminado de las Agendas Políticas en las organizaciones. Con suerte, usted descubrirá que puede tener 20 años de experiencia laboral y cero conocimiento de lo que usted verdaderamente necesitó o necesita desarrollar para alcanzar esa posición que siempre ha deseado en el ámbito laboral.

Es muy probable que no le haya gustado como sonó la frase anterior, pero créame, no hay día que pase sin darme cuenta de que no he desarrollado “A o B” técnica, o que debo repasar conceptos financieros y económicos, ya que las formas de hacer negocio han sufrido cambios o, que debería volver a tomar cursos de “coaching ontológico” a ver si puedo hacerme comprender mejor en el mundo de los especialistas de hoy. Siempre tendrá usted la capacidad de aprender, aunque con los años disminuya su capacidad de procesamiento que será más lenta y menos abarcadora.

Tome en cuenta que los datos y la información están en constante transformación y esa es la razón por la que todos los días hay nuevos conocimientos. No es posible saberlo todo, en eso estamos todos de acuerdo, pero es un hecho que usted debe siempre mantenerse actualizado en su campo de especialización, así como en los hechos y materias generales que constituyen su entorno inmediato.

La palabra competencias se origina del latín “competeré” que significa: ir una cosa al encuentro de otra. También de la misma raíz se origina el significado de “competer, incumbir o pertenecer”. Si bien es cierto que la “gestión por competencias” inicia fuerte a partir de los ´80, el concepto se maneja incluso desde la antigüedad.

En la época de Platón se llamaba “epsisteme” al conocimiento científico y “epitedeuma” se denominaba a la práctica de este conocimiento. Para Platón un buen profesional o “technita” no podría desempeñar bien su profesión si no contaba con ambos. Adicionalmente en su libro La República, cuando analiza la Justicia, introduce también la variable “Aritud” que no es otra cosa que el saber afectivo y conductual, y que hoy día muchos conocemos como ética. Interesante no, y usted que creía que Platón sólo hablaba tonteras filosóficas del alma y las ideas.

Posteriormente fueron muchos los filósofos que analizaron el tema de las competencias, desde Francis Bacón con su método inductivo hasta Frederick Taylor con sus estudios en las fábricas. A partir de los ´70 los estudiosos modernos como McClelland, Boyatzis, Spencer y Spencer y muchos otros constituyeron la teoría de lo que es hoy la Gestión por Competencias; no obstante, una de las definiciones que me parecen de las más acertadas es la de Rodríguez y Feliú que expresa que las competencias son un “conjunto de conocimientos, habilidades, disposiciones y conductas que posee una persona que le permiten la realización exitosa de una actividad.”

El profesional de hoy no puede dejarle todo a la organización, es necesario que comprenda que sus competencias son el resultado de:

Saber actuar: formación, aprendizaje, conocimientos.
Querer actuar: tener criterio, imagen de sí, reconocimiento, confianza.
Poder actuar: atribuciones, cultura organizacional


Tal como lo define Mertens en su concepción dinámica de las competencias, el profesional alcanza su nivel máximo de competencia cuando logra destacarse en su medio. Pero para llegar a este punto, el profesional también deberá contar con un tipo de conocimiento que no siempre estamos dispuestos a explorar y que tiene que ver con los procesos cognitivos de los individuos, que son directamente responsables del “querer actuar” y el “poder actuar”.

Por eso iniciamos esta Serie Conocimiento explorando una situación muy común como es el aceptar una posición y poder desempeñarla adecuadamente. Para la mayoría de nosotros la formación académica no es el mayor problema para alcanzar la competencia en una posición, sino las limitantes que podamos tener para realizar juicios correctos o para lograr resultados cuando somos afectados por las actuaciones y el poder político en las organizaciones.


