EL MILA....!MILA QUE COSA!

on Monday, December 6, 2010



Para aquellos que somos fanáticos del potencial económico de Sudamérica, esta noticia conlleva una serie de aristas interesantes y con proyección a futuro, que va mucho más allá del simple análisis de otra integración de mercados.

El pasado 22 de noviembre dio inicio el período de pruebas del llamado Mercado Integrado Latinoamericano (MILA). De lo que se trata es de un mercado de renta variables (acciones de empresas) donde participan las Bolsas de Valores de Chile, Perú y Colombia. Este esfuerzo busca desarrollar los mercados de capitales mediante un acceso tecnológico más expedito para los inversionistas extranjeros y de las plazas locales. Estamos hablando de un mercado bursátil que comprende más de 500 opciones de negocios en sectores como la minería, energía, cadenas de comercio y servicios.

Para muchos de sus detractores esta no es más que otra integración con visos de fracaso anunciado, guiados en su mayoría, por todas las dificultades y descalabros que se han dado en intentos anteriores en la región y, por supuesto, por los recientes acontecimientos en Euroland.

Pero lo cierto es que según datos analizados por Bloomberg el MILA suma la friolera de 660,985 millones de dólares, con Chile a la cabeza con un 50.6%, básicamente en grandes empresas comerciales y fondos de pensiones, Colombia con el 33.55% y un fuerte sector industrial y Perú con el 15.85% mayormente con títulos de empresas mineras. El MILA se convertirá ahora en el segundo mercado bursátil después de Brasil y, en cuanto a volumen de negociaciones, en el tercero de Latinoamérica con 57,000 millones, después de Brasil y México.

Para esta etapa de prueba se diseñaron los modelos de negocios, compensación y liquidación, se han estudiado y adaptado los principales cambios regulatorios necesarios para integrarse, por supuesto con el apoyo firmado de los entes reguladores. También se han hecho las actualizaciones tecnológicas para la realización exitosa de las transacciones. Recordemos que están en pruebas y se espera que las operaciones en firme inicien en enero de 2011.

Pero ¿y adonde nos lleva esto? ¿Tiene futuro?

Bien, lo primero que hay que tomar en cuenta es que en esta etapa las Bolsas seguirán conservando su entidad jurídica funcional y operativa de forma independiente en cada país, lo cual suena lógico, dado que estamos trabajando con el mercado accionario únicamente. No obstante, esto genera una serie de escollos a vencer relacionados con las diferencias en sistemas operativos, el “clearing” y las legislaciones fiscales de los países.

El otro gran problema, según Richard Tornabell de ESADE en España, es que las economías de estos países no están integradas y, por lo tanto, la falta de una moneda única dificultará en gran medida el manejo cambiario y los pagos tributarios. Y ni hablar de las balanzas de pagos tan disímiles en estos países.

Bueno, pues sí, la cosa no es color de rosa pero no necesariamente indica que deba fallar. Creo que el kit del asunto radica en innovar sobre los modelos de integración actuales. De hecho en la segunda fase se esperan revisiones y cambios destinados a integrar el acceso directo de intermediarios, estandarización de nuevas reglas de negociación y, lo más importante, la definición de un modelo de compensación y liquidación entre fronteras.

Luego de dos semanas de prueba en los tres países ya un gran porcentaje de los comisionistas han sido capacitados y están integrando a sus reportes opciones de las diferentes Bolsas. Se espera que para mediados del 2011 se cuenten con índices comunes que facilitarán enormemente las negociaciones.

¿Y Mercosur?

Bueno pues el MILA parece que va a tener algo que el Mercosur todavía no ha logrado y creo que es difícil que llegue a lograr en vista de las aristas socio políticas de sus integrantes. Estoy hablando de la libre circulación de los capitales. El Mercosur, por más que traten de vendérmelo, no es un mercado común. El Mercosur en la actualidad no es otra cosa que una especie de zona de libre comercio, llena de imperfecciones, donde ni los aranceles han logrado cimentarse en la forma de una unidad aduanera eficiente. Ese cuento de las coordinaciones de políticas macroeconómicas y sectoriales son sólo palabras en un papel.

