LA INFLUENZA PANDEMICA

on Saturday, May 2, 2009
¿SERA QUE ESTAMOS A UN PASO DE UNA CATASTROFE MALTHUSIANA?

Hoy día la expresión “Bah, una gripe no me mata” tiene connotaciones muy diferentes a la de nuestros bisabuelos. Según la OMS y todo ser
viviente en el mundo, estamos a las puertas de una “pandemia” ocasionada por un alocado virus que decidió que los cuerpos de los cerditos ya no eran apetecibles y decidió migrar alegremente a los ricos fluidos de las unidades de carbono.

Lo cierto es que la mayoría de nosotros no nos preocupamos demasiado por entender cómo funciona esto de la Influenza. Muchos creen que es algo totalmente ajeno a la humanidad que aparece de repente y luego se va, lo que hace que pongamos muy poco cuidado al hecho de que todos los días de nuestra vida estamos expuestos a los efectos nocivos de la Influenza, a la que comúnmente llamamos gripe equivocadamente, ya que el microorganismo que causa la Influenza es diferente al del catarro o gripe común.

Para que lo tenga claro, en el siglo XX se registraron tres episodios importantes relacionados con la Influenza:
· La Gripe Española de 1918 que atacó al 50% de la población mundial. El paciente cero se localizó en Kansas y la gripe viajó a Europa y al mundo a raíz de los movimientos de soldados durante la Primera Guerra Mundial. Murieron más personas que en la I Guerra Mu
ndial (entre 20 y 50 millones). Se le llama Gripe Española porque España era uno de los pocos países de Europa donde no había censura por la Guerra y se informaba con más detalle sobre la misma. Lo interesante de esta pandemia es que el virus nunca pudo ser aislado y, por lo tanto, no se sabe a ciencia cierta cómo se originó. Se clasificó como tipo A H1N1, aunque es totalmente diferente al de la porcina que nos aqueja hoy, pero como detalle interesante, en aquella época se identificó un tipo de influenza en cerdos en Rusia y China, pero se pensaba que era más bien la transmisión de humanos a cerdos.

· La Gripe Asiática (1957-58). Acabó con la vida de un millón de personas. En este caso la tecnología médica ya estaba más desarrollada y el virus fue aislado en los laboratorios y clasificado como A H2N2, lo que produjo la vacuna que se utilizó durante todo el período en que el virus permaneció en la población, matando a unos 2 millones de personas.

· La Gripe de Hong Kong (1968-69). Clasificada como A H3N2, un virus que todavía circula hoy entre nosotros, mató a 1 millón de personas.

Han habido otros episodios de influenza estacionales graves que no han sido clasificadas como pandemias. En el siglo XXI ya se estaba a la espera de alguna pandemia por efecto de los nuevos tipos de influenza. De hecho en 1977 se dio un episodio de influenza porcina en Fort Dix, New Yersey y en 2004 los casos de gripe aviar en China (A H5N1.) Es esta última la que se espera que verdaderamente desate una pandemia de efectos insospechados. Es cierto que se han desarrollado vacunas a partir de los virus que se han aislado, inclusive de estas últimas, pero tal como dicen los expertos de la OMS, se desconocen las características específicas que tendría la cepa que afecte a los humanos y, por lo tanto, las vacunas pueden tener un porcentaje muy bajo de efectividad.

Tome esto en cuenta, cada año mueren unas 250,000 personas en el mundo por complicaciones respiratorias asociadas a los virus de Influenza y, cada día debemos invertir muchos más recursos en su investigación y medidas de contención.

Lo que me parece interesante de este hecho, es que aun con los avances médicos y la investigación en riesgos biológicos, la naturaleza continúa llevándonos la delantera al producir nuevas amenazas en este campo. Para entender esto quizás deberíamos recordar un poco la teoría sobre la”catástrofe maltusiana”.

En 1798, Thomas Robert Malthus economista inglés, publicó su “Ensayo sobre el Principio de la Población”, en el cual explicaba que la población aumenta a un ritmo geométrico, mientras que los recursos alimentarios del planeta lo hacen a un ritmo aritmético, lo que llevaría irremediablemente a la miseria a la población. Por lo tanto cuando esto sucediera, la sabia naturaleza lanzaría sus propios mecanismos de equilibrio, mediante la ocurrencia de una gran catástrofe en la forma de una epidemia, hambruna o guerras, donde un gran número de humanos moriría restableciendo el equilibrio.

Por supuesto, Malthus sostenía que para evitar estas catástrofes los Estados deberían tomar medidas serias como el aborto masivo o, limitar a los que ya estaba en la miseria a condiciones todavía peores, con el objeto de controlar el aumento en la población. Un radicalismo total o, como Keynes lo denominó: “su cordura prosaica.”

Muchos estudiosos del tema establecen que la catástrofe anunciada por Malthus no se ha dado debido a los adelantos tecnológicos en materia de producción de alimentos que hemos alcanzado hoy día y los controles individuales de las sociedades en materia de disminución del numero de hijos, etc. Por lo menos en eso el hombre ha sido brillante y ha mejorado enormemente las condiciones de vida sobre el planeta, a fin de que no tengamos que hacer uso de las soluciones tan radicales que Malthus proponía. Sin embargo, todos estamos conscientes del daño que hemos ocasionado al entorno ambiental, en nuestra búsqueda de adelantos tecnológicos y mayor producción de recursos.

Tiene entonces algo de sentido pensar que cuando nos enfrentamos a este tipo de amenazas a la salud mundial, en realidad nos enfrentamos a los mecanismos de defensa de esa naturaleza, que es más sabia que nosotros, y que apunta a conservar el equilibrio natural que lleva siglos protegiendo.

Los demógrafos modernos coinciden en que a partir del neolítico cuando se inicia la sendetarización de la población y la introducción de los animales a la vida doméstica, surgen nuevas enfermedades que eran desconocidas para estos cazadores de vida nómada (Livi Bacci – Demógrafo Italiano). Nuestros núcleos sociales se caracterizan hoy por una gran densidad demográfica y un sin número de especies animales que conviven con nosotros, o muy cerca de nosotros, ya que ese mismo crecimiento de la población y sus necesidades, ha resultado en una invasión sin precedentes de las selvas y bosques que antes eran dominio del reino animal, lo que sin duda ha llevado a un intercambio, quizás nada armónico, de cepas, virus y demás condimentos del caldero de la Bruja.

Lo que tenemos que tener claro es que esto no es nada nuevo y el pánico no sirve absolutamente de nada. Las epidemias y pandemias están en el mundo desde que se convirtió en nuestro mundo y seguirán en él. Lo que tenemos que hacer es instruirnos acerca de esto y tomar las precauciones que están a nuestro alcance. Y ¡por favor!, la próxima vez que sienta que se le rompen los huesos, la fiebre lo acongoje y salpique con su tos en un perímetro de 1.5 mts. a su alrededor; no se le ocurra ir a trabajar, vaya al médico, pida su incapacidad y quédese en casa reposando y tomando sus medicinas, no vaya a ser que una neumonía alborotada se lo lleve y de paso, deje infectados a todos los que estuvieron cerca de usted en ese aciago día.

"Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no escucha."
Victor Hugo

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