“Existen tres niveles de sabiduría: los que saben, los que saben que no saben y los que no saben que no saben.”
Baltasar Gracián, filósofo Jesuita
on Monday, September 28, 2009

Hace sólo un par de horas la esencia de Don Guillermo Endara Galimany fue al encuentro de su creador y, estoy segura, que habrá llegado a él esbozando su inmensa sonrisa y con la conciencia tranquila que sólo queda al final de una vida dedicada a dar lo mejor a un país y a su gente.

Cuchungo, como lo llamábamos la mayoría de los panameños fue parte de nuestra historia política por más de cinco décadas. Fue Presidente del país en uno de los períodos más oscuros de nuestra historia, siendo capaz de tomar las riendas de una patria destrozada por los odios y las ambiciones de grupos, que no tuvieron el menor reparo en utilizar la violencia física en su contra y de otros que lo culpaban de la invasión estadounidense.

El vacío que deja en la Sociedad panameña es enorme, básicamente porque estamos faltos de líderes que sepan guiarnos hacia el futuro, sin proyectar el “juega vivo” como la herramienta principal de trabajo. Su imagen de hombre bonachón que le ganó el apodo de “pan de dulce”, de probidad en las acciones, de poseedor del conocimiento de la tolerancia y de la esperanza en que todo es posible si se antepone las necesidades de país antes que las propias, será difícil de llenar en los tiempos de hoy.

Pero si hay algo que voy a extrañar de Don Guillermo Endara, será esa autenticidad humana de quien vive de cara a lo que siente y a lo quiere proyectar. Endara deja una tremenda memorabilia de anécdotas y acciones, que pocos hoy se atreverían a sostener ante la opinión pública. Nos dio una historia de amor en la Presidencia, tantas frases irreverentes pero llenas de verdad, instituyó la reconciliación como herramienta principal para la reconstrucción de un país y no abandonó sus principios y luchas, aún en las postrimerías de su vida.

Aunque en algún momento hayamos disentido de sus propuestas o medidas, probablemente la mayoría de nosotros concuerde en que su estatura política sólo podrá ser alcanzada por aquellos que se comprometan verdaderamente a servir a la Patria y no a servirse de ella.



El poder embrutece
Guillermo Endara Galimany
on Wednesday, September 16, 2009

Hace ya unos meses que escribí en este blog mi humilde concepción de lo que fue la debacle de las hipotecas “subprime”, en la creencia de que los genios de las finanzas tardarían, por lo menos, un par de años en estructurar nuevas redes de re-titulaciones, plagadas de recovecos y vericuetos, destinadas a trabar al pendejo inversionista que espera, al final de la maraña de intercambios financieros, sacarse una jugosa ganancia. Pero bueno, como no soy avezada en el tema, pues me equivoqué.

Ponga atención, si usted tiene una póliza de seguros por 1 milloncito y resulta que descubre que tiene un cáncer que le está acabando la vida, y el bolsillo por gastos médicos, puede optar por lo que se conoce como un “life settlement” y venderla por unos 500,000 dólares, por ejemplo, dependiendo de su expectativa de vida???????

Eso es lo increíble de nuestra era, hasta una enfermedad terminal puede convertirse en el medio de hacerse de Don Dinero para campear el temporal, aunque a la larga, quedará igual de frío y pálido.

Este no es un instrumento nuevo ya que se viene comerciando desde que se dio el boom de los enfermos de SIDA, perdonen si suena grotesco, pero con los adelantos médicos la expectativa de vida de estos enfermos aumentó, lo que disminuyó las ganancias de los inversores. Así que, aprendida la lección, ahora apuntan a los adultos de más de 65 años y los Gurus financieros se especializan mucho en determinar la expectativa de vida, para que no les “salga el tiro por la culata.”

Pero nuevamente, el negocio mayor no estriba en comprar 10 pólizas, guardarlas en la caja fuerte y esperar a que los dueños pasen a mejor vida; el verdadero negocio, al igual que sucedió con las hipotecas subprime, se crea a partir de las subsiguientes titulaciones que luego que se venden como paquetes de bonos en fondos de inversiones.