Lamentablemente el Mercosur se ha convertido más en un esfuerzo político por proteger posiciones, que en la mayoría de los casos, en vez de abrir posibilidades de negocios, las cierran con los candados de la intolerancia cognitiva al no comprender que las tendencias mundiales señalan claramente que las nuevas formas de negocios de hoy eliminan las distancias y hacen caso omiso de las fronteras y feudos políticos. ¡Helo E-Commerce!

Es indudable que muchos inversionistas verán con agrado las posibilidades que se abren para ellos con esta iniciativa que de alguna forma proyectaría una mayor seguridad en las inversiones, sobretodo en Fondos de Pensiones, nuevas emisiones bursátiles y nuevos productos con índices comunes.

No tengo una bolita de cristal para establecer cuál será el futuro del MILA, de hecho, no creo que esto pueda ser establecido hasta dentro de un par de años, pero hay un punto que para mí es de suma importancia y tiene que ver con BRASIL. En la medida en que Brasil reconozca que tiene mucha capacidad de negocios asociándose al MILA, el esfuerzo rendirá sus frutos en menor tiempo. Es cierto que el gigante sudamericano es miembro prominente del MERCOSUR, pero no creo que sea tan miope como para despreciar, a futuro, un esfuerzo que podría generar riquezas para toda Latinoamérica y mover sus capitales de forma más eficiente. De hecho en una entrevista que le hiciera CNN a la recién estrenada Presidente Dilma Rousseff a horas de su triunfo, la misma expresó la prioridad que le daría a las “relaciones estratégicas con América Latina”, mencionando también a Chile, Colombia y Perú.

Por último he de agregar que siempre he visto con cierta desconfianza la bendita integración económica, de mercados y hasta de proyectos conjuntos, principalmente porque creo que no se entienden ni practican ciertos conceptos que deberían estar más que claros en este tipo de iniciativa y, que una y otra vez, he visto como socaban estos esfuerzos tanto en cualquier parte del orbe donde se intenten.

El concepto de“integración” en su forma más generalizada y simple apunta al proceso mediante el cual varios mercados nacionales, antes individuales y de dimensiones modestas, se unen para obtener un solo mercado de dimensiones más apropiadas. Esto es muy conveniente en el mundo globalizado de hoy, donde solos no concentran ventajas competitivas y, por lo tanto, su comercio exterior no provee el volumen necesario para lograr mejoras en la calidad de vida de sus habitantes.

Ahora bien es importante entender que la integración no es un fin en sí mismo, sino un medio para obtener estas ventajas. No se trata simplemente de un esfuerzo de cooperación mutua, de lo que estamos hablando es de que al integrarse, los estados deben someter su capacidad de negociación frente a terceros, a los acuerdos y regulaciones que hayan establecido y firmado; deben respetar las reglas del juego, siempre que estas se sustenten en la armonización previa de los intereses nacionales de los países miembros. Un ejemplo de esto lo hemos vivido en la Eurozona.

El otro aspecto que llama mi atención es la cantidad de esfuerzos dispares que en este sentido se llevan a cabo, sobretodo en el Continente Americano. El ALCA, ALBA, ALADI, MCCA, CARICOM, G3 y le propio MERCOSUR, que no acaban de despegar casualmente porque nacen para un fin y no como un medio.

Es esta última conceptualización la que me hace percibir cierta esperanza de éxito en el esfuerzo que hoy emprende el MILA. Creo que la forma como ha sido planteado, un medio para el desarrollo de los mercados de capitales latinoamericanos a través de la estandarización del acceso tecnológico a las opciones de negocios, es mucho más realista que las anteriores, sobre todo de cara a las nuevas tendencias de negocios electrónicos.

Sólo espero que la natural cultura de algunos países sudamericanos de “mirar sólo hacia adentro”, no de al traste con las posibilidades de innovar y crear nuevos mecanismos supranacionales en él área de inversiones.

"No podrá lograrse una integración real entre las naciones de América Latina, sin un conocimiento profundo del otro, de su cultura y de su visión de mundo. Romper los prejuicios entre naciones, comprender nuestra historia y acercar nuestras culturas, conocerse en suma, es un camino inescapable hacia la integración"
D. Carlos D. Mesa Gisbert (Ex-Presidente de Bolivia)

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