Tal como lo explica un reciente artículo en el New York Times, los bancos están a la búsqueda de nuevos negocios financieros y tienen en la mira las titulaciones masivas de estas pólizas de seguros de vida. Muchos aducen que este es un negocio mucho más seguro para los inversores, ya que el valor de las mismas no está sujeto a las variaciones del mercado, como sucedió con las subprime; no obstante, tiene aristas peligrosas a considerar.

¿Se podrán predecir promedios de expectativas de vida certeras, que verdaderamente garanticen al inversor que cobrara su ganancia antes de morirse él?

¿Cambiarán en algún momento las regulaciones fiscales promedio que aplican hoy día a estas pólizas? Hasta donde sé el IRS ya tienen en estudio este componente.

¿No dará esto pie a que se cometan fraudes y los especuladores se aprovechen de las necesidades de los adultos dueños de estas pólizas?


¿Cooperarán las Compañías de Seguro, a sabiendas que esto garantizará un aumento en los pagos de pólizas que antes eran canceladas por diversas razones? Esto deriva del hecho de que si el dueño de la póliza decide terminarla porque no puede pagar las mensualidades, o por otras razones, los inversores de los fondos deberán seguir haciendo estos pagos, garantizando que en algún momento, todas las pólizas deberán ser pagadas.


¿No iremos nuevamente camino de otra debacle financiera? Si se afectarán las reservas de capital de las grandes aseguradores, no sólo sufriría el mercado de las pólizas, también afectaría al reaseguro del comercio internacional y a la capacidad de cualquier ente financiero, de responder por pérdidas o fraudes mayores ante sus clientes.


¿Y qué pasa si se muere un beneficiario y sus familiares nunca lo registran como tal, dejando a los inversores por “saecula saeculorum” sin cobrar el dividendo? Pasará que probablemente muchos familiares no se enterarán de esta operación financiera hasta la muerte del beneficiario y, será tal la rabia, que les importará un bledo esforzarse por anunciar el fallecimiento…


Pero lo que más me preocupa es que en algún punto de la cadena, muchas familias quedarían sumidas en la desesperanza, ya que después de la muerte del beneficiario no contarían con ese dinero para sostenerse; o sea, se quedarían a la Luna de Valencia, lo que me parece francamente injusto.

Creo que las Aseguradoras, en algún momento, deberán dar la opción en el contrato de póliza, de que la misma no pueda ser comercializada en el mercado de valores, dándole así la opción a quien quiera adquirir una, de bloquearla para que en un momento de desesperación no sucumba ante esta nueva elucubración financiera. Esto permitiría también que se aplicaran intereses mayores sobre pólizas negociables, o no negociables, según se decantara la tendencia del mercado, haciéndolas atractivas al inversor y, el intenso IRS, estaría en capacidad clavar justamente a quienes negocian las pólizas y no castigar a quienes las tienen para protección de sus seres queridos.

Pero lo peor de todo esto, es que en el mismo hit parade, los bancos y brokers de Wall Street siguen buscándole salida a productos tóxicos, viéndose un aumento reforzado en las transacciones de “remics”. ¿Será que no hemos aprendido nada? Pues parece que no, porque el mismo artículo antes mencionado indica que entidades como Credit Suisse y Goldman Sachs ya están creando infraestructuras internas para apoyar el negocio de los “life settlement.”

¿Dónde habrán quedado todos los propósitos de revisar las legislaciones financieras, de ordenar a las calificadoras de riesgos y de redefinir y mejorar los acuerdos de Basilea? Supongo yo que todavía han de estar en las mesas de negociaciones; lo cierto es que yo ya estoy revisando lo aprendido sobre los Ciclos Económicos, ya que todo parece indicar que cada vez serán más cortos, perpetrando en nuestras vidas el estrés financiero, como una actividad anual, tal como nos sucede con las compras de regalos de navidad.

Es la fortuna, no la sabiduría, la que gobierna la vida de los hombres
Marco Tulio Cicerón- escritor y político romano
on Saturday, September 12, 2009

Después de un poco más de 60 días del Gobierno de Martinelli, vemos varias iniciativas en ejecución, que indudablemente tienen que ver con la necesidad de corroborar a la masa electora, que las promesas de campaña no se quedarán en eso.


Lo primero que debo notar es que este es el Gobierno del Jean, prenda de vestir que parece haber sido escogida por el “craizy team” para proyectar el concepto de que es un gobierno donde sí se trabaja, ya que el demin ha sido siempre una tela utilizada en la confección de uniformes en trabajos que requieren mucho esfuerzo físico y, en los que usualmente hay que enlodarse y llenarse de hollín para sacar adelante el resultado que se busca. Percibo que será por toda la suciedad y corrupción que tendrán que limpiar en sus cinco años de Gobierno, quizás incluso en sus propias huestes. He de decir que he visto al Presidente en ciertos actos protocolares, no muy bien vestido, pero el jean es una de mis prendas favoritas y el que todo el team lo utiilice para transmitir esa opción de cambio o renovación, me parece muy refrescante.


Desde la Toma de Posesión también se nota una inusitada celeridad en el trabajo de los bienaventurados Diputados de la Asamblea, que espero perdure con el mismo nivel de motivación durante todo el período. La aprobación de los “100” para los Jubilados sin pensión, ha sido muy bien recibida. Hay también una cantidad de anteproyectos en espera, entre ellos el #21 relativo a medidas de justicia fiscal para la clase media y otros. Algo interesante, muchos de ellos han sido o estaban propuestos por miembros del PRD. Lo cierto es que habrá mucha tela que cortar en los próximos meses con las iniciativas legislativas que el Ejecutivo estará presentando, sobretodo en el ámbito de materias fiscales para las empresas.



A través de los medios también hemos tomado debida cuenta de las acciones realizadas en relación a los contratos o concesiones que tenía el Estado panameño con empresas locales y multinacionales destinadas a dar un mensaje, alto y claro, de no tolerancia a los chanchullos contractuales que se han dado en nuestro país desde el glorioso 1903. Hemos visto a un Martinelli con mazo en mano, como en sus mejores días de campaña, destruyendo la corrupción en forma de concreto y rellenos. Y como parece que lo de los rellenos es un negocio redondo, vemos como ahora el Miramar tendrá que pagar por su estacionamiento subterráneo, el Club de Yates está en problemas a futuro, los corredores van a ser auditados y la Pollution clama porque tiene sus contratos en orden.



Lo cierto es que esto es algo que ha debido ser hecho hace mucho tiempo porque estamos hasta el copete de que se le den concesiones a las grandes empresas para que brinden servicios a la Sociedad y quedamos, al final de la línea, en un tremendo cuello de botella con carreteras mal construidas, servicios carísimos, etc. Lo que me preocupa es el show mediático que, si bien en una primera instancia sirvió para enviar ese mensaje claro, abusar de él podría generar una percepción negativa en los inversionistas extranjeros y locales, sobre la capacidad de los Gobiernos futuros de mantener las negociaciones realizadas en otros períodos, o sea, la tan cacareada “estabilidad jurídica”.



Esta última semana, aún con Martinelli de viaje, el “team” se vio en TV abriendo cercas y entrando en las instalaciones de Ocean Pollution para detener otro relleno en ciernes. Si me permiten una sugerencia, creo que mandar la orden a la empresa y negociar las condiciones de la “rendición” serían suficientes de ahora de adelante, a fin de no continuar promoviendo la idea de que el Gobierno irrumpe constantemente en “propiedad privada” alegando malos manejos, no vaya a ser que algún funcionario no lea correctamente los contratos y nos encontremos con el desgobierno de las acciones. No estoy en contra del proceso, pero si de la forma como se está llevando a cabo.



Lo que si he de decir es que el Gobierno del Cambio, al cumplir sus 100 días, medición que se ha convertido en la revisión de ejecución por excelencia a nivel mundial, mediáticamente hablando, tendrá muchas acciones positivas que mostrar, pero, que de ninguna manera garantizan que será la trayectoria en los años por venir. Es importante que se comprenda que lo que de verdad queremos ver los panameños, son acciones concretas en términos del transporte, la seguridad, la educación, la economía y la Caja del Seguro Social, sobre las cuales aún sólo hemos visto pasos inseguros, derivados de hechos recientemente ocurridos, como los accidentes de tránsito, las quejas irresolutas de la población y los efectos de la crisis de poder adquisitivo, que nos convirtieron la risa en mueca, cuando la luz subió en lugar de acomodarse a la rebaja solicitada por el Presi.


Todo parece indicar que antes de los 100 días el Gobierno enfrentará su primera escaramuza, con la anunciada postura de los maestros de lanzarse en la búsqueda de nuevos aumentos salariales y el regreso a su jubilación especial. Entes como la Alcaldía de Panamá se vislumbran como constantes focos de conflictos, bochinches criollos y cera de velas en las escaleras de alguna institución y, el submundo de los narcos y las pandillas siguen descontroladas en su escalada de violencia y lucha por el control.



Esperaré entonces para conocer cuál será la estrategia del “team en jeans” para lidiar estas batallas, que en casi todos los Gobiernos anteriores nos llevaron a ceder ante gremios que se han quedado en el discurso social y en la trampa de dirigentes que tienen poco o menos “know-how” que un joven de 15 años.


Ah… y por cuestión orden, yo creo que el Presi si debe tener un nuevo avioncito.





Toda tijera nueva corta la tela a al primer intento. Carmen Sarasqueta.

on Sunday, September 6, 2009

Hace ya unos días que disfruté de otro gran programa en Nat Geo “Los Niños Momia del Llullaillaco”. Es impresionante observar como un grupo de científicos escudriña con sus herramientas, que parecen sacadas de un libro de ciencia ficción, las últimas horas de vida de estos tres niños Incas, llevados a un muerte temprana para agradar a sus dioses, que fueron descubiertos en 1999 en la provincia argentina de Salta.
Es un hecho que la búsqueda del conocimiento en sus diferentes formas, sigue siendo la motivación principal del ser humano. Que los cuerpos de tres niños que vivieron hace ya 500 años vuelvan a nosotros, extremadamente bien preservados, nos da la oportunidad de mirar con nuestros propios ojos, a seres como nosotros de los que ya no quedan casi huellas palpables en nuestra época y aprender un poco más de nuestra naturaleza humana.

Me pregunto yo, una civilización que disfrutó de conocimientos astronómicos y matemáticos, que aún hoy nosotros tratamos de corroborar, tenía tanto temor a los simples dioses de la naturaleza, que era capaces de sacrificar niños, de una forma tan cruel, simple y sencillamente para contar con su gracia.

Es algo que me choca enormemente porque el conocimiento del que disfrutaban no parecía ser consistente con sus actuaciones. Pero todos sabemos, que en aquellos días, el conocimiento era totalmente elitista. Sólo los sacerdotes y allegados a la corte del Gobernante Inca, disfrutaban de él en forma real. Ese mismo conocimiento era utilizado para mantener a raya al resto de la población; el miedo fue siempre un mecanismo poderoso para gobernar en las antiguas civilizaciones. Probablemente por eso, los padres entregaban a sus hijos en la firme creencia que estos se convertirían en dioses mediante estos sacrificios y, de paso, harían un gran bien a la comunidad.

Los resultados de las pruebas realizadas por los científicos concuerdan de manera impresionante con los relatos de los archivos de Indias, donde los españoles describen muchos de estos ritos. Cada huella en la piel, los ojos o el cabello de los niños hablan de los ritos a los que fueron sometidos durante esas últimas horas, lo que me deja perpleja ante el concepto de la vida y la muerte que aquellas civilizaciones manejaban. Hoy, la Doncella, la Niña del Rayo y el Niño me llevan a meditar si el conocimiento del que hoy disfrutamos nos hace diferentes o mejores que los antiguos Incas.

Es cierto que cada uno de nosotros tiene a su disposición una gama amplia de herramientas y medios para hacerse del conocimiento necesario para labrarse un futuro; es más, eso incluye también ese conocimiento general que nos llega del pasado, así como los nuevos descubrimientos que nos permiten atisbar el futuro; sin embargo, debemos reconocer que nuestra sociedad de hoy, llamada del Conocimiento, es quizás más violenta que la de los propios Incas, así como menos solidaria y, si me lo preguntan, el ser humano promedio de hoy domina tan poco conocimiento acerca del mundo que lo rodea, que probablemente sea relativamente comparable al Inca promedio de aquellos tiempos. Y si no, pregúntele a un estudiante secundario ¿qué motivó la Segunda Guerra Mundial? y me atrevo a asegurarle, que muy pocos podrán contestarle aduciendo: “esa no es mi especialidad”.

Algunas culturas siguen utilizando el conocimiento como ventaja, al mantener a sus masas a raya bajo conceptos religiosos y culturales que los aíslan del resto del mundo. También en muchas organizaciones de todo tipo, sigue privando la máxima de que es mejor no compartir lo que se sabe, porque así nadie puede quitarme mi puesto; pero cada día comprobamos, que los medios de transferir el conocimiento se multiplican geométricamente neutralizando efectivamente los intentos que aún existen por evitarlo.

Si hay algo que ha probado la historia de estos tres niños es que el conocimiento sobrevive a las épocas, a las civilizaciones y a las catástrofes, para recordarnos, una vez más, que podemos tener el conocimiento pero sólo si sabemos utilizarlo apropiadamente, seremos capaces de sobrevivir como Sociedad sin terminar destruidos como los Incas.

Nuestro conocimiento está constituido por el pensamiento y la experiencia acumulados de innumerables mentes.
Emerson
on Monday, July 27, 2009

Estoy siguiendo con interés los acontecimientos que se están dando en Honduras, país que conocí bastante bien, hace ya más de una década, cuando viajé a pasar una temporada en San Pedro Sula. Recuerdo que ya en aquella ocasión me impresionó sobremanera su aspecto rural, la falta de infraestructuras y los niveles de pobreza extrema que podía verse en las ciudades; pero, sobretodo, el esquema de comportamiento violento de su gente vivía implícito en cada una de sus actitudes, todavía muchos hombres llevaban pistola al cinto. Era como volver en el tiempo y ver la vida en una mismísima República Bananera de los años 50.

Aunque no he regresado, las estadísticas del país me confirman que poco ha cambiado desde entonces, lo que no deja de impresionarme negativamente acerca de la capacidad de la sociedad hondureña para proyectarse hacia el futuro. Hoy día Honduras sigue siendo uno de los países centroamericanos más atrasados, con un PIB per capita de $2,200, un 74% de la población que vive en pobreza, un 20% de analfabetismo y un muy bajo índice de Desarrollo Humano. Sólo el 18% tiene acceso a los servicios básicos y de salud, que tienen grandes deficiencias. Sería como ver a Panamá allá por la década de los ´60, más de 40 años de atraso.

Es por esta razón que no me toma de sorpresa la situación política que vive hoy Honduras originada por la forzada salida de Zelaya de la Casa Presidencial de Tegucigalpa, hace unas semanas atrás. En un país donde sólo el 10% de la población controla los recursos productivos es de esperarse tendencias radicales y, si a esto le sumamos las influencias de otros gobiernos del área que se han erigido como los supuestos salvadores de los pueblos oprimidos, estaremos ante el caldo de cultivo por excelencia, para que estos hechos ocurran.

Muchos se han sorprendido de la manera tan descarada en que los militares hondureños decidieron sacar al “Mr. President” del poder, con sombrero y todo; sobretodo, por el no preocuparse de las críticas y posibles consecuencias negativas de parte de la comunidad internacional. Desde mi punto de vista, hubiera sido más inteligente buscar opciones como someterlo a un juicio interno o demandarlo legalmente por violaciones constantes a las principales leyes constitucionales del país. Esto le hubiera permitido al Gobierno Hondureño interino, poder manejarse sin ser condenados y excluidos de los foros internacionales, dejando en total libertad al llamado “Club Chavista”, de constituirse en los defensores de la alicaída Democracia hondureña.

Por su parte, Zelaya ya lleva tres intentos infructuosos por retornar a su país, el último realizado a través de la frontera de Nicaragua. Zelaya ya debería tener claro que si verdaderamente lo quisieran en Honduras, la presión interna sería mucho mayor, lo mismo que la violencia y, probablemente, conociendo la idiosincrasia hondureña, lamentablemente muchos muertos; pero todo parece indicar, que los que no lo quieren en el país son más que los que lo quieren. En realidad sus últimas apariciones no han sido otra cosa que un gran circo mediático para explotar la imagen de Presidente preocupado por lo que le pase a su pueblo.


Por su parte la OEA, con la clara perspectiva de no permitir que el esquema de los golpes de estado gorilescos vuelvan a tender su sombra sobre la America Latina, suspende los derechos de membresía de Honduras, negándole toda posibilidad al Gobierno de Facto de maniobrar la crisis, pero tratando por todos los medios, de lograr diálogos que puedan llevar a feliz término, semejante arroz con mango regional.

Ahora parece ser que la única salida posible a toda esta situación sería que el Gobierno interino convocara rápidamente a elecciones a fin de que el pueblo hondureño, con su voto, elija un nuevo Gobierno que pueda ser aceptado por la comunidad internacional como legítimo. Pero todo esto me deja con un mal sabor de boca. Las medias tintas nunca han sido de mi agrado y eso es todo lo que vemos cuando a nivel de relaciones internacionales se trata, dejando que los ciudadanos del país en crisis se desgasten entre la incertidumbre, los bloqueos políticos y comerciales, arrastrándolos irremediablemente a la desestabilización socioeconómica de sus fuentes productivas y sus esperanzas de un futuro mejor.

La OEA insiste en su respeto a la no intervención en los asuntos internos de otros países, pero es débil al condenar aquellas injerencias disfrazadas que afectan el equilibrio político del área. De hecho, Insulza, en sus cinco minutos de despiste, acabo participando en una reunión del ALBA (flamante organismo de los satélites bolivarianos) en el Salvador donde se condenaba el golpe de estado y se magnificaba la posición de víctima del depuesto Presidente.

Pero es obvio que hoy nadie quiere saber de Zelaya y, aunque el insiste en clamar por ayuda, son muy pocos lo que ahora levantan su voz para defender a la ultrajada democracia; todos parecen estar a la espera de que Honduras sea consecuente y llame a elecciones generales, porque lo cierto es que el calificativo de “De Facto” que ostenta Micheletti, es real y para nada, elogiable.

Lo único que espero es que esta situación de ilegitimidad internacional se resuelva cuanto antes, a fin de que la ya deteriorada estabilidad social no sufra estragos adicionales y que no se permita que otros oportunistas, en su tiempo golpistas por actuación propia, contagien del conflicto al resto de los despistados centroamericanos.



La democracia necesita apoyo y el mejor apoyo para la democracia viene de otras democracias. Benazir Bhutto
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